Bajo la Raya (DC Jake Tanner 3) Capítulo 74
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Capítulo 74

SEÑORITA B

—¿ P or qué... por qué está usted aquí, Hannah? —preguntó Jake, dedicándole una sonrisa forzada mientras se sentaban uno frente al otro en una sala de interrogatorios—. ¿No ha recibido mi mensaje?

—Lo he recibido. Lo siento, inspector. Quería venir en persona. Necesito saber qué progresos ha hecho con el caso. —Bajó la mirada hacia su regazo y jugueteó con los dedos—. Lo siento.

Jake se frotó la nariz. —Hannah... lo siento...

—¿No ha hecho nada?

—Hannah...

—¡No! —gritó ella; su actitud y su humor cambiaron de repente—. Confié en usted. Era el único en quien podía haber confiado para hacer esto por mí, ¡pero es usted igual que todos los demás!

—Hannah, por favor, déjeme terminar. —Jake levantó las manos en el aire en un intento de aplacarla. En cuanto ella se calmó, continuó—. Las cosas aquí han estado tan increíblemente movidas que me han ocupado la mayor parte del tiempo. No he podido...

—¡Típico! —exclamó ella, poniendo los ojos en blanco y reclinándose en la silla con los brazos cruzados.

—No es que sirva de excusa, créame. Quiero ayudarla, de verdad. Y dedicaré todos mis esfuerzos a su caso en cuanto me sea posible, pero ha habido una novedad y las cosas pueden ser un poco más complicadas de lo previsto inicialmente.

Hannah se inclinó ligeramente hacia delante.

—El agente Garrison, el hombre que estuvo a cargo de su caso la primera vez, se ha visto implicado en una colisión a primera hora de esta mañana. Está vivo, pero aún no sabemos la gravedad de sus lesiones.

—Me alegro.

—¿Perdone?

—Me alegro —siseó ella, cargando la palabra con más veneno todavía—. Se lo merecía. Es el karma por quince años de sufrimiento y dolor que he tenido que soportar. Solo espero que el final del inspector jefe Richmond sea todavía peor. Se merece todo lo que le pase.

—Estoy seguro de que no lo dice en serio, Hannah.

—Sí que lo digo. No veo la hora de que llegue el día en que me entere de que ha muerto.

¿Y sabe qué espero que le pase? Espero que sufra lo mismo que me pasó a mí.

Espero que lo torturen. Espero que lo hagan sentirse impotente.

Espero que lo violen hasta matarlo y que le sorban hasta la última gota de vida de su alma.

Jake abrió la boca y se quedó atónito, mirándola con incredulidad.

No podía creer lo que estaba oyendo. De hecho, no quería creerlo.

Parecía tan dulce e inocente. Pero Jake sabía que no lo era.

No podía serlo. Lo que le había ocurrido fue una experiencia aterradora que había moldeado su vida, su comportamiento y su actitud de formas que él no podía ni imaginar.

Sin darse cuenta, Drew le había cambiado la vida para siempre, y su reacción era un producto visceral del abuso y el tormento que sufría a diario.

Jake nunca sería capaz de comprender el dolor por el que ella había pasado —y estaba pasando—, por lo que decidió fingir que no había oído lo que acababa de decir.

Aunque eso significara que el nombre de ella subiría a los primeros puestos de la lista si a Drew llegaba a pasarle algo.

—Hannah, le prometo que llegaré al fondo de esto. Solo necesito más tiempo. Pero puedo asegurarle que ellos afrontarán las consecuencias de sus actos.

Hannah negó con la cabeza. —No es suficiente. El mundo tiene que saber lo que ese hombre ha hecho. Cómo ha abusado de su poder. Cómo no se le debería permitir volver a llamarse policía nunca más.

—Y estoy totalmente de acuerdo con eso. Solo que va a llevar tiempo. Hay ciertos procedimientos que debemos seguir. Es un proceso minucioso y, créame, es tan desesperante para mí como para usted.

Hannah se mofó. —No finja que puede compadecerse de mí. No sabe ni la mitad. No sabe nada de nada. Y nunca lo sabrá. Usted nunca tendrá que pasar por lo que yo he pasado. —Miró hacia la mesa—. Sabe Dios cuánta gente más habrá pasado por lo mismo.

—¿Insinúa usted que ya lo ha hecho antes? ¿Mencionó él alguna vez habérselo hecho a otras mujeres?

Hannah vaciló. —Que yo recuerde, no. Nunca se me ocurrió preguntar. Puede que lo hiciera. Estoy segura de que él y el agente Garrison tenían montado su propio grupito.

A Jake se le erizó el vello de la piel. Si pudiera abrir una investigación sobre otros casos de violación que hubieran quedado sin resolver y olvidados desde que Drew empezó en el cuerpo, Jake podría construir un caso aún más sólido contra él.

—¿Y qué hay de alguna amiga suya del colegio? ¿Tenía alguna amiga que lo conociera o a la que el inspector jefe Richmond le ofreciera el mismo tipo de ayuda ? —Jake no estaba seguro de cómo redactarlo. Esperaba no haberse excedido con la elección de sus palabras.

Hannah volvió a sumirse en un estado de reflexión. Se pasó el dedo por los labios y luego se lo puso bajo la nariz.

—Había una chica. Nunca llegué a hablar con ella debidamente. Éramos algo así como conocidas. Crecimos en la misma urbanización y fuimos al mismo colegio. Ahora que lo pienso, sí los vi juntos un par de veces. Es posible que a ella también le pasara algo.

—¿Recuerda su nombre?

—Nancy.

—¿Solo el nombre de pila?

—Por desgracia. Nancy B... Su apellido empezaba por B. ¿Tiene acceso a los expedientes escolares y cosas así?

—Podemos tenerlo. ¿Entre qué años estuvo allí?

—Entre el noventa y uno y el noventa y seis.

Jake sacó su libreta de notas y apuntó el nombre de Nancy y los años que debía buscar.

—¿Y el nombre del colegio?

Hannah se lo dijo. Jake lo anotó.

—¿Hay algo más que deba contarme? Si consigo encontrar pruebas contra el inspector jefe Richmond por esto, entonces podré investigar lo de Nancy.

Hannah negó con la cabeza.

—Bueno, si se le ocurre cualquier cosa, tiene mi número. Por favor, sea paciente. Haré todo lo que esté en mi mano. Pero ahora mismo, deje al inspector jefe Richmond en mis manos.