Becaria por error Capítulo 23 El arte del contraataque y otros desastres corporativos
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Capítulo 23 El arte del contraataque y otros desastres corporativos

El jueves por la mañana comienza con una taza de café de máquina que sabe sospechosamente a cartón mojado y una determinación inquebrantable.

El "ficus corporativo" no ha funcionado del todo porque el jardinero jefe tiene demasiadas herramientas de poda, así que he decidido pasar a la ofensiva.

Si Jacob Harrington-Vane quiere un misterio de Mayfair, le voy a dar un misterio, pero uno con denominación de origen y un desvío de tres pares de narices lejos de la tercera planta.

Paso la primera parte de la mañana tecleando con una energía renovada, respondiendo correos de logística y fingiendo que la llamada del día anterior sobre el bizcocho de limón de Fortnum es una expresión de pura determinación ejecutiva.

—Dile a tu escurridiza amiga que ya no acepto intermediarios, ni actrices de reparto, ni más juegos de distracción —sentencia con una firmeza que corta el aire—.

Sé que está jugando conmigo a través de ti.

El lunes tenemos la revisión del presupuesto del departamento y la presentación de nuevos talentos creativos.

Quiero a la verdadera diseñadora sentada en esa mesa, cara a cara conmigo.

Y si vuelve a enviarme a un fantasma, cancelaré de inmediato la distribución de su firma en todas nuestras filiales de lujo. Dile que la espero, Faye.

Se da la vuelta con un movimiento fluido y camina por el pasillo central, dejándome clavada en mi silla giratoria con la boca entreabierta y el corazón desbocado.

«Maldito vikingo estirado», refunfuño para mis adentros, pasándome las manos por la cara mientras escucho el eco lejano de sus llaves tintineando hacia el ascensor ejecutivo.

Me ha lanzado un ultimátum definitivo. No sospecha que me tiene debajo de su nariz, pero ha puesto una bomba de relojería sobre mi firma de joyas.

Quedan once días para que termine la beca de Faye y el juego se ha vuelto peligrosísimo: si el lunes no aparece la verdadera Clementine en esa reunión, Jacob destruirá mi negocio, pero si aparezco yo... descubrirá toda mi mentira corporativa.