Capitulo 6 #2
—Sí... El mismo.
Les dediqué una sonrisa amable.
A veces socializar me resultaba complicado, pero ellos hicieron que fuera fácil.
Terminamos hablando de todo un poco: la facultad, el próximo partido de la universidad, algunas anécdotas de Tom y otras fiestas.
Entonces, en algún momento, el tono de la conversación cambió.
Me había distraído un instante, así que ni siquiera supe quién había iniciado el tema.
—Jessie, ¿qué estás diciendo? Arruinas el ambiente.
—Jhon, solo digo lo que nadie se anima a decir. Es triste ver a la madre de Sarah todos los días en la entrada de la universidad.
—Ella simplemente se escapó de casa. Dicen que no se llevaba bien con su padrastro y que su madre nunca la apoyó.
—Sí, pero... ¿Irse así sin más? Ni siquiera volvió a comunicarse para decir que estaba bien. Y desapareció después de una fiesta.
Otra chica intervino enseguida.
—Jessie, en realidad nadie era tan cercano a ella como para saberlo. Seamos sinceros... Sarah era bastante retraída. Tal vez simplemente se cansó de todo y decidió irse.
—Escuché que solo le mandó un mensaje a su mamá diciendo que se iba y nada más —añadió otro—. Después de eso, la policía tampoco hizo demasiado.
El ambiente se volvió extraño por un momento.
—Oigan, esto sigue siendo una fiesta, ¿sí? Cambiemos de tema —dijo Jhon, intentando aliviar la tensión.
Yo me limité a escuchar.
Entonces Jhon se acercó un poco más y habló cerca de mi oído para hacerse escuchar por encima de la música.
—Oye, Kai... Mira hacia allá.
Seguí la dirección que señalaba.
Al pie de las escaleras había una chica observándonos.
—Se llama Lucy. Creo que le gustas.
Y, antes de que pudiera reaccionar, me dio un pequeño empujón en su dirección.
Caminé hacia ella.
Tenía ojos color miel y una expresión amable. Su cabello rubio caía hasta los hombros y llevaba un vestido blanco, sencillo, hasta las rodillas.
Por alguna razón, contrastaba completamente con el ambiente de la fiesta.
Mientras me acercaba, soltó una pequeña risa.
Creo que había visto el empujón de Jhon.
—Hola... Soy Kai.
Ella extendió una mano.
—Lucy.
Su sonrisa era tranquila.
—Nunca te había visto antes.
—Acabo de empezar segundo año. Soy amigo de Tom.
Lucy soltó una risa suave.
—Todos son amigos de Tom.
Ahora que lo decía así...
Sí, probablemente tenía razón.
No sabía por qué, pero hablar con ella se sentía sencillo.
Natural.
—Entonces... ¿Qué estudias? —pregunté.
—Estoy en tercer año de Arte. ¿Y tú?
—Vaya... Bueno, yo estoy cursando algunas materias de primero ahí. Aunque mi carrera principal es Informática.
Ella ladeó apenas la cabeza.
—Suena a que todavía no te decides... o simplemente te gusta estar ocupado.
No pude evitar reír.
Seguimos conversando mientras tomábamos algo.
Hablamos de pinturas, artistas, exposiciones y cosas de la facultad.
Y, por un momento, logré relajarme.
—Entonces, Kai... ¿Puedo tener tu número?
Se acercó un poco más.
—¿O estás saliendo con alguien?
Y, de repente...
Una imagen cruzó mi mente sin aviso.
Los ojos de Lucian demasiado cerca.
La música compartida desde mi celular aquella noche.
La forma en que me había mirado.
—¿Kai? ¿Estás bien?
Volví a la realidad de golpe.
Algo extraño me apretó el pecho.
—Lo siento... Yo... Claro.
Tomé su celular y anoté mi número.
Lucy sonrió apenas.
—Te fuiste por unos segundos.
Su tono sonaba divertido.
—Creo que tomé demasiado —mentí—. Estoy un poco mareado.
—Oh... Arriba hay un baño. Subiendo las escaleras, tercera puerta a la izquierda.
—Gracias...
Sin decir mucho más, me alejé y subí las escaleras.
Entré al baño y me lavé el rostro.
Me quedé mirando mi reflejo unos segundos.
¿Acaso soy un idiota?
¿Qué me pasa?
Solté el aire lentamente.
Cuando volví a salir, ya había pasado la una de la madrugada.
El tiempo se había ido demasiado rápido.
Quería irme.
Saqué el celular y le envié un mensaje a Dean para que pasara a buscarme.
Comencé a caminar por el pasillo.
No había vuelto a ver a Tom en toda la noche.
Tal vez seguía con aquella chica.
Seguí por el pasillo contrario.
