Capítulo 16
DEBERES
J ake llegaba tarde. No había sabido qué pensar del mensaje. ¿Y si se trataba de Drew? ¿Y si los dos iban a trabajar contra él y Garrison para conseguir que acabaran encerrados?
Jake romantizó la idea antes de descartarla.
En cuanto entró en el aparcamiento bajo el paso elevado, todas sus preguntas obtuvieron respuesta.
Y no era la respuesta que esperaba. Liam, Drew y Garrison estaban de pie frente al coche de Liam.
¿Lo convertía eso en parte del equipo? ¿Estaba ya oficialmente «dentro»?
¿Lo habían admitido en su grupo secreto?
Se preparó.
El sonido ensordecedor de los coches que pasaban a toda velocidad por un pequeño bache en el asfalto sobre su cabeza creaba un estruendo que engullía el ruido de su motor. Los tres hombres estaban de pie con las manos en los bolsillos, todavía de paisano.
—Me alegra que te unas a nosotros, Jake —dijo Liam.
Llevaba un sobretodo beige, pero, a pesar de su veteranía en el plano profesional, era Garrison quien parecía estar al mando.
Era el miembro de más edad y experiencia del grupo; el que había empezado desde lo más bajo del montón de la corrupción y se había abierto camino hasta la cima, y ahora era el momento de que el nuevo recluta entrara y realizara el mismo trabajo sucio que él hizo una vez.
—Gracias... supongo —respondió Jake, sin saber qué contestar. Todo en aquella situación era nuevo para él—. ¿Pasa algo malo?
—Podría decirse que sí. Pero hay algunas cosas que tendrás que aprender rápido. No tenemos tiempo para dar muchas explicaciones. —Liam se volvió hacia Drew y Garrison—. ¿Habéis preparado lo que os pedí?
Ambos se limitaron a asentar con la cabeza, lo que aumentó las dudas de Jake. Por una fracción de segundo, pensó que sus colegas estaban a punto de sacar un arsenal de cuchillos y pistolas para meterlo en la parte trasera del coche y llevarlo a algún lugar remoto del país.
La realidad era mucho peor.
—Jake —dijo Liam, sacándolo de sus pensamientos—. ¿Recuerdas cuando te hablé de estar a la altura?
Jake asintió.
—Ahora es el momento de que nos demuestres de qué pasta estás hecho, chaval.
Danny Cipriano fue asesinado por un colaborador cercano nuestro llamado El Granjero y su equipo.
Les gusta mantener su identidad oculta. Ninguno de nosotros sabe quién es.
Pero trabaja para el mismo empleador que nosotros.
La Cábala. Unos días antes de que Danny fuera asesinado, intentó revelar información confidencial y secretos a alguien.
Su muerte es el resultado de lo que ocurre si traicionas a la Cábala y, por extensión, a nosotros. ¿Entendido?
Liam no dejó tiempo suficiente para que Jake respondiera; en su lugar, continuó de inmediato: —Ahora nuestro trabajo, en los puestos que ocupamos, es cargarle el muerto a alguien para que podamos meterlo todo bajo la alfombra —como hicieron con Danny bajo el cemento— antes de que se filtre a la prensa y al público en general.
Meterlo todo bajo la alfombra, como hicieron con Danny bajo el cemento .
Jake miró a Liam con incredulidad. No podía dar crédito a lo que oía.
Le pedían que hiciera la vista gorda ante un asesinato, que incriminara a una persona inocente, que se convirtiera en aquello mismo que había jurado destruir, que trabajara para la persona que había amenazado su vida y su carrera.
Quería salir corriendo, pero sus piernas no respondían.
Quería gritarles por arruinar la vida de alguien, pero tenía la boca sellada.
Quería llamar a la policía y denunciarlos para que los encerraran, pero sus brazos no funcionaban.
El rostro de Liam se contorsionó y soltó una risita. —Supongo que tienes muchas preguntas, ¿verdad?
Jake asintió. Las tenía. Muchas.
—Probablemente sea mejor que no las hagas —dijo Liam—.
Solo debes saber lo estrictamente necesario.
Cuanto menos preguntes, menos sabrás. Y cuanto menos sepas, mejor para todos.
Hasta que sepamos cuánto podemos confiar en ti.
Por ahora, vamos a necesitar tu ayuda con esto.
Y al final, existe la posibilidad de ganar una auténtica fortuna.
No tendrías que volver a preocuparte por tus finanzas nunca más.
Sé que Drew ya te ha dejado bien claro cómo lidiamos con la lealtad en esta unidad.
No creo que necesites oír nada más al respecto.
—Liam vaciló mientras centraba su atención en Drew y Garrison—. Caballeros, ¿qué tenemos...?
—Tengo un nombre —dijo Drew. Sacó pecho y hombros, dándose un aire de superioridad para parecer más importante de lo que era—. Y creo que además será uno fácil.
—¿Quién?
—Richard Maddison. El tipo con el que he hablado antes. El chivo expiatorio más sencillo posible. Estoy seguro de que también podemos encontrar un vínculo entre él y Danny Cipriano. O inventarlo.
—Perfecto —dijo Liam, sacando las manos de los bolsillos y frotándose las palmas. Corría un viento gélido que azotaba el paso elevado de un lado a otro y ellos estaban atrapados en medio—. Garrison. ¿Algo?
Garrison negó con la cabeza. —Nada por mi parte. Todavía no he hablado con nadie.
Liam se aclaró la garganta. —Y tú, Jake, ¿qué me dices? ¿Alguien que creas que sería una buena opción para cargar con la culpa? ¿Cómo se llamaba esa mujer con la que has hablado esta mañana? Hannah Bryant, ¿no?
Jake vio por el rabillo del ojo cómo la cabeza de Drew giraba bruscamente hacia él.
Pero hubo algo más que le llamó la atención.
La reacción de Drew era obvia, dado lo que Jake sabía de él.
Pero la reacción de Garrison fue más interesante: lanzó una mirada de reojo a Drew, lo que sugirió a Jake que recordaba bien el nombre, y confirmó que ambos estaban en el ajo y que iban a tener que vigilarlo de cerca si pretendían mantenerlo en secreto por más tiempo.
—Ella no es capaz de algo así —dijo Jake—. No se me ocurre ningún vínculo que podamos manipular para implicarla con Danny. Creo que Richard es mejor opción.
Se odió a sí mismo por decirlo. Iba contra todo en lo que siempre había creído y estaba siendo cómplice de un crimen.
Formaba parte del equipo que estaba a punto de incriminar a un hombre inocente por asesinato.
Se le revolvió el estómago. Pero necesitaba mirar el lado bueno, lo positivo.
Podría usar esa información contra ellos, para delatar a sus compañeros.
Pero, para hacer eso, necesitaría pruebas sólidas y contundentes.
Y para conseguirlas, iba a tener que seguir con aquello más tiempo del que deseaba.
—Perfecto —anunció Liam—. Parece que ya tenemos a nuestro hombre. Ahora, lo único que tenemos que hacer es planear cómo vamos a llevarlo a cabo. Quiero que paséis la noche pensando en ello. Venid a verme mañana con una idea.
Eso fue todo. Reunión terminada. Hora de que todos volvieran a sus vidas normales por la noche. Y lo último que Jake esperaba de aquel encuentro era salir de allí con deberes.