Bajo La Piel Del Enemigo (Dinastía Romanov nº 1) CAPÍTULO 1 #12
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CAPÍTULO 1 #12

—Confío totalmente en que ese momento llegará cuando menos lo esperemos.

Y debes saber que estoy dispuesta a seguir contigo, aunque tenga que esperar cien años —suspiré, mi voz llena de una determinación feroz.

No me importaba el peligro, ni las consecuencias.

Solo me importaba estar a su lado, amarlo y ser amada por él—.

Ahora, tengo que buscar a tu hermano e intentar hablar con él.

—Suerte con eso —entrelazó nuestras manos y plantó un amoroso beso sobre mi frente, su mirada llena de un amor y una devoción que me hicieron derretirme—. Te veo luego, mi amor.

—Adiós guapo —salí de la habitación luego de recoger todas mis cosas y arreglarme una vez más, mi maquillaje impecable, mi cabello rojo perfectamente peinado.

Caminé hasta regresar a la fiesta sin dejar de pensar en todo lo que acababa de suceder en esa habitación, pensando en todo lo que ese maravilloso hombre causaba en mí.

Éramos dos amantes bajo el cielo de Moscú, desafiando a las mafias siciliana y rusa con nuestro amor prohibido.

Busqué al dueño de la puta mafia italiana por varios minutos, hasta que lo encontré con un par de mujeres en una de las mesas de la zona restringida, pero, antes de llegar a él, necesitaba dejar a un lado a las personas de seguridad.

Contuve una risa, porque imaginé que Francesco solía pensar que su hermanito estaba revolcándose con alguna mujer al azar, y la realidad era que lo hacía con la chica de fuego de la mafia rusa.

Más nadie puede siquiera pensar en que algo como aquello es posible.

Éramos dos amantes bajo el cielo de Moscú, desafiando a las mafias siciliana y rusa con nuestro amor prohibido.

—Señorita, no puede pasar —el alto hombre me ordenó y tan solo me mordí el labio, divertida por su arrogancia. Odiaba que me dijeran qué hacer, joder, no es como si yo no pudiese manejarme por mí misma.

—Katya Romanov puede hacer lo que se le plazca, y además, a Francesco le conviene hablar conmigo —respondió amenazante y no tuvo otra opción que hacerse a un lado, su mirada llena de un miedo que me fascina. Me acerqué hasta él para interrumpir su momento.

Las señoritas que lo estaban acompañando eran prostitutas, porque le habían permitido que introdujera un par de billetes en su escote.

Vaya, es común notar este estúpido comportamiento de los mafiosos.

Odio que traten a las mujeres como si estas tan solo fueran un objeto.

Las mujeres no somos solo para tener sexo, somos mucho más que esos.

Somos seres maravillosos, que tienen la capacidad de dar vida a otro ser.

Somos magníficas, y un par puede darse cuenta de ello.

—¿Te nos unes? —Una de las muchachas me preguntó y negué con la cabeza.

—No, guapa, no me dedico a eso... —suspiré antes de continuar con seriedad—. Señor De Angelis, he venido a traer un mensaje de parte de mi padre, el señor Maximiliano Romanov. Así que por favor, me gustaría que me escuche. No es una petición, es una orden.

Al escuchar el nombre de mi temido padre, las señoritas se asustaron de inmediato, sus ojos llenos de un miedo que me fascina. Al final, eso es lo que causa el apellido Romanov. Aunque, me fascina esa sensación. Soy una fiel admiradora del poder, no voy a mentir.

—¿Qué quiere tu padre? ¿No te cansaste luego de armar semejante espectáculo el otro día? —Soltó Francesco, su voz llena de un cinismo que me hizo temblar de rabia. En definitiva, él era completamente diferente a su hermano menor, el hombre del que estaba enamorada como una niña.

—Cierra la boca —espeté, mi voz llena de una autoridad que no admitía réplica—. Cállate y respeta a mi padre. No te atrevas a hablar de él con ese tono despectivo.

Asintió, intimidado por mi determinación. No iba a permitirle a nadie que le faltara al respeto a mi familia estando presente.

—Mi padre quiere que vayas a verlo o bueno, que accedas a darle cierto tipo de beneficios.

A cambio de su perdón por todo lo que le dijiste a la FSB, tienes que darle los territorios del sur.

Supongo que es lo menos que puedes hacer luego de todo lo que revelaste sobre nosotros.

Hazlo, si no tienes vergüenza. Es una oferta justa para salvar tu organización.

Rodó los ojos y se encogió de hombros como el imbécil que era.

—Ni estando loco le daría los territorios del sur. Al final, no tenía ningún compromiso con ustedes como para ponerlos antes de mi propio bienestar. Revelé lo que revelé para salvar a mi organización de la FSB, y no tengo por qué disculparme por ello.

—Cariño, no seas tan hijo de puta —espeté con fuerza, mi voz llena de una rabia contenida.

Sí que se estaba comportando como un menudo imbécil—.

Mi padre te consideraba su amigo, su amigo.

.. ¿Sabes lo complicado que es que el Pakhan de la mafia rusa te considere de su círculo cercano?

