Belleza Feroz Cuarenta
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Cuarenta

CUARENTA

Tal vez las damas de la corte tienen razón.

Tal vez Camille sea una tonta.

Horneando pasteles para una niña hecha de engranajes. Intentándolo, cuando todos los demás ya se han rendido. Desafiando a la desesperanza.

Pero ahí está la cuestión… No es tan malo ser una tonta. De hecho, la gente tonta está tremendamente subestimada.

Solo una persona tonta salva a un pájaro con un ala rota que nunca volverá a volar.

Solo una persona tonta le entrega un ramo de margaritas a un viejo enfadado.

Solo una persona tonta le da su bonito abrigo nuevo a una niña mendiga.

El mundo no necesita más gente lista. De esos hay de sobra. Los ves por todas partes: esquivando a los rotos y a los perdidos, escondiéndose detrás de un árbol para comerse sus panecillos y no tener que compartirlos, ocupándose afanosamente en evitar el dolor ajeno.

Lo único que el mundo necesita es esto: más personas irremediablemente tontas, haciendo cosas escandalosamente tontas.