Bajo La Piel Del Enemigo (Dinastía Romanov nº 1) CAPÍTULO 1 #21
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CAPÍTULO 1 #21

—Papá, la edad no es sinónimo automático de madurez emocional —le repliqué, plantándole cara con una firmeza que sorprendió a Luka y a Katya—.

Creo que he tenido una infancia y una adolescencia lo suficientemente duras y rodeada de peligro como para no saber lo difícil, traicionera y hostil que puede llegar a ser esta vida en la Bratva.

He tenido que soportar ver cosas significativamente crueles estos últimos años para mantener el apellido en alto y ya no tengo miedo; ya no le tengo miedo a nada ni a nadie en este mundo.

Sé perfectamente que todo lo que has hecho en tu trayectoria te ha convertido en el monstruo que eres ante la ley, y que para consolidarte como un capo de la mafia respetado debes ejecutar acciones realmente malas e implacables.

Pero también sé que, de igual manera, posees el poder, el dinero y los contactos internacionales para mover el cielo y la tierra si te lo propones.

Te ruego que hagas algo por los hijos de Jaeyoon.

Por favor, papi, tan solo cierra los ojos e imagina por un segundo que somos nosotros, tus propios hijos, los que nos encontramos huyendo en la clandestinidad, desamparados tras tu muerte.

.. ¿No querrías que alguien del exterior buscara saber qué nos sucedió a ciencia cierta para darnos refugio?

—Comprendo tu dolor de una forma que no imaginas, Dasha, porque he experimentado más sufrimiento del que me gustaría admitir a lo largo de mi propia juventud en las prisiones rusas —dijo mi padre en voz baja, colocando una mano pesada sobre mi cabeza—.

Y, si he de ser completamente honesto contigo, mis analistas ya han empezado a buscar de forma encubierta la manera de localizarlos en algún puerto seguro del Atlántico.

Mi niña, todos en la mesa directiva hemos tomado en cuenta el hecho de que, ahora que su progenitor ha sido ejecutado por la espalda y al no saber quiénes han sido los autores intelectuales de la traición, ellos tenían que salir huyendo de inmediato para no ser los siguientes en la lista.

Su imperio, el gran imperio operativo de los coreanos en América, se vino abajo en una sola noche y ni siquiera Hyori, con toda su disciplina, va a ser capaz de levantarlo desde las cenizas.

Tenía toda la razón del mundo en su análisis frío.

Si Lee Hyori, la mayor de los hermanos y quien poseía capacidades estratégicas extraordinarias y un entrenamiento militar impecable, no había podido evitar que todo su imperio financiero se viniera abajo como un castillo de naipes, nadie más en esa línea de sangre podría lograr el milagro de la restauración.

—Tan solo, papá... tan solo te pido que uses los fondos que sean necesarios y hagas hasta lo imposible para ayudarlos a sobrevivir —fue lo último que articulé en la sala antes de lanzarles una mirada cargada de angustia a todos mis familiares y salir corriendo hacia los jardines de la propiedad.

Necesitaba desesperadamente un poco de aire libre porque la verdad es que sentía que las paredes de la mansión me asfixiaban y no me sentía para nada bien por dentro.

El tan solo recordar la última conversación que había tenido con Kang Dae veinticuatro horas antes, cuando nos vimos en secreto en medio del bosque que colindaba con nuestras propiedades, me hacía estremecer el cuerpo por completo.

Sus promesas de un futuro juntos seguían frescas en mis labios.

En menos de un día, la vida de su familia y la mía había cambiado de rumbo de forma definitiva.

Estaba aterrada por su supervivencia; lo único que esperaba de la vida es que se encontrara a salvo en algún rincón del mundo.

Rogaba a Dios que lo salvara de todo lo malo que lo rodeaba y que cuidara sus espaldas de los traidores.

Si yo no era capaz de estar a su lado para protegerlo con mis finanzas y si su padre ya no estaba en este mundo para ser su escudo, no sabía qué iba a ser de su destino.

