Bajo La Piel Del Enemigo (Dinastía Romanov nº 1) CAPÍTULO 1 #17
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CAPÍTULO 1 #17

—Claro que es así, tienes toda la razón del mundo en dudar de nosotros.

Pero queremos intentar ayudarte y volver a verte feliz, eso es todo lo que queremos para ti —acaricié su brazo con ternura, pero ella se encogió sobre sí misma y se alejó un poco más hacia la cabecera, dejándome en claro con ese sutil lenguaje corporal que no deseaba tener ningún tipo de contacto físico—.

Comprendo perfectamente que Kang Dae ha sido la persona más importante para ti desde hace años, y que lo amas con tu vida entera, no obstante.

.. me he estado preguntando si hay algo más aparte de su desaparición que te ha roto en miles de pedazos. Hay un dolor extra en tus ojos, Dasha.

Ella desvió la mirada hacia la pared opuesta de inmediato. Sí, mi instinto tenía razón; había un trasfondo que se guardaba para sí misma.

—No puedo decirlo... Lo siento mucho, Luka —se disculpó, apretando la almohada contra su pecho—. Es un secreto absoluto entre Dae y yo, una promesa que le hice, por lo que no puedo revelárselo a nadie más en este mundo.

—Está bien, Dasha. No voy a forzarte. Dejaré que descanses —le deseé con el corazón encogido, besando su frente con suavidad antes de salir del cuarto y dirigirme con paso firme hacia la oficina de mi padre.

Todo esto era una maldita locura que estaba destruyendo a mi hermana.

—Padre, necesitas buscar urgentemente a un buen psicólogo clínico, un profesional de total confianza que pueda tratar a Dasha bajo estricta confidencialidad —le ordené al capo en cuanto crucé el umbral, y este asintió con una mirada de profunda tristeza y derrota—.

Necesita hablar con alguien ajeno a la Bratva, alguien que no tenga las manos manchadas de sangre y que le ayude a procesar el duelo para salir adelante.

Es lo único que podemos hacer por ella antes de que sea tarde.

Se puede decir que ese tratamiento especializado fue el verdadero motor que le ayudó a recuperar el equilibrio.

Necesitó de mucho tiempo, de meses de aislamiento y de varias terapias intensivas para que Dasha Romanov se recuperara gradualmente y dejase de llorar a cada hora del día.

Incluso tuvimos que armar un operativo logístico para llevarla de viaje por Europa durante un tiempo para que distrajera su mente, pero todo se hacía con gusto por su salud.

Aunque, a partir de esa traumática experiencia de perder a su primer amor, es que ella dejó atrás a la niña débil e inocente de antes, forjando la coraza analítica que tiene hoy.

Ahora que han pasado más de tres años desde ese suceso, nos encontramos exactamente en el mismo lugar, en el comedor de la mansión, hablando sobre la resurgencia de la familia Lee. Mi mayor preocupación psicológica era que la menor de nosotros volviese a decaer en ese abismo depresivo.

—¿Andando, Katya? ¿Cómo está nuestra hermanita realmente?

—le pregunté a mi hermana mayor apenas la vi bajar las escaleras y entrar a la sala.

Toda la familia estaba sumamente preocupada por el impacto psicológico que esta situación pudiera causar en la vida de la integrante menor de los Romanov.

No queremos que le suceda nada malo o que ande por la vida con el corazón roto en mil pedazos de nuevo.

Me negaba rotundamente a verla en el estado deplorable de hace unos años.

—Pues no del todo bien, aunque eso ya lo sabemos por su historial —Katya suspiró, dejándose caer en uno de los sillones—.

Escuchar el apellido Lee una vez más después de tanto tiempo la está volviendo loca por dentro.

Ha causado que su pasado se convierta en su presente de golpe y no tiene las herramientas emocionales para manejarlo.

Para Dasha, ellos eran su único refugio, especialmente Kang Dae.

Todos aquí sabemos perfectamente que ella estaba perdidamente enamorada de ese chico; no era simplemente su primer amor, sino el amor de su vida entera, una devoción que el tiempo no ha podido desgastar.

Y hasta el día de hoy, sigo preguntándome cuál era ese secreto oculto que tanto le lastimaba el alma en ese entonces.

—A veces el primer amor es también el único amor de nuestra vida —nuestro padre intervino desde la cabecera, llamando nuestra atención—.

Mírenme a mí, que nunca sentí absolutamente nada por nadie hasta que conocí a Anastasia y todo mi mundo cambió para siempre.

Por supuesto que había estado con incontables mujeres antes por pura diversión, pero nunca me enamoré de ninguna.

Su madre llegó a mi vida como un huracán que convirtió mi orden en un auténtico desastre.

