Bajo control (D. C. Stars 2) 20. Piper
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20. Piper

Piper

N o me puedo creer que estemos ya en diciembre —protesta Lexi, que está sentada a mi lado en el sofá de su salón—. Este año se me ha pasado volando.

—Echo de menos mis días de fotógrafa en la NFL, no en la NHL. Era muy agradable terminar la temporada en febrero. —Maven suspira y bebe un sorbo de agua—. Solo llevamos dos meses de temporada y todavía nos quedan semanas por delante. Estoy agotada.

—Tengo moratones en lugares que no sabía que se podían magullar. —Emmy se frota un brazo, y le veo una marca morada sobre la muñeca—. Las dichosas protecciones no evitan que me haga daño.

—Y yo aquí deseando que todo vaya más despacio. Me encanta mi trabajo. —Apoyo la barbilla en una mano y sonrío—. Me lo he pasado bien durante todos los años que llevo cubriendo el hockey sobre hielo, pero este es el mejor con diferencia.

—Un brindis por nuestra superestrella reportera a pie de pista. —Lexi levanta su copa y todas la imitamos—. Por derribar a esos cerdos sexistas y haberte quedado con el trabajo que te corresponde por derecho.

Bebo un sorbo de vino y suelto una carcajada.

—Sois las mejores animadoras. Gracias por ser mi apoyo.

Cuando les conté a las chicas toda la historia de mi ascenso, se enfadaron mucho como era de esperar.

Hubo lágrimas.

Cabreo.

Muchos gritos y planes para arruinar la vida de mi antiguo jefe.

Fue difícil pasar por esa situación, pero su apoyo me ayudó.

—Hablando de diciembre, ¿cómo te va con Liam? —me pregunta Lexi—. ¿Ya os habéis acostado?

Casi escupo el vino.

—Madre mía, Lex. ¡La próxima vez avisa! Estaría bien que hubiera una transición antes de meternos de lleno en mi vida sexual.

—¿Alguna vez he sido sutil? Ese no es mi estilo.

Liam no puso objeciones para que hablase con las chicas sobre nuestro acuerdo, pero no estoy segura de querer hacerlo.

No me apetece contarles lo grave que es su voz. O que me muerde el labio inferior y la cara que pone justo antes de correrse, mitad asombro, mitad deseo desenfrenado.

Me parece mal compartir partes de su vida privada con otras personas, sobre todo después de que me contase su mala experiencia con un periodista.

Es mi amigo y no me gusta pensar que lo estoy traicionando al revelar esos detalles como si tal cosa.

—No —contesto al final—. Vamos despacio.

—¡Ostras! —exclama Emmy con una sonrisa burlona—. Creo que no he conocido a ningún hombre que piense con la cabeza en vez de con la polla cuando se trata de sexo.

—A veces, esperar es más divertido —dice Maven con una sonrisa pícara—. Te ayuda a desearlo de verdad.

—No sabía que iba a gustarme lo de la espera, pero estoy aprendiendo mucho sobre mí misma.

—¿Como qué?

—Bueno, he descubierto que me gustan los preliminares, algo que antes nunca había tenido en cuenta.

No voy a salir corriendo en busca de un rollo de una noche mañana, pero me resulta empoderador sentirme más segura de mí misma.

Estoy recuperando las piezas de mí que se había quedado otra persona y que ahora por fin son mías.

—Joder, me encantan las mujeres —dice Lexi—. Somos muy fuertes, ¿verdad?

—Me sorprende que hayas mantenido una actitud tan positiva durante los últimos años —añade Emmy—.

Sé que no todo es de color de rosa, pero has pasado por un infierno, Piper.

Descubres que el hombre al que amas te está engañando…

Si me pasa a mí, habría acabado en la cárcel por mi reacción.

Te divorcias. Tu jefe era un cerdo de lo peor y decía cosas horribles sobre ti.

Y mírate. Estás radiante. Podrías haberte rendido, pero no lo hiciste. ¿Se puede saber cómo lo has conseguido?