Tenía claro que si algo trágico le sucedía a Dae, yo misma acabaría con mi vida en un abrir y cerrar de ojos; lo amaba con una intensidad tan obsesiva que dependía enteramente de su existencia para encontrarle un sentido a seguir respirando dentro de este mundo criminal que siempre ha sido tan hostil y difícil para mí.

Quería que estuviera bien, quería que siguiera con vida en algún lado.

Lo quería conmigo, compartiendo el final de los tiempos tal y como me lo había jurado con las manos entrelazadas sobre mi pecho.

Estaba lista para amarlo de la forma más sincera y pura posible, dispuesta a entregárselo todo, porque él era mi todo.

Llegaría hasta donde las leyes de la física me lo permitieran por él, y si tuviera que dar mi propia vida para asegurar su escape, lo haría una y otra vez sin dudarlo un segundo.

Y no, no estaba actuando como una tonta jovencita cegada por el primer romance escolar, porque el entorno de la mafia no te permite esa inocencia.

Estaba actuando como una mujer consciente que había tomado la decisión madura de ligar su alma a la suya hasta que la muerte o el destino mismo nos separara por completo, aunque me negaba rotundamente a darle a la vida el derecho de decidir sobre mis sueños e ilusiones.

—¿Te ocurre algo malo, Luna? Te veo sumamente asustada y preocupada, tienes la mirada perdida en la pared.

Estoy hablando contigo sobre la cena, pero es como si tu mente no estuviera presente en esta habitación —la voz profunda de Dimitri irrumpió en mi mente, rompiendo el flujo de los recuerdos y trayéndome de golpe de regreso a la realidad de su sala de estar.

Asentí con la cabeza de forma vaga, intentando procesar sus palabras.

Sí, claro que tenía el deseo físico de verlo y estar con él para escapar de la soledad, sin embargo, la realidad psicológica era destructiva: mi mente y mi corazón estaban en un continente completamente diferente.

Mi alma entera seguía perteneciendo a Kang Dae y la urgencia de saber qué había sido de su vida me estaba carcomiendo las entrañas.

Las palabras del agente me aterrizaron en el presente con una frialdad incómoda.

He pasado tres largos años sumida en la agonía constante de no saber qué sucedió con él, y me he mentido a mí misma frente al espejo en innumerables ocasiones respecto a dicho asunto.

He intentado creer la falacia de que estoy perfectamente bien, que soy una mujer independiente que no necesita nada más que sus balances financieros para seguir adelante con su rutina diaria.

Sé perfectamente que es un engaño muy cruel que me autoimpongo, no obstante, es el único mecanismo de supervivencia que me ha servido todo este tiempo para no desmoronarme frente a mi padre.

Ha sido un proceso sumamente complicado de sobrellevar y ahora, que la inteligencia de Luka sugiere que existe una posibilidad real de que los Lee sigan con vida en Japón, la noticia me ha removido varias heridas sangrientas del pasado que creí falsamente que estaban enterradas y cerradas bajo llave.

—No, no, para nada, no te preocupes por mi expresión.

.. —negué con la cabeza rápidamente, forzando una sonrisa ligera en un intento desesperado por desviar su atención analítica de mis ojos—.

Solo he tenido una semana un poco complicada en los tribunales con unos casos de apelación de contratos comerciales.

Tenía muchas ganas de venir a verte y relajarme a tu lado, Dimitri. Eso es todo lo que me pasa.

—¿Estás segura de que es solo eso, Luna? —Dimitri enarcó una de sus pobladas cejas, clavando su mirada azul en mis facciones con la agudeza típica de un interrogador de la FSB.

Asentí de nuevo, dándole a entender con un gesto de la mano que podía continuar con lo que estaba haciendo en la cocina.

—En serio, me agrada muchísimo el hecho de que hayas aceptado convertirte en mi novia de forma oficial esta noche, es algo que deseaba con el alma —continuó él, caminando hacia mí con paso lento y seguro, dejando de lado las copas de vino—.

