CAPÍTULO 3 #3
En fin, no nos dejan salir hasta mucho después del almuerzo y ahora tengo menos tiempo para grabar, producir y editar.
Francia conduce como si está en una competencia con Toretto, así que llegar a su estudio tal vez no nos tome mucho tiempo.
Estoy probando el nuevo lente que ella misma me regaló y en el momento que tomo una fotografía, mi cerebro reconoce la cara de la persona que acabo de ver, pero no es solo eso, sino que había un tipo rodeándole la cintura y besándole la boca.
No, imposible. Veo la fotografía y… no me jodan.
—¡Detente! —Francia lo hace sin ninguna precaución, pisa el freno hasta el fondo y si no es el por el cinturón, bien podría haber salido por el parabrisas. —Ah mira, era mi meta del día, pegarme contra el tablero.
—¡Me gritaste! No puedo reaccionar bien con gritos ¿Por qué me dijiste que me detuviera? Alguien pudo habernos chocado por detrás.
—Igual sería su culpa por no guardar la distancia. —Estoy viendo la foto, haciéndole zoom, quiero pensar que no es ella y solo es alguien que se le parece, digo… se está besando con un tipo, en público, en las afueras de un restaurante. —No me jodas.
Me quito el cinturón y me paso al asiento de atrás. Francia parece confundida, pero lo único que hace es orillarse y aparcar, según ella «antes de que nos maten». De paso, aprovechando que no hay más autos estacionados, le pido si puede retroceder un poco más.
—¿Qué estamos haciendo?
Ni siquiera yo sé qué estoy haciendo. Con mi cámara, apunto de nuevo a donde están las dos personas y con suficiente zoom, confirmo que es ella.
—Oh por Dios. —Entonces Francia también se pasa al asiento de atrás. Me pregunta qué es lo que estoy viendo y yo todavía estoy procesando toda la información. —Es la novia de Nico, con otro hombre.
—¿Nico?
—El médico forense amigo de Benjamín que hoy me llevó a la casa del abuelo.
—¿El que dice que es tu nuevo novio?
—Sí y no es mi nuevo novio.
Le tomo otra foto justo en el momento que él vuelve a darle un beso en la boca a Valentina, lo siguiente que hace es apretujarle el trasero, ella se ríe y después le da un beso más.
En ese preciso momento es que el tipo mira en esta dirección y…
¡madre mía! Que a ese lo conozco también.
De mi bolso saco la tarjeta que el tipo que se llama Samuel me dio en la boda de Andrea y marco el número que está ahí.
Sigo viéndolos por la cámara. Escucho el primer tono y el sujeto se saca el teléfono, arruga el entrecejo y contesta.
P… madre.
A ver… guardaba la esperanza de que no fuera el mismo ¿Okey? Digo, ayer lo había llevado a la mesa donde estaban Nico y Valentina y ella misma se lo había presentado a Nicolás.
—Buenas tardes, habla Samuel.
No me jodas.
—Hola, Samuel. Soy Nina ¿Me recuerdas? La fotógrafa de la boda de Andrea. Me diste tu número ayer, bueno… tu tarjeta más bien.
—Oh sí ¡Por supuesto que me acuerdo! —Entonces le dice algo a Valentina, se aleja un poco y después continúa hablando: —¡Nina, qué gusto! No pensé que llamarías.
—Ya lo pensé bien y podría estar interesada en el trabajo del que me hablaste, no sé si todavía está disponible, pero me gustaría tener más información.
—¿En serio? Déjame hablar con mi amigo ¿Okey? Te aviso en cuánto tenga su respuesta. Este es tu número ¿Verdad?
Entonces en ese momento, otra figura conocida también aparece en mi campo de visión, está saliendo del restaurante tomado de la mano de la chica rubia que llevó a la boda de su hermana, pero esta vez no solo lo sostiene del brazo, sino que está agarrados de la mano, riéndose, besándose, abrazándose, como si fueran una pareja formal desde hace mucho tiempo.
—Sí, este es mi número.
—Bien, guardaré tu contacto y te escribo en cuánto me conteste ¿Okey? —Después de que le digo que sí, agrega: —Que tengas buen día, Nina.
—Igual tú, muchas gracias.
Una vez que cuelgo, quito la sonrisa. A ver, a ver… recapitulando… Valentina está besándose con otro hombre frente a un restaurante donde también están Benjamín y su nueva novia.
—Espera… —Habla Francia. —¿Ese es Benjamín?
—Sí.
—¿Y está con su nueva conquista riéndose, abrazándose y besándose en frente de un restaurante cuando apenas acabas de terminar con él?
—Técnicamente, él me terminó a mí por ella.
—Lo repito ¡Es un hijo de su puta madre!
El tipo Samuel, regresa a tomar de la cintura a Valentina y le da otro beso, uno sensual, más largo, más coqueto y juguetón… todo esto frente a Benjamín. Repito, Benjamín, el amigo de toda la vida de Nicolás.
Les tomo otra fotografía más, porque si esto me lo hubieran contado, yo no me lo creería.
—Oye, si tuvieras novio y te pusiera el cuerno ¿Te gustaría que te dijeran?
—No… bueno sí, oye… no sé la verdad.
—Bueno, Nico me dijo que él sí prefería que se lo dijeran.
—¿Y vas a decírselo?
Entonces veo la última conexión de Nico, en este momento debe estar trabajando y esto no es algo para decir a través de un mensaje de texto. De paso, la burbuja de chat con Valentina sigue abierta y ella tiene una foto de perfil con Nicolás. Qué hija de p…
—Sí, por supuesto que sí.