—Mientras mi mundo se derrumbaba, fue como si mi cerebro supiera que no era el final de mi historia.

Que solo era el final de un capítulo. ¿Volvería a repetirlo todo si tuviera la oportunidad?

Dios, no. Divorciarse de un adicto al trabajo egocéntrico que se niega a asumir la responsabilidad de sus actos es agotador.

Pero que Steven me pusiera los cuernos fue lo mejor que me pudo suceder.

¿Os imagináis que me paso cuarenta años casada con un hombre que me consumía el alma y que no me aportaba lo que yo necesitaba?

¿Que nunca me decía que lo estaba haciendo bien o que estaba orgulloso de mí?

Puedo vivir sin sexo, pero no puedo vivir sin que me abracen, y él nunca quiso abrazarme.

—Hago una pausa para respirar—. Me alegro mucho de haber desperdiciado solo diez años de mi vida, y no medio siglo.

—Yo también me alegro. Y la siguiente parte de tu historia va a ser todavía mejor —me asegura Maven.

—Ya lo es. —Me río, desesperada por contarles algo bueno de mi vida para variar—. He tenido más orgasmos con Liam en un mes que en toda mi relación con Steven.

—¡No me jodas! —grita Lexi—. ¡Bien hecho! Esa es nuestra chica.

—Nunca pensé que podría alegrarme por el número de orgasmos de mi amiga, pero aquí me tenéis, extasiada. —Maven aplaude—. Te mereces cien más.

—Vale. Ya está bien de hablar de mí. Que alguien más cuente algo divertido. ¿Ya tenéis los vestidos para la gala? Queda una semana —digo.

—Yo ya tengo el mío —contesta Maven—. Pero puede que no vaya. Últimamente estoy muy cansada y pasarme toda la noche de pie en una fiesta me parece horrible.

—Te encantan las fiestas. —Emmy frunce el ceño—. ¿Estás mala?

—¿Mala? No. —Hace una pausa y se lleva la mano al abdomen—. Estoy embarazada.

De repente, ya no oigo por el oído derecho.

Los gritos son ensordecedores.

Lexi casi derriba a Maven, y yo rompo a llorar. Emmy la abraza, lanzándose sobre ellas y, al verlas, grito que no le hagan daño al bebé.

Cuando se calma la situación, todas somos un mar de lágrimas. No sé quién está llorando más, si la futura madre con las hormonas revolucionadas o sus tres mejores amigas.

—Detalles —digo—. Necesitamos la historia completa.

—Dallas y yo llevábamos intentándolo un tiempo.

No tuvimos éxito, así que decidimos hacernos pruebas.

El médico nos aseguró que todo era normal y nos aconsejó que tuviéramos paciencia.

Bueno, después de siete meses de paciencia, cuando ya creíamos que no iba a suceder y empezábamos a mirar agencias de adopción, me hice una prueba. Dio positivo.

Me echo a llorar otra vez.

—Me alegro mucho por ti.

Sé que a Maven le encanta la maternidad.

Siempre está entusiasmada con su carrera profesional y no para de apoyar a Dallas, pero estaba destinada a ser madre. Adora a June, y no me cabe la menor duda de que sentirá lo mismo por el siguiente Lansheld.

—Nosotros también nos alegramos mucho. Dallas está con algunos de los chicos en casa de Mav esta noche y ha pensado darles la noticia.

Queríamos hacer un gran anuncio en la cena del equipo la semana que viene, pero yo no podía esperar más.

Quería que lo supierais. Sois mis hermanas y espero que me sigáis queriendo cuando me acueste a las ocho y no pueda salir porque estoy muy cansada.

No quiero ni pensar cómo voy a estar en abril y mayo. Seguro que me quedo dormida de pie.

—Podemos hacer como en Este muerto está muy vivo cuando salgamos a cenar —dice Lexi—. Asustaremos a mucha gente. Va a ser genial.