Todo el mundo en la Bratva me decía que ella solo era un capricho juvenil, que la olvidaría tal y como las palabras que se lleva el viento de la estepa, sin embargo, mi amor por ella incrementó con el pasar de los meses.

Decidí que ella era la única mujer con la que quería permanecer y compartir mi imperio durante el resto de mis días. El amor real es así de implacable.

—Creo que a Dasha le pasaba exactamente lo mismo con el muchacho —Katya confesó, apoyando los codos en la mesa con nosotros—.

Ella adoraba a Kang Dae con su vida entera.

Él era el único capaz de sacarle una sonrisa genuina en sus días más fríos y oscuros, el único que estaba para ella cuando el peso del apellido Romanov la sofocaba.

Ella estaba enamorada de él hasta los huesos, y él correspondía a esa adoración con la misma intensidad.

Eso no era un simple romance de adolescentes y todos los presentes somos perfectamente conscientes de aquello.

Eso fue amor de verdad, un lazo absoluto.

—Lo que existía entre ambos era una devoción real, pura —añadí, cruzándome de brazos—.

Y es muy posible que en el momento en que ella llegue a verlo una vez más, por supuesto si es que él sigue vivo, el mundo de Dasha dará una vuelta de trescientos sesenta grados.

Todo cambiará por completo. Ella no sabrá cómo reaccionar y nuestro único deber como sus hermanos será apoyarla y protegerla del impacto.

—Yo sí voy a apoyarla en todo lo que necesite, no voy a dejarla caer otra vez —papá afirmó, y tras una breve duda, continuó con voz autoritaria—: Le pagaré al mejor detective privado del continente para que investigue a fondo el avistamiento de Lee Hyori en Japón.

Quiero comprobar si dicha información es real y verídica, y en caso de que así sea, le ordenaré rastrear el paradero de toda su familia, aunque se demore años en cumplir con la tarea. Si Dae está vivo, lo sabremos.

—Ella va a agradecer el gesto más de lo que imaginas, papá.

.. —fue lo último que pronunció Katya antes de cerrar los ojos por un instante, asimilando la magnitud de la búsqueda.

Todos nos quedamos en un silencio profundo por un par de segundos, procesando la tregua familiar, hasta que ella misma continuó con la conversación, cambiando de tema radicalmente—: Ahora, respecto a la reunión que tuve con Franco De Angelis en la bodega, todavía recuerdo sus reacciones a la perfección.

En primer lugar, fui muy clara: le advertí que para que papá le otorgara su perdón por la indiscreción de su hermano con la FSB, la Cosa Nostra iba a tener que darnos el control total sobre los territorios del sur.

Le eché en cara que Francesco había traicionado nuestra confianza y la de mi padre de forma asquerosa, así que tenía que pagar el precio material o aguantar las consecuencias sangrientas de sus propios actos.

No suavicé las palabras en lo absoluto, fui directa.

—Sé perfectamente que sueles comunicar mis advertencias a los demás con total exactitud, Katya.

No dudo de tu capacidad para infundir temor, querida hija —Maximiliano prácticamente le ordenó, fijando sus ojos oscuros en ella—.

Sin embargo, lo que sí necesito ahora es que intentes presionar por otro canal para llegar a un acuerdo forzado con Francesco o con alguien de su círculo cercano antes de que iniciemos las ejecuciones.

—¿Por qué no intentas negociar directamente con su hermano menor, con Franco?

—le pregunté a Katya, observando cómo tragaba saliva de forma casi imperceptible.

Supongo que aquel gesto lo hizo porque no quería que descubriéramos que estaba involucrada sentimentalmente con él en ese romance prohibido—.

Solo digo que si es imposible llegar a una conclusión racional con Francesco por su arrogancia, hay que intentar abrir un canal con el hermano.

Ambos De Angelis son distintos en varios sentidos operativos. Franco es más razonable.

—O aún mejor, debería ser mi padre quien hable con el Capo principal sin tantos intermediarios ni emisarios —Katya rodó los ojos, intentando sacudirse la presión de encima. Tenía razón en parte; no debía querer hacerse cargo de esa negociación.

Nuestro propio padre nos había enseñado que nadie le debe lealtad a nadie en el hampa, por lo que no termino de comprender por qué sigue tan empeñado en exigirle códigos al italiano.

En lo personal, creo que a Maximiliano le ha dolido en el orgullo que alguien a quien consideraba de su círculo cercano lo haya vendido a las autoridades.

Mi padre puede llegar a ser un monstruo implacable, pero la traición no es una palabra que esté escrita en el diccionario de los Romanov.

Nosotros cumplimos los pactos de sangre.

—Trataré de establecer un contacto directo con el estúpido italiano muy pronto, lo más rápido que me sea posible —sentenció mi padre—. No quiero distraer recursos en problemas territoriales con Sicilia cuando ya poseo amenazas federales de la FSB que son mucho más graves.