56. Dar y recibir
Dar y recibir
ANDREW
Me quedo sin aliento cuando escucho mi nombre.
Es tan real, tan distinto a las otras veces, tan erótico.
Joder. ¿Por qué todo lo que vivo con Olivia es como si nunca lo hubiera hecho antes?
Es como experimentar un nuevo sabor una y otra vez.
No tenía ni idea de que esto pudiese llegar a pasar, que pudieran existir tantas emociones.
Ella me las ha enseñado. Y, si pienso que, en otra vida, tal vez pueda existir una versión de mí que nunca llega a conocerla, o a atreverse a estar con ella, se me encoge el corazón.
Es la chica más perfectamente imperfecta que he conocido nunca.
Es la chica más divertida y real con la que me he tropezado.
Ojalá poder tropezar con ella en todos los universos, si es que existen realidades paralelas.
Ojalá todo esto salga bien, aun sin tener idea de cómo funciona.
La conocí con una sonrisa maquillada por un corazón roto y ahora…
La chica que tengo acurrucada y dormida entre mis brazos no se parece en nada a aquella.
Porque parece que ha olvidado su pasado, porque su sonrisa es más real que nunca.
Me da vértigo pensar que yo soy la razón de ese cambio, que he sido el que ha puesto su vida patas arriba y el que la ha devuelto a la tierra, al lugar donde existe el amor que se forma en las nubes, en las alturas.
«¿Y ahora qué?», pienso.
Ahora tengo que hablar con Camila, aunque me duela romperle el corazón.
Ahora tengo que convencerme de que existen personas como Olivia que se merecen todo el amor que tengo dentro de mí.
Porque es real, estoy vivo. Tengo amor para dar. Y aunque me abandonaron cuando era un bebé, también tengo amor que recibir.
Aprieto a Olivia contra mi cuerpo y, por primera vez en mi vida, me quedo dormido abrazando a alguien.