Capítulo 28
ATRAPAMOSCAS
G arrison volvió a su mesa después de echar la que le pareció la cagada más larga de su vida.
Era casi como si hubiera cobrado vida propia, como aquel gusano dentro del policía del libro Escoria .
Pero hubo un lado positivo: de camino a la oficina, había visto a Drew y a Liam echándose una bronca en el despacho de este último.
Le costaba no sonreír; su plan para separarlos estaba funcionando.
No tenían ni idea de lo que estaba haciendo, y nunca la tendrían.
El exceso de confianza podía ser traicionero, pero no esta vez.
Siempre y cuando Drew no viniera corriendo a él esperando que le solucionara los problemas.
El moñas de mierda siempre le buscaba para que lo guiara y le diera su aprobación, como un chucho callejero que busca atención, compañía y a alguien que lo cuide.
Siempre había sido así y siempre lo sería.
Era agotador, y era una de las cosas que más esperaba con ganas de su jubilación.
Ni. Un. Drew. Más.
Garrison sacó el móvil del bolsillo, lo desbloqueó y cargó Kingdom of Empires.
Había una notificación informándole de que su clan estaba sufriendo un ataque.
Sus castillos y cuarteles estaban perdiendo hombres y armas rápidamente; otro clan lo estaba saqueando.
Todas aquellas horas —y la considerable cantidad de dinero también— que había invertido en ello se iban al traste.
Pero ahora mismo no podía hacer nada: estaba sucediendo algo más importante.
Tenía un mensaje que enviar.
Abrió su chat con LG540 y escribió un mensaje.
BBC en directo. D y L ya están discutiendo.
Garrison le dio a enviar. Esperó. Y esperó.
Al ver que no llegaba una respuesta inmediata, empezó a tamborilear con el pie en el suelo, subiendo y bajando la rodilla.
Salió del chat y volvió a entrar, esperando que eso forzara la llegada de una notificación.
La Cábala solía responder rápido. Cuando no llegó respuesta, redactó otro mensaje.
Creo que L dará rueda de prensa. Aconsejo fase 2.
En el momento en que Garrison pulsó «Enviar», Drew salió del despacho de Liam, se acercó a toda prisa y puso la mano sobre el monitor del ordenador de Garrison. Presa del pánico, Garrison salió del chat y volvió a la pantalla de inicio, donde su aldea estaba siendo desvalijada.
—¿Estás jugando a un jueguecito?
—Qué lince, genio. ¿Y qué? —Garrison esperaba que Drew no hubiera visto nada que pudiera delatarle.
—Tenemos cosas que hacer. Cosas importantes. Y no mucho tiempo para hacerlas. Y sin embargo, aquí estás tú, con tus malditos videojuegos...
Garrison se encogió de hombros y le lanzó una mirada gélida e imperturbable.
—Practico para cuando me jubile.
—Supongo que la gente necesita aficiones, ¿no? —Drew se frotó la nariz y resopló.
—Sí, ¿y cuál es la tuya? —Garrison enarcó las cejas y miró la nariz de Drew. Parecía un poco más roja de lo habitual. ¿Se le estaba hundiendo una fosa nasal?
—Ya te gustaría saberlo —respondió Drew—. Jake ha encontrado un vínculo entre Maddison y Cipriano. Ahora nos toca a nosotros hacer lo que se nos da bien.
Perfecto. Ven con papá, pensó Garrison. Era como una Venus atrapamoscas, acechando en estado latente, esperando a que su presa volara directamente hacia su boca. Y Drew había hecho precisamente eso.
Garrison sonrió con suficiencia.
—Tengo la idea perfecta. Escucha, y escucha bien. Esto es lo que quiero que hagas...