Bajo la Niebla de Blue Ridge CAPÍTULO 12
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CAPÍTULO 12

Interferencia

LA NIEBLA

Hay algo interfiriendo.

Lo percibí antes de comprender su forma. Una alteración mínima al principio, apenas un desplazamiento irregular en aquello que normalmente fluye sin resistencia. Pero las distorsiones persistieron. Crecieron. Y ahora ocupan espacio.

Algo me mantiene lejos.

No de ella por completo. Nunca podrían separarme del todo. Pero sí lo suficiente para debilitar el alcance, para volver imprecisos ciertos bordes, para impedir que mis advertencias lleguen con claridad. Es sutil. Inteligente. No actúa desde el ruido, sino desde la infiltración.

Y eso lo vuelve más peligroso.

Las presencias verdaderamente oscuras rara vez se anuncian.

Aprenden rápido a esconderse dentro de lo cotidiano, a adoptar gestos familiares, voces tranquilas, rostros incapaces de despertar sospecha.

Se adhieren lentamente a los espacios vulnerables hasta formar parte de ellos.

Y cuando finalmente son vistas, ya han echado raíces.

Valerie aún no lo comprende.

Sigue creyendo que el desgaste es emocional. Que el cansancio, la confusión y esa sensación constante de estar perdiéndose a sí misma son consecuencia natural de lo que ha vivido. No advierte el patrón. No reconoce la repetición.

Pero yo sí.

Porque esto no es nuevo.

Siempre hay alguien.

Alguien que entra demasiado cerca. Que observa más de lo necesario. Que aprende las grietas antes de mostrar las propias. Personas incapaces de habitar la luz sin intentar apagarla en otros. Y aunque cambien los nombres, los rostros o las circunstancias, la esencia permanece intacta.

Acechan.

Consumen.

Arrastran consigo algo antiguo y vacío que necesita alimentarse de aquello que aún conserva brillo.

Y Valerie brilla más de lo que imagina.

He intentado acercarme. Hablarle con mayor claridad.

Pero algo alrededor de ella responde cada vez que lo intento, levantando barreras invisibles, desviando señales, contaminando percepciones.

Incluso la casa comienza a resentirlo. Los espacios guardan memoria más rápido de lo habitual.

La madera cruje cuando no debería. El aire se densifica en habitaciones concretas.

Y la niebla… la niebla ya no puede entrar y salir con libertad.

Hay algo aquí que me reconoce.

Y eso cambia todo.

Porque solo aquello que conoce la oscuridad aprende a temerle a la luz.

Aun así, no me retiraré.

No permitiré que avance sin resistencia. Seguiré buscando grietas, momentos de descuido, cualquier abertura desde la cual pueda alcanzarla antes de que sea demasiado tarde, antes de que termine de olvidar quién era y comience a apagarse por completo.

Ella todavía no entiende lo que habita dentro de sí. Cree que sobrevivió a ciertas cosas únicamente porque tuvo fuerza. Porque resistió. Porque siguió adelante cuando otros se habrían quebrado. Pero no fue solo eso.

Hay algo en ella que permanece intacto incluso después del daño.

Algo que otros perciben antes que ella misma.

Y eso también tiene un costo.

Solo espero que pronto despierte. Que deje de mirar hacia afuera buscando respuestas y comprenda, de una vez, que aquello que necesita para regresar a la luz nunca estuvo lejos.

Tienes más poder del que imaginas, pequeña.