Bajo la Raya (DC Jake Tanner 3) Capítulo 63
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Capítulo 63

LA OPORTUNIDAD PERFECTA

Jake. Charlotte. La Jefa del Centro. Sentados juntos. Bebiendo. Tocándose. Coqueteando. Bebiendo más.

Todo era demasiado perfecto. Demasiado afortunado.

Se había apostado en el aparcamiento de fuera; tras marcharse de Bow Green, había decidido despejarse la cabeza.

Necesitaba un lugar donde pudiera estar solo pero rodeado de gente ebria; algún sitio donde pudiera relajarse de una maldita vez o charlar de cualquier tontería con desconocidos.

Por supuesto, había algunos habituales a los que reconocía —a los que saludaba con un gesto de cabeza y con los que intercambiaba la charla trivial de rigor—, pero aparte de eso, parecía aparecer una cara nueva casi cada noche.

El pub y sus parroquianos poseían cierto anonimato que él admiraba; era su santuario, y si había algo que pudiera hacer para no pensar en Garrison, lo haría.

Pero ahora sentía que le habían arrebatado aquello.

La canción de la radio cambió, lo que sobresaltó a Liam y lo impulsó a actuar.

Se inclinó hacia atrás y alargó el brazo hacia el hueco de los pies del asiento del pasajero trasero, buscando a tientas la cámara digital que guardaba allí, metida en una bolsa de plástico.

Tenía un zoom óptico de veinte aumentos.

Veinte megapíxeles: veinte veces más claridad en la imagen.

Veinte libras le había costado, de un vendedor con muchas prisas que quería deshacerse de ella.

La urgencia del hombre por librarse de la cámara debería haberle preocupado, pero no fue así.

Si resultara que era un pederasta o un abusador de menores y que hubiera utilizado esa cámara en particular para satisfacer sus deseos, la solución era sencilla: destruir la cámara y eliminar cualquier rastro de haberla poseído jamás.

Nadie pensaría que un policía es un pederasta.

Especialmente uno con un historial tan impecable como el suyo.

La encendió, abrió la lente y enfocó a Jake y Charlotte. Parecían estar pasándoselo bien, enfrascados en una conversación amistosa. Quizá demasiado amistosa.

Por lo visto, Jake acababa de decir algo gracioso, ya que Charlotte se echó hacia atrás riendo. Liam esperó a que la cámara cargara, con la esperanza de poder sacar una fotografía a tiempo.

Justo cuando Charlotte estaba a punto de retirar la mano de la de Jake, Liam pulsó el disparador, capturando el momento en una imagen fija para siempre.

—Cazados —susurró para sí mismo.

Esa era toda la prueba que necesitaba. No sabía cuándo la necesitaría, ni si llegaría a hacerlo, pero ahí estaba, y eso era lo único que importaba.

Mientras tanto, un plan que esperaba que no fuera necesario empezó a tomar forma en el fondo de su mente.