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Capítulo 20

Aitana

Raquel:

Teniendo en cuenta que sois los dos los peores amigos del mundo y que me habéis dejado sola, me piro.

Raquel:

Os quiero.

Aitana:

¿Dónde estáis? He ido a nuestra mesa, pero ha sido invadida por una despedida de soltera con coronas rosas y pajitas con forma de pene.

Raquel:

Lee el final del primer mensaje. Donde pone «me piro».

Aitana:

¡Me has dejado sola! ¡Tú me has obligado a venir!

Raquel:

No te he dejado sola. VOSOTROS me habéis dejado sola a mí y me he cansado de esperar. Además, me duelen los pies, y creo que el último taco no me ha sentado bien.

Aitana:

Tenía que gritarle a Diego. El muy imbécil ha venido con Leo.

Raquel:

¿Conocemos a alguien que se llama Leo?

Aitana:

El escritor.

Aitana:

El del lavabo.

Raquel:

¿ESE ES EL TIPO DEL LAVABO? Tíratelo, está buenísimo.

Aitana:

¡No voy a tirarme a nadie! Y es un huésped del hotel.

Raquel:

¿Eso quiere decir que si no lo fuera te lo tirarías?

Aitana:

¿Dónde está Mateo? No lo veo por ninguna parte.

Raquel:

Bonita forma de eludir la pregunta.

Raquel:

Mateo se ha ido con el rubio de antes a bailar cuando ha visto entrar a tu hermano. Jamás lo había visto restregar la cebolleta contra alguien con tanto entusiasmo.

Mateo:

No restregaba la cebolleta.

Raquel:

El hijo pródigo ha vuelto. Gracias por honrarnos con tu presencia.

Mateo:

¿Sabéis qué me molesta? Que la gente aplauda cuando aterriza un avión.

Que todo el mundo se quede parado en mitad de la calle para mirar el móvil.

Los calcetines que desaparecen en la lavadora.

Joder, tengo un montón de calcetines sueltos esperando su pareja.

O los bares que ponen cacahuetes, pero no servilletas. Me parece una guarrada.

Raquel:

Y eso lo dices después de comer en un local de dudosa reputación sanitaria.

Mateo:

No tiene nada que ver.

Raquel:

Ya. Vale. Oye, una pregunta, ¿esta mala leche que, de repente, pareces tener tiene algo que ver con cierto moreno que te ha seguido al cuarto de baño?

Mateo:

Eso de espiar a los demás no está bien.

Raquel:

Tampoco dejar a los amigos tirados, pero, mira, no me quejo.

Aitana:

Dime que el moreno no es mi hermano.

Raquel:

No hay que mentirles a los mayores.

Aitana:

¡Mateo!

Mateo:

Ahora no, Aitana. Con un Casamayor por noche tengo suficiente.

Aitana:

Deberíais hablar en vez de enrollaros.

Raquel:

Y tú deberías tirarte al escritor.

Aitana:

¡Que no pienso tirarme a nadie! Y menos a un huésped. Conflicto de intereses y moral de dudosa reputación.

Raquel:

Le he hecho una foto. Cuando estabas gritándole a Diego. Te miraba como se mira a un trozo de pizza a las tres de la mañana.

Raquel:

Imagen

Aitana: Raquel. Borra esa foto. Ahora.

Mateo:

¡Menudo hombre! Yo quiero que me mire así.

Mateo:

¿Por qué no me he fijado en él?

Raquel:

Porque tú estabas fijándote en el tipo al que Aitana estaba gritando.

Aitana:

Mateo, ¿dónde estás? Ya he dado dos vueltas al local y no te veo.

Mateo:

Camino a casa. Algo no me ha sentado bien.

Raquel:

¿Quieres que te explique yo qué es o te haces una idea?

Mateo:

Espero que el taco te provoque cagaleras.

Aitana:

Os habéis marchado los dos sin mí. Os odio.

Raquel:

Sigue en pie lo del sábado por la tarde, ¿no?

Mateo:

¿Cuándo te hemos dejado tirada?

Aitana:

Sí.

Raquel:

Os quiero. Buenas noches.

Aitana:

Os quiero.

Mateo:

Donaría un riñón por vosotras.

Mateo: Pero uno que no use mucho.