Había varias habitaciones cerradas y la música llegaba amortiguada desde abajo.
Al final del corredor distinguí dos siluetas cerca de una ventana.
La luz de afuera apenas alcanzaba para iluminarlos.
Era Tom.
Pero...
No era la misma chica con la que había subido antes.
Me acerqué un poco.
Solo quería avisarle que me iba.
Entonces algo me hizo frenar.
La expresión de Tom.
Era distinta.
Tensa.
Molesta.
La chica estaba demasiado cerca de él.
Tom sostenía uno de sus brazos.
Con más fuerza de la que parecía necesaria.
Algo en mi pecho se tensó.
—¿Tom?
Él soltó el brazo de inmediato.
Como si recién notara mi presencia.
La chica dio un paso hacia atrás.
No dijo nada.
Simplemente bajó la mirada y caminó hacia las escaleras, pasando junto a mí sin siquiera levantar el rostro.
Tuve la extraña impresión de que intentaba ocultar algo.
Miré otra vez a Tom.
—Lo siento... No quería interrumpir.
Dudé un instante.
—¿Está todo bien?
Él soltó una frase en voz baja.
Aun así, logré escucharla.
—Todas hacen lo mismo... Provocan a uno de forma intencional...
Su tono sonaba molesto.
Frustrado.
Luego respiró hondo y, poco a poco, la tensión desapareció de su rostro.
Volvió a esa expresión tranquila de siempre.
—Ya me voy. Dean viene a buscarme.
Por un segundo, Tom me observó en silencio.
Creo que notó mi incomodidad.
Entonces caminó hacia mí.
—Lo siento, Kai... Creo que bebí demasiado.
Su voz volvió a sonar ligera.
Como si nada hubiera pasado.
—Vamos. Te acompaño a la salida.
No respondí.
Simplemente bajamos juntos hacia el patio delantero.
El aire frío de afuera se sentía refrescante.
Estaba mirando distraídamente el cielo cuando Tom habló de repente:
—Kai... Ese es el auto de tu hermano. Pero... ¿quién es el que está ahí?
Antes siquiera de mirar, sentí cómo mi corazón se descontrolaba.
Entonces bajé la vista.
Lucian estaba apoyado contra el auto de Dean, observándonos.
—Él... Es amigo de mi hermano.
Tom comenzó a caminar hacia él sin dudar.
—¿Ah, sí? Entonces debería presentarme.
No podía creer que le pareciera una buena idea.
Aun así, terminé siguiéndolo.
Tom se detuvo frente a Lucian.
—Buenas noches. Mi nombre es Tom. Soy amigo de Kai.
Extendió la mano con naturalidad.
Lucian apenas lo observó.
Su expresión era la misma que tendría alguien al notar una mosca rondándole cerca.
Luego lo recorrió de arriba abajo sin el menor disimulo.
¿Qué le pasa?
¿No puede ser más descortés?
Sentía que mi mandíbula iba a terminar en el suelo en cualquier momento.
Finalmente, Lucian se incorporó despacio y estrechó la mano que Tom seguía manteniendo extendida, todavía con esa sonrisa amable congelada en el rostro.
—Lucian.
Después me miró directamente a mí.
—Sube.
Así.
Sin más.
No sabía qué decir.
Miré a Tom.
—Lo siento, Tom. Nos vemos luego.
Y subí al auto.
Me senté en el asiento del acompañante.
—¿Por qué viniste en el auto de Dean? ¿Dónde está él?
Lucian encendió el motor.
—Dean estaba cansado. Tuvo que resolver algo del trabajo a último momento.
Luego añadió con un tono ligeramente burlón:
—Y vine en su auto porque no sabía qué tan ebrio ibas a estar. El mío sigue en el taller.
—No estoy ebrio. Solo... Bebí un poco.
Mientras me colocaba el cinturón, sentí que algo se deslizaba desde el bolsillo de mi chaqueta y caía sobre el asiento.
Lucian bajó la mirada.
Luego levantó el pequeño envoltorio plateado que había caído de mi bolsillo y lo sostuvo frente a mí.
Era lo que Tom había puesto en mi bolsillo horas antes.
Sentí el calor subir de golpe a mi rostro.
Lucian acortó un poco más la distancia entre nosotros.
Sus ojos permanecieron fijos en los míos.
—¿Y? ¿Tuviste suerte esta noche?
Mi corazón se descontroló otra vez.
Desvié la mirada hacia la ventana.
—Yo... No es asunto tuyo —respondí entrecortadamente.
Lucian soltó una risa baja.
Después puso el auto en marcha.
Mientras nos alejábamos, alcancé a ver por el espejo de la puerta a Tom todavía parado frente a la casa, observando cómo nos íbamos.