Capítulo 3 Lo Que Nunca Dijimos
La mañana siguiente llegó demasiado pronto.Valeria apenas había dormido.Cada vez que cerraba los ojos, veía la misma imagen.Diego.De pie bajo las luces navideñas.Sonriendo.Como si ocho años no hubieran pasado.Como si nada hubiera cambiado.Lo cual era absurdo.Porque todo había cambiado.Ella había cambiado.Él había cambiado.Sus vidas habían tomado caminos completamente diferentes.
Y aun así...Su corazón parecía no haber recibido el mensaje.
—Esto es ridículo.Murmuró para sí misma mientras preparaba café.Su abuela levantó una ceja.
—¿Qué es ridículo?Valeria casi dejó caer la taza.
—Nada.—Cuando alguien dice "nada", siempre significa algo.Valeria conocía esa trampa.Había crecido con ella.
—Solo estoy cansada.Su abuela sonrió.Una sonrisa demasiado sabia.Demasiado sospechosa.Pero afortunadamente no insistió.Por ahora.Esa misma tarde, Diego estaba trabajando en el taller mecánico de su padre.
O al menos intentándolo.Porque llevaba veinte minutos mirando la misma pieza sin hacer absolutamente nada.
—Estás distraído.Diego suspiró.No necesitaba mirar para saber quién era.
—Hola, mamá.Su madre apareció a su lado.Sonriendo.Otra señal de peligro.
—¿La viste?Diego cerró los ojos.Perfecto.Ya había comenzado.
—¿A quién?—Diego.—Mamá.—Diego.—Mamá.Ella soltó una carcajada.
—Entonces sí la viste.Maravilloso.Las madres eran aterradoras.Mientras tanto, Valeria decidió salir a caminar.Necesitaba aire.Necesitaba pensar.Necesitaba dejar de actuar como una adolescente enamorada.
El problema era que San Miguel del Lago estaba lleno de recuerdos.
Cada calle.Cada esquina.Cada cafetería.Todo le recordaba algo.Y casi todos esos recuerdos incluían a Diego.Especialmente uno.El puente.El viejo puente de madera junto al río.El lugar donde todo había terminado.Valeria se quedó inmóvil al verlo.El corazón le dio un vuelco.Porque de repente volvió a tener dieciocho años.Volvió a escuchar aquella discusión.Aquellas palabras.Aquella despedida.La peor noche de su vida.
—No puedo seguir haciendo esto.La voz de Diego resonó en su memoria.
—Entonces no lo hagas.Había respondido ella.Orgullosa.Dolida.Furiosa.Ambos esperando que el otro luchara.Que el otro se quedara.Que el otro dijera algo.Nadie lo hizo.Y ese fue el problema.Porque algunas historias no terminan por falta de amor.
Terminan por falta de valor.Valeria cerró los ojos.Ocho años después.
..Aquello seguía doliendo.—Nunca dejaste de pensar en él, ¿verdad?
La pregunta la tomó completamente por sorpresa.
Valeria abrió los ojos.Y encontró a su mejor amiga, Sofía, observándola.
—¿Desde cuándo estás aquí?—Lo suficiente.Genial.Justo lo que necesitaba.Un testigo.Sofía cruzó los brazos.
—Lo vi en tu cara ayer.—No sabes de qué hablas.
—Claro que sí.Valeria suspiró.Porque discutir con Sofía era inútil.
—Han pasado ocho años.—Y aun así estás aquí.Eso fue un golpe bajo.Porque era verdad.Esa noche, Diego recibió un mensaje.Un mensaje que no esperaba.De: ValeriaSolo dos palabras.
"¿Podemos hablar?"Diego se quedó inmóvil.El corazón latiendo demasiado rápido.Demasiado fuerte.Porque había esperado ese mensaje durante años.
Literalmente años.Y ahora que finalmente había llegado.
..No tenía idea de qué responder.Miró la pantalla.Una vez.Dos veces.Tres veces.Finalmente escribió:"Sí.
"Y después de unos segundos agregó:"Mañana.
"Valeria leyó la respuesta.Y sintió que el estómago se le encogía.Porque ambos sabían una cosa.Aquella conversación no sería fácil.No después de ocho años.No después de tantas heridas.No después de tantas palabras que nunca llegaron a decirse.
Pero era necesaria.Porque algunas historias no pueden avanzar. ..Hasta que enfrentan su pasado.