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Asim
Cuando Asim baja del taxi en Abidos, varios de los compañeros se acercan a saludar. Tras tomar un té con ellos, y mientras le cuentan cómo van las excavaciones, aparece el egiptólogo jefe encargado de la expedición, agitando un montón de papeles en la mano.
—Gracias a Alá que has regresado antes de tiempo —le dice en árabe—. Necesitamos más dinero para cubrir todo lo que nos exige el Ministerio de Antigüedades por las licencias. Si no lo conseguimos pronto, tendremos que abandonar esta parte de la colina en tres semanas.
—Jamal, no tengo más dinero, he invertido hasta la última libra que tenía. Dame tiempo para preparar otro viaje en el que traer turistas, pero ahora mismo necesito descansar.
Dicho esto, se da la vuelta y se marcha, caminando sin rumbo bajo la atenta mirada de sus compañeros.
Necesita pensar. Pensar en cómo conseguir más dinero.
Ahora, más que nunca, no va a dejar de excavar, ya que necesita encontrar alguna prueba que le confirme que todo lo que Lola le ha contado es cierto.