Capítulo 26 #2
El recorrido no era rápido ni recto, pero tampoco presentaba ninguna dificultad extraordinaria. Un conductor que abandonara Valdecierna antes de las seis podía alcanzar el entorno del alojamiento con margen antes de las 18:31 incluso perdiendo tiempo por la nieve.
No necesitaba correr.
Eso era lo importante.
A mitad de trayecto, Sergio los adelantó después de hacer una señal y se detuvo en un apartadero seguro. David paró detrás.
Laura bajó primero.
—Sergio quiere enseñarnos una incidencia del parte.
El cabo primero desplegó una copia.
—Aquí consta circulación lenta, pero no bloqueo. La máquina había trabajado antes en otro tramo y estaba prevista una nueva actuación posterior. Nada indica que un vehículo tuviera que quedarse detenido aquí durante mucho tiempo.
Mara miró el punto.
—¿Puede haber habido retenciones no documentadas?
—Claro. Un vehículo lento, alguien poniendo cadenas, cualquier cosa. Por eso no estamos usando tiempos cerrados.
Laura señaló el alojamiento en el mapa.
—¿Incluso aplicando la parte lenta de la horquilla llegamos antes del registro?
David consultó el cálculo preparado.
—Sí.
—¿Con tiempo para aparcar, entrar y registrarse?
—Sí.
Mara añadió:
—Y recordemos que las 18:31 fijan el registro, no el momento exacto en que el vehículo llega al aparcamiento.
Sergio asintió.
—La recepción confirmó que Gabriel entró, habló con ellos y completó el registro. No tenemos una cámara exterior que fije cuándo aparcó.
—Entonces no necesitamos inventarlo.
Continuaron.
Llegaron al alojamiento sin detenerse en ningún otro punto. David aparcó y apagó el motor.
Nadie entró. La recepción ya había declarado y el registro estaba suficientemente comprobado.
Mara permaneció unos segundos dentro del coche.
El primer recorrido confirmaba que la compra de las 15:46 dejaba a Gabriel tiempo suficiente para alcanzar la Casa de la Umbría antes de Álvaro.
El segundo confirmaba que una salida anterior a las 18:12 permitía llegar al alojamiento antes de las 18:31.
La secuencia completa cabía sin velocidades extremas, atajos desconocidos ni carreteras cerradas que hubiera que atravesar contra toda lógica.
No demostraba que Gabriel hubiera recorrido ninguno de aquellos tramos.
Eliminaba, en cambio, la imposibilidad física en la que se había apoyado buena parte de su versión.
Regresaron a dependencias después de comer.
Noelia esperaba conectada con las tablas preparadas. Había dividido las dos reconstrucciones en bloques y colocado junto a cada tramo la fuente de la horquilla: distancia, partes de vialidad, estado documentado de las carreteras y comprobaciones realizadas durante la investigación.
Mara dejó su libreta sobre la mesa.
—No uses los tiempos que hemos hecho hoy.
—No los he pedido.
—Perfecto.
David se sentó.
—Qué poca fe tienes en nosotros.
—La necesaria.
Noelia compartió la primera secuencia.
15:46 — compra presencial acreditada.
Después aparecía un margen de desplazamiento compatible hacia Valdecierna y la Casa de la Umbría. No se atribuía a Gabriel ninguna hora exacta de llegada, pero la ventana permitía situarlo allí antes de la llegada de Álvaro alrededor de las 16:58.
—La conclusión podría quedar así —dijo Noelia—: la presencia de Gabriel en el entorno de Bronchales a las 15:46 es compatible con una llegada a la Casa de la Umbría anterior a la de Álvaro sin exigir velocidades anómalas ni rutas extraordinarias.
Laura asintió.
Mara leyó la frase.
—Añade «en las condiciones de circulación documentadas para esa franja».
Noelia lo hizo.
La segunda secuencia empezaba en la casa y terminaba en el alojamiento.
Salida compatible antes de las 18:12.
Vehículo percibido en Valdecierna: 17:52-17:54.
Pasada de vialidad: 18:12.
Registro en el alojamiento: 18:31.
Noelia había evitado unir gráficamente el vehículo observado por Nerea con Gabriel.
—La segunda conclusión —continuó—: una salida de la Casa de la Umbría anterior a la pasada de vialidad permite alcanzar el alojamiento dentro del margen disponible hasta las 18:31, incluso aplicando una circulación lenta compatible con el temporal.
Laura miró a Sergio.
—¿Algo en los partes que contradiga eso?
—No.
—¿Alguna incidencia conocida que obligara a un tiempo muy superior?
—No consta.
David señaló las dos hojas.
—Entonces los dos trayectos funcionan.
Mara tomó asiento.
—Funcionan como posibilidades físicas. Eso es lo que demuestran.
David asintió.
—Y dejan sin explicar la franja que Gabriel borró de su primera versión.
—También.
Laura añadió:
—Además de mostrar que el estado posterior del acceso no sirve para descartar movimientos anteriores.
Mara observó las hojas.
La reconstrucción no demostraba por sí sola que Gabriel hubiese estado en la Casa de la Umbría, pero eliminaba su principal refugio espacial. La geografía ya no ofrecía ninguna imposibilidad capaz de apartarlo del escenario.
—Ahora sí podemos ordenar la tarde completa —dijo Laura.
Quedaba una tarea antes de volver a citarlo.
No consistía en buscar una nueva pista, sino en reunir las decisivas en la secuencia correcta: la compra, la posibilidad de llegar antes que Álvaro, el mensaje de las 16:26, la presencia de Álvaro en la casa, el forcejeo, la posible salida, el vehículo visto por Nerea, la pasada de vialidad y el registro del alojamiento.
A eso había que añadir el conflicto patrimonial y la prueba de contacto.
—Os preparo una cronología única con tres niveles: hecho acreditado, reconstrucción razonada e inferencia.
—Eso quiero —dijo Mara.
David miró el mapa de la Casa de la Umbría.
—Y metemos dentro lo que ocurrió en la planta baja.
—Sí.
Hasta entonces habían trabajado el interior y las carreteras casi como dos problemas distintos.
Uno contenía el forcejeo, la compresión cervical, el traslado corto del cuerpo y las lesiones defensivas.
El otro contenía la mentira de Gabriel sobre su llegada, el cambio del acceso con la nieve y la salida posible antes de las 18:12.
El conflicto patrimonial había crecido en paralelo.
Ya era hora de superponerlo todo.
Laura recogió los partes.
—Si mañana la secuencia sigue sosteniéndose cuando la integremos, lo citamos.
Mara miró el mapa.
En la primera declaración de Gabriel, la llegada tardía había parecido posible porque se apoyaba en dos hechos ciertos: el acceso acabó empeorando mucho y él estaba en el alojamiento a las 18:31.
Ahora había otro dato igual de cierto.
A las 15:46 ya estaba en la comarca.
Entre esos dos momentos cabía toda la tarde que había omitido.
Mara dobló el mapa.
Al día siguiente dejarían de preguntarse si Gabriel podía haberlo hecho.
Empezarían a ordenar qué datos permitían sostener que lo había hecho.