Capítulo 67
EL DOBLE
E n cuanto se cerró la puerta principal, Henry encendió un cigarrillo, inhaló las toxinas en sus pulmones y las mantuvo allí hasta que no pudo aguantar más la respiración.
—El puto Liam Greene —dijo en voz alta, sacudiendo la cabeza en medio de la nube de humo que flotaba frente a su cara—. Ese capullo se está subiendo a la parra. Nadie viene a decirme cómo llevar mi negocio. Nadie.
—¿Qué vas a hacer, G? —preguntó Elijah.
—Ya sé perfectamente lo que voy a hacer. —Sin quitarse el cigarrillo de la boca, Henry buscó su teléfono y pulsó el cinco en la marcación rápida.
El silencio descendió sobre la habitación.
—¿Diga? —respondió una voz.
—¿Rupert? Soy yo. Siento despertarte a estas horas.
—No pasa nada. No hay problema. —Hubo una pausa—. Dame un momento; iré a un sitio más privado.
Henry esperó mientras Rupert se movía por la casa, abría una puerta y bajaba por unas escaleras que chirriaban.
—¿Qué ocurre? —preguntó Rupert cuando se acomodó en algún lugar de su mansión del norte de Londres.
—Acabo de tener una reunión con un amigo común.
—¿Qué has hecho ahora? —preguntó Rupert. Hablaba con elegancia. Aunque estaban en el mismo tipo de negocio y ganaban sumas de dinero parecidas, se habían criado en extremos opuestos del espectro social.
—Nada de eso. Ha sido Liam... Liam Greene. Ha venido para proponer un trato. Solo quería que supieras que planea sacar a Jermaine de las calles a cambio de una parte de los beneficios. Quiere encasquetarle un doble asesinato a J.
Rupert suspiró a través del teléfono—. Está claro que no se ha mantenido al día, ¿verdad?
—Tiene la cabeza demasiado metida en su propio culo para enterarse.
—O está demasiado centrado en mantener contenta a la Cábala. ¿Qué necesitas que haga?
—Mantén a Jermaine fuera de todo esto. No quiero que nada ponga en peligro nuestros nuevos planes. Ignora cualquier cosa que te diga Liam. No tienen nada contra J y les costará mucho que los cargos prosperen, pero he pensado que deberías estar preparado para representarle cuando te necesite.
—Dalo por hecho. Pero no voy a cobrar mi tarifa habitual. Quiero más.
—¿Cuánto?
—El doble. Cincuenta mil.