Ni sus hijos la tienen tan fácil. Tuviste esa suerte, cabrón y no te interesó en lo más mínimo.

Podrías haber inventado información falsa en lugar de decirles algo que es cierto.

—Siempre he considerado que mi bienestar personal es primero, y no tengo que disculparme en lo absoluto por lo que hice. Sé que él habría hecho lo mismo si hubiese estado en mi lugar. Maximiliano Romanov es un pragmático, y habría traicionado a quien fuera por salvar su propio pellejo.

—¿Eso es lo que quieres que le diga de tu parte?

Francesco, conoces más que nadie a mi padre.

Él no es un hombre al que le guste estar jugando con temas tan serios y supongo que no te gustará que él se empeñe en joderte a ti y a tu mafia en todo el sentido de la palabra.

Piensa en lo que haces y dices —le aconsejé, mi voz llena de una seriedad que no admitía réplica.

Aunque, por supuesto que yo velaría por el bienestar de Franco De Angelis. Mi amor por él era tan fuerte que me hacía dudar de mi lealtad hacia mi familia y hacia la Bratva rusa. Pero no podía permitir que Francesco se riera de nosotros de esa forma.

—No quiero hacer ningún trato con tu padre, así que te recomiendo que no pierdas el tiempo conmigo y que vayas a disfrutar de la fiesta.

Tampoco entiendo cómo tienes las agallas de venir hasta aquí y decirme todo este tipo de cosas, cuando durante mi fiesta de celebración me amenazaste de muerte y estuviste por meterme un tiro.

Tienes suerte de que no te haya hecho arrestar por intento de asesinato.

—Te recuerdo que fuiste tú quien lo causaste.

.. —aclaré, enarcando la ceja y cruzándome de brazos, divertida por su arrogancia—.

Es más, me sorprende que no te haya disparado cuando me sentía tan molesta y decepcionada.

Está bien, supongo que has tenido más suerte de la que deberías.

No vuelvas a desafiarme de esa forma, Francesco.

—Entonces, le diré a las personas que me salvé de morir en manos de Katya Romanov, la chica de fuego y la hija mayor del Pakhan de la mafia rusa. No todos pueden decir eso con orgullo.

—No todos tienen el placer, aunque deberías tener claro que no correrás con la misma suerte dos veces —le indiqué, mi voz llena de una determinación feroz. No iba a permitir que se riera de mí ni de mi familia. Éramos los Romanov, y nadie se metía con nosotros y salía ileso.

—Bueno, como sea, he mencionado que no pienso hacer ningún tipo de trato con el señor Romanov. Por lo que te pido que vayas a casa y le notifiques mi decisión. No me interesa su perdón ni sus territorios del sur. Tengo mi propia organización, y no necesito su ayuda.

—Si eso es lo que quieres, pues, supongo que respeto tu decisión, a pesar que no puedo decir lo mismo de mi padre —aclaré y él asintió mientras una de las chicas se subía sobre él y hacía que tocara sus pechos con un descaro que me hizo temblar de rabia.

Hice una mueca asqueada, no entendía cómo un hombre puede pagar a una mujer para que se acueste con él, pero, no las juzgo a ellas porque sé que lo hacen por necesidad—. Bien, te veré después.

—¡Un gusto verte, guapa! —Gritó cuando ya me estaba alejando del lugar, su voz llena de un cinismo que me hizo temblar de rabia.

Sí, por supuesto que prefiero follar con mi hombre a perder la paciencia con su estúpido hermano.

Éramos dos amantes bajo el cielo de Moscú, desafiando a las mafias siciliana y rusa con nuestro amor prohibido.

Puedo asegurar que a mi padre no le gustará lo que tengo para decirle.

El destino de Francesco De Angelis estaba sellado, y yo estaba dispuesta a arriesgarlo todo por estar al lado del hombre que amaba, sin importar las consecuencias.

Dasha Romanov

La cena con Dimitri fue muy entretenida, aunque al principio pensé lo contrario por la forma en que reaccionó cuando me frené ante su deseo.

Pero, bueno, supongo que todavía no nos conocemos lo suficiente como para saber si lo que queremos tener con el otro es algo mucho más serio y personal.

La noche terminó sin sexo, tal y como yo lo deseaba y en serio agradezco que haya respetado mi decisión por completo.

No quiero convertirme en su juguete sexual, y él parece entenderlo y respetarlo.

Es un buen hombre, Dimitri, y me hace sentir segura de una forma que mi familia nunca ha logrado.

Además, el hablar con Dimitri me ayudó a enterarme de los futuros planes de la FSB, que son colocarle a mi padre una alerta roja para poder atraparlo lo más pronto que pudieran.

Mi corazón dio un vuelco al escuchar eso.

Estaba sentada frente al cazador de mi familia, y él no tenía ni idea de que la "abogada Luna" era la hija menor del Pakhan de la mafia rusa.

Era un juego peligroso, pero me fascina la adrenalina que me provoca.

Éramos dos amantes bajo el cielo de Moscú, desafiando a las mafias siciliana y rusa con nuestro amor prohibido.