Capítulo 6 La Fiesta de Invierno
La semana pasó más rápido de lo que Valeria esperaba.Demasiado rápido.Y eso era peligroso.Porque cuanto más tiempo pasaba en San Miguel del Lago.
.. Más difícil le resultaba ignorar a Diego.O pensar en él.O preguntarse qué habría pasado si las cosas hubieran sido diferentes.
Lo odiaba.Un poco.Tal vez mucho.La tarde del viernes, Sofía apareció en su casa sin avisar.Como siempre.
—Tenemos un problema.Valeria levantó la vista de su computadora.
—¿Qué pasó?—La Fiesta de Invierno es mañana.
—Y eso es un problema porque...Sofía la señaló dramáticamente.
—Porque vas a venir conmigo.—No.—Sí.—No.
—Sí.Valeria suspiró.Aquella discusión estaba perdida antes de empezar.La Fiesta de Invierno era una tradición del pueblo.Música.Comida.Luces.Baile.Y aproximadamente mil personas haciendo preguntas incómodas sobre tu vida.Valeria recordaba perfectamente por qué había dejado de asistir.
La noche siguiente llegó demasiado rápido.Las luces decoraban la plaza principal.La nieve brillaba bajo los faroles.La música sonaba suavemente entre la multitud.Todo parecía sacado de una película romántica.Lo cual era una pésima noticia.Porque las películas románticas nunca terminaban bien para la persona que intentaba evitar enamorarse.
—Respira.Dijo Sofía.—Estoy respirando.—Pareces alguien que está a punto de cometer un crimen.Valeria la ignoró.Una decisión inteligente.Durante la primera hora todo fue normal.Sorprendentemente normal.Habló con antiguos compañeros.Saludó vecinos.Escuchó historias que ya conocía.Y por un breve momento comenzó a relajarse.Entonces lo vio.Diego.Por supuesto.Porque aparentemente el universo tenía una obsesión enfermiza con ponerlo frente a ella.Él estaba cerca del escenario.Hablando con algunas personas.Sonriendo.Y luciendo ridículamente atractivo.Lo cual era muy injusto.
—Oh, no.Sofía también lo había visto.—No empieces.
—No dije nada.—Lo estabas pensando.—Tal vez.Traidora.Como si sintiera su mirada, Diego levantó la vista.Y la encontró inmediatamente.El mundo pareció ralentizarse.Solo un poco.Lo suficiente.Sus ojos se encontraron.Y ninguno apartó la mirada.No enseguida.Aquello fue un error.Un error enorme.Porque Valeria sintió exactamente lo mismo que ocho años atrás.
Mariposas.Malditas mariposas.Finalmente fue Diego quien se acercó.
—Hola.—Hola.—Empiezo a pensar que esa es nuestra palabra favorita.
Valeria soltó una pequeña risa.—Podría ser peor.
—¿Cómo?—Podríamos estar discutiendo.Una sombra cruzó brevemente el rostro de Diego.Porque ambos sabían que ya habían hecho eso una vez.
Y el resultado había sido desastroso.La música cambió.Una canción lenta comenzó a sonar.Varias parejas se dirigieron a la pista improvisada.Valeria observó la escena.Intentando ignorar el extraño nudo en su estómago.Entonces Diego habló.
—¿Recuerdas esta canción?Error.Grave error.Porque sí la recordaba.Perfectamente.Era la canción que sonaba la primera vez que habían bailado juntos.
Diez años atrás.Cuando todo parecía sencillo.Cuando todavía no sabían cómo romperse el corazón.
—Sí.Respondió en voz baja.Diego sonrió ligeramente.Y durante unos segundos pareció debatirse consigo mismo.
Como si quisiera decir algo.Como si estuviera reuniendo valor.Finalmente respiró hondo.
—¿Quieres bailar?Silencio.Completo silencio.El corazón de Valeria olvidó cómo funcionar.Porque aquella era una idea terrible.Absolutamente terrible.Y precisamente por eso resultaba tan difícil decir que no.
Diego esperó.Pacientemente.Sin presionarla.Sin insistir.Solo esperando.Como había esperado durante años.Valeria observó la mano que él le ofrecía.Y por primera vez desde que regresó al pueblo.
.. Tomó una decisión sin pensar demasiado.Colocó su mano en la de él.
—Solo una canción.La sonrisa de Diego apareció inmediatamente.
Lenta.Sincera.Peligrosa.—Solo una canción.Mentiroso.Los dos sabían que aquello nunca sería solo una canción.
Mientras caminaban hacia la pista...Ninguno se dio cuenta de algo importante.Al otro lado de la plaza.Observándolos.Había alguien que no parecía feliz de verlos juntos. En absoluto.