Bajo el mismo techo contigo Capitulo 22 #2
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Capitulo 22 #2

Los gritos aumentaron, las luces descendieron todavía más y las máquinas de humo comenzaron a cubrir parte del escenario mientras la guitarra y la batería resonaban con intensidad por todo el teatro.

El ritmo era agresivo. Salvaje.

Y, de pronto, las personas comenzaron a saltar.

No era un movimiento coordinado. Era una masa entera empujándose de un lado a otro al compás de la música.

Los cuerpos chocaban entre sí, el suelo vibraba y cada golpe de batería parecía empujar a la multitud con más fuerza.

—Kai.

Escuché la voz de Lucian cerca de mí, pero alguien me golpeó el hombro antes de que pudiera responder.

El público comenzó a arrastrarme hacia otra dirección.

Intenté mantenerme firme, pero era imposible.

Las personas me empujaban desde todos lados.

Sentí un golpe en la espalda. Luego otro.

El aire comenzó a faltarme por el calor y la presión de la multitud.

—¡Lucian!

Intenté buscarlo entre las luces y el humo.

Pero cuando finalmente logré levantar la vista...

Ya no podía verlo.

Sentí que la multitud me había arrastrado bastante lejos.

Las luces se mezclaban entre el humo y las personas seguían chocando unas contra otras al ritmo de la música.

Por un momento comencé a marearme.

El calor.

El ruido.

La presión constante.

Intenté moverme, pero apenas podía mantenerme firme.

Entonces una voz sonó junto a mi oído.

—Te encontré.

Giré apenas la cabeza antes de sentir el brazo de Lucian rodeándome con firmeza.

No estoy seguro de cómo logró atravesar toda esa multitud.

Solo sentí cómo me sujetaba contra él mientras avanzaba entre las personas, apartando empujones y abriéndose paso en medio del caos.

La música seguía retumbando con fuerza detrás de nosotros.

Y unos segundos después, Lucian terminó llevándome debajo de la enorme escalera.

La diferencia fue inmediata.

El ruido seguía presente, pero ahí el aire parecía menos pesado. La iluminación apenas alcanzaba aquella zona y la multitud ya no nos aplastaba desde todos lados.

Por fin pude respirar con normalidad.

Apoyé una mano contra una de las columnas metálicas mientras intentaba recuperar el aire.

Lucian seguía frente a mí.

Demasiado cerca.

Pareció recorrerme con la mirada, asegurándose de que estuviera bien.

Solo después de eso volvió la vista hacia el escenario.

Yo, en cambio, no pude apartar mis ojos de él.

Estaba demasiado cerca.

La línea de su clavícula.

Su cuello.

Sus labios.

Mi corazón comenzó a latir cada vez más fuerte.

El sonido del concierto parecía haberse alejado, como si todo alrededor hubiera quedado cubierto por una especie de niebla.

Solo podía verlo a él.

Mi mano se movió antes de que pudiera pensarlo demasiado, rozando apenas su brazo.

Aún no sabía si tenía derecho a hacerlo.

A quererlo así.

A desear estar todavía más cerca.

Di un paso al frente.

Levanté la vista hasta encontrarme con sus ojos.

La respiración entre nosotros parecía mezclarse.

Su mirada era suave.

Como si alguna parte de él ya supiera lo que había en mi corazón.

Sus ojos bajaron lentamente hacia mis labios antes de volver a encontrarse con los míos.

Mi corazón dio un vuelco.

¿Había sido mi imaginación?

Mi respiración se volvía más lenta.

Ya no quedaba casi espacio entre nosotros.

Podía sentir el calor de su cuerpo

Durante unos segundos, ninguno de los dos dijo nada.

Solo nos quedamos allí.

Cerca.

De pronto, un empujón recorrió la multitud como una ola.

Los cuerpos comenzaron a desplazarse de golpe hacia un mismo lado.

Vi a varias personas perder el equilibrio.

Después, todo ocurrió demasiado rápido.

Alguien chocó violentamente contra nosotros desde un costado.

Sentí el cuerpo de Lucian moverse de golpe frente a mí.

Su brazo rodeó mis hombros antes de que pudiera reaccionar y me cubrió casi por completo contra la pared.

El impacto resonó seco.

Escuché un golpe contra el metal de la escalera.

Después, un quejido bajo.

Él apartó el rostro apenas, como si intentara restarle importancia.

La luz roja del escenario atravesó la oscuridad justo en ese momento y pude verlo.

Una fina línea de sangre descendía lentamente desde la comisura de su labio.

Me quedé inmóvil unos segundos.

—Te golpeaste —murmuré.

Lucian pasó el pulgar por su boca, observando la sangre como si recién lo notara.

—No es nada.

Su voz sonó tranquila, casi indiferente. Como si aquello realmente no importara.

Pero yo seguía mirando la sangre sobre su piel.

♥

Y otra vez terminamos en la cocina.

Solo que esta vez el herido era él.

Dean observó a Lucian apenas entramos. La camiseta gris tenía otra mancha de sangre cerca del cuello.

Soltó una pequeña risa.

—Ustedes definitivamente deberían quedarse en casa.

Lucian también rio apenas.

—Probablemente.

Sabía que era una broma.

Pero no pude sentirlo de esa manera.

Mi mente seguía en el concierto.

Pensando en el momento que tuvimos debajo de aquella escalera.

En la forma en que me había mirado.

Bajé la vista y simplemente me dirigí hacia las escaleras.

Subí sin decir demasiado.

Cuando llegué al pasillo, escuché pasos detrás de mí.

—¿Kai?

Era Lucian.

No quería mirarlo.

—Lo siento... Fue un desastre.

—No lo fue.

Su voz sonó tranquila.

—Me divertí.

Eso solo hizo que doliera más.

Porque para mí nunca había sido solo un concierto.

Había sido él.

La manera en que había sentido que todo a mi alrededor desaparecía cuando nuestras miradas se encontraban.

No sabía exactamente cuándo había empezado.

Quizás había sido desde el primer momento en que lo vi.

Y entonces entendí que ya no podía seguir conteniéndolo.

El aire no parecía suficiente.

Mi corazón latía demasiado rápido.

Demoré unos segundos antes de girarme hacia él.

Lucian estaba frente a la puerta de su habitación. La luz tenue del pasillo apenas iluminaba parte de su rostro.

-Lucian... Yo... yo a ti te...

Él levantó la vista de inmediato.

Por un instante algo cambió en su expresión.

Algo vulnerable.

Algo que parecía entender exactamente lo que estaba a punto de decir.

-Deberías descansar.

Me interrumpió demasiado rápido.

Sentí el vacío de las palabras atrapadas en mi garganta.

Lucian apartó la mirada apenas un segundo.

Sus labios parecieron moverse como si quisiera decir algo más.

Pero no lo hizo.

Apretó su mano con fuerza antes de bajar la vista.

Y luego simplemete entró a su habitación.

Dejándome solo en el pasillo.