CAPÍTULO 7 #3
—Sí, por favor. —Entonces extiendo mi mano en dirección a la puerta de salida y camino detrás de él, todo el tiempo estoy viendo hacia atrás buscando a Nico hasta que choco con Samuel cuando se detiene.
Me disculpo y le digo que solo estaba buscando mi cartera tomo mis llaves y cuando estamos de salida me fijo que tengo las pantuflas puestas. Okey, es la excusa perfecta.
—¿Sabes qué? Espérame en la puerta del elevador, había olvidado algo... —Y me señalo los pies, Samuel esboza una sonrisa y me dice que sí. —No me tardo nada.
Entonces entro corriendo y veo a Nico saliendo del baño con toda la paciencia del mundo.
—¿Dónde estabas?
—En la bañera.
—Esa puerta va a mi habitación. —No solo la señalo, también la uso para ir por mis botas y me las pongo al mismo tiempo que le digo: —Pudiste usarla ¿Qué tal si te encontraba ahí?
—Pues lo saludaba y ya. —Ah mira, qué fácil. —Por cierto, si te preocupas por él, dile que tiene una infección urinaria.
—No voy a decirle eso. ¿Y por qué lo dices?
—El olor.
—Definitivamente no voy a decirle eso. —Termino de acomodarme las botas y agrego: —Esperas unos quince minutos antes de irte ¿Ok? Y cierra con llave.
Ahora sí me voy y Samuel está ahí esperando pacientemente frente al elevador.
Qué suerte que con él no aparece la pareja horny y tampoco nos quedamos atascados en el ascensor.
Así que el camino a su auto es tranquilo, hasta que veo la camioneta de Nico estacionada al otro lado y yo solo espero que él no la haya reconocido.
En fin, entre más rápido nos vayamos de aquí, mejor.
—¿Hay algún lugar en específico al que te gustaría ir?
—No. —Estoy poniéndome el cinturón y de paso viendo a la entrada de mi edificio por si a Nico no se le ocurre salir ahorita. —El lugar que tú quieras está bien.
—Okey, hay un restaurante italiano que la comida es deliciosa, no sé si te gustaría...
—Sí, está bien. —Lo que le quiero decir es que se apure, porque a Nico le dije que en quince minutos podía irse y ya pasaron como diez. —Muero de hambre.
No es verdad, pero funciona. Finalmente pone en marcha el vehículo y ya creo que puedo relajarme.
En fin, sí tiene razón, la comida del lugar es exquisita. Además, el vino está de diez. Hasta ahora, solo habíamos hablado mentiras sobre el cumpleaños al que asistió, me contó una que otra cosa de su trabajo y me preguntó algunas cosas sobre fotografía. Eso fue todo, hasta que se le ocurre:
—Por cierto, lamento mucho haberte llamado hoy solo para preguntarte por el pendejo de Benjamín. Quería asegurarme de que si algún día salimos todos juntos no fuera algo incómodo para ti.
—No, para nada... ¿Quiénes son «todos», por cierto?
—Bueno, ella y Benjamín más que todo. A Luciana le gustan las aventuras de conocer lugares nuevos, a veces me invita a mí y no sé si te gustaría acompañarme, bueno... también algunas veces invita a alguna que otra amiga suya.
—Valentina, supongo ¿no?
Entonces, hay algo que le cambia en el semblante cuando escucha ese nombre e intenta disimularlo bastante bien. Toma un sorbo del vino y después de aclararse la garganta, dice:
—Sí, bueno... también tiene otras amigas. —Cambia el tema y agrega: —Por cierto, ya te dije esto por teléfono, pero me disculpo de nuevo por haberme ido así ayer. Solo espero que hayas llegado bien.
—No te preocupes por eso. Y sí, Nico es buen chofer.
Otro nombre que no le gusta que le mencionen. Esta vez lo salva al camarero que trae un par de postres, primero deja uno frente a mí y después sirve el de Samuel. Una vez que el joven se va, él me pregunta:
—¿Conoces a Nico desde hace mucho tiempo?
—Más o menos, vivimos en edificios en frente. —Esto lo menciono específicamente por si vio la camioneta de él estacionada afuera. —La vista de mi apartamento es su balcón y la suya es el mío.
—Cuando dijo que vivía cerca, no me imaginé que era tan cerca. —Me encojo de hombros y pruebo un bocado del postre. —Oye, sé que nos estamos conociendo apenas y tal vez esto suene mal, pero... no me gusta tu amistad con Nico.
—Nico y yo no somos amigos.
—Y ese es el punto, dices que no son amigos, si lo fueran entendería porqué se preocupa por ti, pero no lo son. Bueno, tampoco creo que Nico quiera ser tu amigo para ser honesto.
—No se preocupa por mí. Y lo de no querer ser amigos es recíproco.
—No, me refiero a que Nico quiere otra cosa... —De pronto siento que volví a los quince años y tengo a mi abuelo sentado en frente diciéndome qué es lo que buscan los jovencitos, que él me va a dar una lista de posibles mentiras con sus posibles respuestas. —Yo creo que te tiene ganas.
—Nico tiene novia.
—¿Y crees que eso le impide a una persona querer acostarse con alguien más?
—Oh, así que tú eres de esos. —Entonces se ríe, es como una risita incómoda más bien y esto que yo lo hice sonar como una broma.
—No, no me malinterpretes. Yo no soy de ese tipo de persona.
—Pero crees que Nico sí.
—Es que a ver... Nico es... egocéntrico. Es de ese tipo de persona a quién solo le interesa él mismo. No creo que le importe mucho Valentina para ser honesto, y Valentina solo se aferra a la idea de tener un novio como él.
—¿Un novio cómo?
—Gym, artes marciales, médico forense y bla bla bla, ya sabes a lo que me refiero. —Madre mía, alguien le tiene envidia a Nico, pero es él quién se coge a la novia del otro. —Aunque sepa que ella a él le importa poco.
—¿Y tú cómo sabes todo esto?
Entonces piensa su respuesta y se ríe para sonar relajado, pero sé que la pregunta lo tensionó, puedo sentirlo hasta aquí. De todas formas, lo disimula bien, como siempre.
—En realidad lo escucho de mi hermana. Y bueno, él es amigo de Benjamín, él es quién confirma que a Nico solo le importa él mismo.
Ah, mira nada más.
—Benjamín suena a un muy mal amigo. Por cierto ¿cuánto tiempo tiene de estar de novio con tu hermana?
—No mucho tiempo, mi hermana estaba en otra ciudad hasta hace poco más de una semana. Sé que hablaban desde antes, pero creo que su relación se dio hasta que ella regresó.
Maldito Benjamín. En ese momento escucho mi celular sonar, aprovecho que Samuel recibe una llamada y saco el móvil de mi bolso. Es un texto de Nico y dice: Te veo mañana a las 4, pulga.
¿Qué diablos? ¡¿Qué diablos?!
Para: Nico
¿A las 4 de qué? ¿De la mañana? ¡No me jodas, Nico!
Casi de inmediato agrega:
De: Nico
A esa hora te estaré esperando frente a tu puerta, más te vale que estés lista.