Capítulo 5 Una Promesa Bajo Las Estrellas
La noche había caído sobre Valdemora.Las luces doradas de las calles iluminaban suavemente las fachadas antiguas mientras una brisa fresca recorría la plaza principal.Lucía caminaba despacio.Después de la conversación con Alejandro aquella tarde, sus pensamientos se habían convertido en un completo desastre.Intentó concentrarse en otras cosas.En el trabajo.En su familia.En cualquier cosa.Pero era imposible.Porque cada vez que cerraba los ojos.
..Lo veía a él.Su sonrisa.Su mirada.La forma en que había pronunciado su nombre.Todo regresaba.Una y otra vez.Su teléfono vibró.Un mensaje.Alejandro.Su corazón reaccionó antes que ella.Alejandro: ¿Estás ocupada?
Lucía sonrió sin querer.Lucía: Depende. ¿Por qué?
La respuesta llegó casi de inmediato.Alejandro: Ven a la plaza.Ella frunció el ceño.Lucía: ¿Ahora?
Alejandro: Ahora.Nada más.Ninguna explicación.Ningún detalle.Exactamente el tipo de mensaje que él enviaría.Veinte minutos después, Lucía llegó a la plaza.Y allí estaba.Esperándola junto a la vieja fuente.Las luces reflejaban destellos dorados en el agua.Alejandro levantó la vista al verla.Y sonrió.Aquella sonrisa volvió a provocar el mismo efecto de siempre.
—Hola —dijo él.—Hola.Durante un instante ninguno habló.La tensión no era incómoda.Era diferente.Nueva.Y ambos podían sentirla.
—¿Por qué me llamaste? —preguntó ella.Alejandro miró hacia el cielo.Luego señaló algo.
—Por eso.Lucía levantó la vista.Miles de estrellas cubrían la oscuridad.El cielo parecía infinito.Hermoso.Silencioso.Perfecto.
—Hace años que no veía tantas estrellas —susurró ella.
—Yo tampoco.Se quedaron observando el cielo.Sin prisas.Sin distracciones.Solo ellos.Y las estrellas.Después de unos minutos, Alejandro habló.
—¿Sabes qué es lo curioso?—¿Qué?—He viajado por muchos lugares.Lucía lo observó.
—He visto ciudades enormes.Montañas.Playas.Países enteros.Pero nunca encontré algo que me hiciera querer quedarme.
La frase hizo que su corazón se acelerara.
—¿Y ahora?Alejandro la miró directamente.
—Ahora sí.El mundo pareció detenerse.Solo un segundo.Pero fue suficiente.Lucía sintió cómo el aire desaparecía de sus pulmones.
Porque entendía perfectamente lo que él quería decir.Y eso la asustaba.Mucho.Sin embargo.
..También la hacía feliz.Alejandro dio un paso más cerca.No demasiado.Solo lo suficiente.
—Lucía...Su voz sonó más suave.Más sincera.Más vulnerable.
—¿Sí?Él sonrió ligeramente.—Creo que volver a Valdemora fue la mejor decisión que he tomado.
Ella bajó la mirada.Intentando ocultar la emoción que sentía.Sin éxito.Porque Alejandro ya la conocía demasiado bien.
—Estás sonrojada.—No es verdad.—Sí lo es.
—Cállate.Él soltó una pequeña carcajada.Y por primera vez en mucho tiempo.
..Lucía se sintió completamente en paz.Las estrellas brillaban sobre ellos.La fuente seguía murmurando suavemente.La plaza estaba casi vacía.Todo parecía sacado de un sueño.Entonces Alejandro extendió una mano.
—Ven.—¿A dónde?—Confía en mí.Lucía lo miró con desconfianza.
—Eso suele terminar mal.—Esta vez no.Ella terminó aceptando.Tomó su mano.Y en cuanto sus dedos se tocaron.
..Ambos sintieron algo.Algo imposible de ignorar.Algo que estaba creciendo cada día más.Algo que ninguno de los dos estaba preparado para admitir todavía.
Pero que ya era imposible detener.Y mientras caminaban juntos bajo las estrellas.
..El destino comenzaba a escribir una nueva página de su historia.