Sin embargo, mi instinto me dice que no te sientes cómoda del todo ahora mismo en este espacio.

Noto una tensión en tus hombros que no concuerda con tus palabras.

Creo que hay algo sumamente importante que no me has dicho todavía sobre ti y que ese secreto es el que no te permite actuar con total libertad y soltura cuando estás a mi lado.

Luna, quiero que recuerdes que perteneces a la ley, eres abogada, y puedes confiar en mí para lo que sea que te esté abrumando. Estoy aquí para protegerte.

La ironía de sus palabras me golpeó como un puñetazo. No puedo confiar en ti, Dimitri Korovin. Al menos no para esto, no para decirte que soy la lavadora de dinero de los Romanov y que el hombre que busco en mis sueños es el heredero de la mafia que tu agencia juró exterminar.

—Por supuesto que no te oculto nada malo, tonto.

Tan solo estoy experimentando un cansancio físico enorme por el exceso de trabajo en el bufete y eso es lo que me tiene tan agobiada y dispersa esta noche —traté de darle una de mis mejores y más convincentes sonrisas de mujer enamorada, solo que mi intento fue un rotundo fracaso debido a la rigidez de mis facciones—.

Lamento mucho si mi actitud silenciosa está causando algún tipo de incomodidad o duda en ti.

Supongo que el cansancio acumulado finalmente se comienza a apoderar de mis sentidos y me cuesta mantener el ritmo de la conversación.

Busqué un lugar en el cual sentarme para no perder el equilibrio y opté por dejarme caer en uno de los muebles de cuero oscuro de la sala de estar.

No conté con que mi aparente vulnerabilidad física provocaría que Dimitri se acercara a mí de inmediato.

Se inclinó sobre mi cuerpo, atrapándome contra el respaldo del sofá, y comenzó a besarme con una fiereza y una urgencia carnal que me tomaron por completo por sorpresa.

No lograba entender la lógica de sus acciones; hacía apenas un par de segundos me estaba diciendo con total seriedad que notaba que yo no estaba actuando con total libertad emocional a su lado, que detectaba mis mentiras, y ahora, en lugar de presionar con preguntas profesionales, simplemente usaba su cuerpo para reclamar mi piel y besarme de esa manera tan demandante.

Me aparté un par de centímetros de sus labios, respirando de forma agitada, buscando espacio para recuperar el control de la situación. Dimitri se me quedó mirando desde arriba, con los ojos oscuros por la lujuria pero con una lucidez mental que me heló la sangre por completo.

No imaginé en ningún momento que fuera a decir semejante cosa con tanta seguridad.

No pensé que su entrenamiento en la FSB lo haría tan inteligente como para darse cuenta de la magnitud del misterio que ocultaba detrás de mis silencios.

No creí que mi elaborada mentira de abogada civil fuera a ser puesta en duda tan pronto en nuestra relación; en realidad, no imaginé que el cazador tuviera el instinto tan afilado como para oler mi miedo.

—¿Qué es exactamente lo que estás ocultando detrás de esa fachada de cansancio, Luna?

—me preguntó con una voz ronca que no admitía réplicas, tomándome firmemente de las muñecas para fijarme contra el mueble de cuero—.

Cariño, esta noche no vas a salir de esta casa sin decirme la verdad de lo que te ocurre.

Si realmente quieres estar conmigo en una relación formal y seria, lo primero que tienes que hacer es ser honesta en todo momento conmigo.

Sé perfectamente que me estás ocultando algo grande sobre tu vida, porque, déjame decirte algo.

.. eres una pésima mentirosa cuando te pones nerviosa. Te leo en la mirada.

Me quedé completamente inmóvil bajo su peso, sintiendo que el frío del cuero se transmitía a mi espalda.

El agente de la FSB me tenía acorralada en su propio terreno y sus ojos azules buscaban una confesión que destruiría a toda mi familia.

Bien, mi fin operativo ha llegado si no logro diseñar una salida ahora mismo.