Bajo control (D. C. Stars 2) 28. Liam #3
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28. Liam #3

Nunca he sido de los que solucionan los problemas de los demás, pero esta situación despierta en mí el deseo de ser el mejor. No quiero ver a Piper tan afectada, ni tan enfadada con el mundo. Ella es el sol, la felicidad y todo lo bueno que existe.

No es… No es la persona que tengo delante ahora mismo.

—Seguir… casados —repite, pronunciando las palabras despacio. Frunce el ceño—. ¿Por qué vamos a seguir casados cuando acabas de gritarme porque…?

—¿Le has gritado? —la interrumpe Hudson, que se pone en pie y me mira desde arriba—. Sé que estás enfadado por el tema, pero eso no te da derecho a…

—¡No le he gritado! —le suelto, poniéndome también en pie y enfrentándome a él—. Nunca le gritaría. Estaba frustrado y levanté un poco la puta voz, pero ¡no le he gritado! En la vida haría algo que pudiera…

—Los dos estáis gritando ahora mismo y tenéis que parar. Sentaos —nos suelta Piper, y los dos la obedecemos—. Liam, no hay ninguna razón lógica para que sigamos casados. Sé que vamos a fingir que estamos saliendo para la boda de Alana, pero eso no significa que tengamos que…

—Un momento —la interrumpe Hudson—, ¿vais a fingir que estáis juntos para ir a una boda? ¿Qué gilipollez es esa?

Piper me mira. Niega de forma disimulada con la cabeza y entiendo lo que quiere decir.

—Es una historia muy larga —refunfuño— que no te voy a contar ahora.

—Estáis en vuestro derecho de tener secretos, vale.

No me meto. En cuanto a todo este follón de la boda, hay dos opciones.

La primera, llamáis a vuestros abogados y que ellos se encarguen de la anulación.

Está muy claro que ninguno de los dos se encontraba en pleno uso de sus facultades, por lo que no debería ser difícil justificarlo.

La segunda, como he dicho, es que sigáis casados.

—¿Y qué ventaja tendría eso? —pregunta Piper.

—Mi seguro médico —respondo despacio y, por primera vez desde que me desperté, siento que por fin puedo pensar con claridad—. El seguro que tenemos los jugadores es infinitamente mejor que el tuyo.

Ella parpadea.

—¿Y por qué iba a querer yo que me incluyas en tu póliza? Esa no es una razón lo bastante lógica como para seguir casados.

—Podrías usarlo para la medicación para las migrañas, para tener acceso a profesionales que pueden ofrecerte un diagnóstico y un tratamiento. Quiroprácticos, acupuntores, masajistas… Nuestro seguro lo cubre todo. Y si no lo cubre, puedo pagarlo de mi bolsillo.

—Por supuesto que no. No voy a deberle nada a nadie porque se ofrezca a pagar mi tratamiento médico.

—Si te ayudo porque puedo, no significa que estés en deuda conmigo. Lo hago porque es lo correcto —le digo, furioso por que haya vivido pagando por la amabilidad de los demás—. Piénsalo, Piper. Tendremos que mantener la farsa por mi familia, seguir casados no va a suponernos un gran inconveniente.

—¿Y qué hacemos, me voy a vivir contigo?

¿Te presento por ahí como mi marido? —Se echa a reír y se toca la alianza, momento en el que vuelve a ponerse seria de golpe—.

No quiero que mi segundo matrimonio sea una farsa, Liam.

Si me caso de nuevo, será porque quiero a mi marido, porque él me quiere a mí, porque queremos pasar el resto de nuestras vidas juntos, no porque estuviéramos borrachos.

Y ese no es nuestro caso. Me has dicho que no quieres una relación.

¿Por qué voy a cargarte con algo tan innecesario?

—Yo en este tema le doy la razón a Liam —tercia Hudson con delicadeza—.

Has pasado por un divorcio muy complicado, Piper, pero me parece que esto podría beneficiarte.

Fija una fecha límite: el final de esta temporada, el final de la próxima temporada…

La que decidas. Y, cuando hayas exprimido la situación al máximo, sigue tu propio camino.

—Necesito pensarlo. —Piper se muerde el labio inferior. Se retuerce las manos y clava la mirada en el suelo—. Hay muchas cosas que digerir, y ahora mismo estoy hecha una mierda.

La mirada de Hudson desde la otra punta de la estancia me dice que mantenga la boca cerrada y no proteste.

Así que eso hago.

—Buena idea, Piper —conviene él, antes de mirarnos a uno y a otro—. Si me decís que estáis bien, me voy para asegurarme de que el resto del equipo sigue con vida.

—Sí, vete. —Piper baja la barbilla—. Gracias por venir y explicarnos todo. Creo que no hace falta decir que esto va a quedarse entre nosotros tres por el momento, ¿verdad?

—Mis labios están sellados —le promete Hudson.

—Yo también me voy. Te dejo un poco de espacio —digo. No quiero marcharme así, pero sé que es lo mejor. Ella necesita pensar, y yo también—. Siento mucho lo que te he dicho, Piper.

—Gracias —murmura ella.

Hudson espera a que recoja mis cosas. Cuando salimos al pasillo, suelto un gruñido.

—Este es el peor día de mi vida.

—Ya encontrarás una solución.

—Vaya forma de mierda de empezar el año, ¿no?

—No sé qué decirte. —Sonríe y me da una palmada en el hombro—. Creo que es posible que este vaya a ser el mejor año hasta ahora.

—Eres demasiado optimista —refunfuño.

—No. Es que veo cosas que tú no ves.