A Emmy le llega un mensaje y se echa a reír.

—Creo que Dallas se lo ha contado a los chicos. Maverick me acaba de enviar una foto y tiene los ojos rojos e hinchados de llorar. —Levanta el móvil para que veamos la pantalla, y nos reímos al ver la foto—. Mira que es puto blando.

—¿Qué pone debajo de la foto? —pregunta Lexi, que entrecierra los ojos mientras mira la pantalla—. «Ven a casa. Voy a follarte de todas las formas posibles hasta que te quedes embarazada. Me da igual que los chicos sigan aquí». Vaya, y luego dicen que el romanticismo ha muerto…

—¡Uf! —Emmy se pone tan roja como su pelo y se esconde el móvil debajo de un muslo—. Olvidadlo.

—¿De todas las formas posibles? ¿Lleváis la cuenta? —bromea Maven—. Explícate.

—No necesitas explicación ninguna, dado tu estado.

Antes de que pueda unirme a las bromas, mi móvil vibra en la mesa del sofá. Lo cojo y me sorprende ver el nombre de Liam.

Nos escribimos de vez en cuando. A veces me pregunta cómo estoy después de acabar el entrenamiento.

Se interesa por mi día a día y por si he comido lo suficiente.

Hace unos días, cuando le dije que todavía no había almorzado, se presentó en mi despacho con las protecciones puestas y la camiseta sudada, me dejó un bocadillo en la mesa y se fue sin decir nada.

Otras veces me manda fotos. Me envió una borrosa de Pico, su gato atigrado, que echó a correr nada más ver el móvil. Y otra del cielo nocturno cuando me dijo que saliera para ver la luna llena.

Todos los mensajes son breves. Cuatro o cinco palabras como mucho. Si se tratara de otra persona, pensaría que lo hace con segundas, porque está aburrido y le apetece entablar conversación o porque quiere ver si pico y quedamos para enrollarnos.

Con Liam significan algo, y tengo suerte de contar con un amigo como él.

Liam

Supongo que te han dado también la noticia, no?

Un momento

Estás en casa de Maverick?

Pasando el rato con gente?

Estás malo o algo?

Liam

Ahora soy la alegría de la huerta, Mitchell

Ah, ya! Esto es como los secuestros en los que te quitan el móvil, no? Es imposible que este sea el Liam Sullivan que conozco

Parpadea dos veces para pedir ayuda

Liam

*imagen*

Lo siento. No estoy muy familiarizada con tu dedo corazón

Liam

Pues más vale que te vayas familiarizando con él, porque pronto te lo voy a meter

Primero solo. Luego con otro más. Y luego con otros dos

Sé que la tengo más grande que el capullo con el que estabas antes, así que habrá que ir acostumbrándote

Suelto un chillido y se me cae el móvil. Maven me mira, preocupada.

—¿Estás bien? —me pregunta.

—¡Sí! —casi grito—. Temas del trabajo. Uno solo.

Un tema del trabajo. ¿Me habrá sentado mal algo que he comido?

No lo sé. Voy al baño. —Me levanto de un salto y enfilo el pasillo casi a la carrera.

Le echo el pestillo a la puerta y vuelvo a leer el mensaje después de apoyarme en la pared. «Pronto te lo voy a meter».

Es el siguiente paso en nuestras clases, y lo he estado deseando desde que me hizo correrme acariciándome con el pulgar.

¿Cómo será cuando por fin me penetre?

Me estás enviando mensajes sexuales delante de tus compañeros de equipo?

Liam

No. Estoy en el ascensor de camino a mi coche con mi secuestrador

Se me escapa una carcajada.

Dile a tu secuestrador que mire hacia otro lado. No quiero que lea la siguiente parte

Liam

Está mirando al techo y no presta atención Parece un tío agradable

De verdad crees que puedo con tres dedos?

Liam

Puedes con lo que te dé, Piper

Me abanico la cara. Me arde todo y tengo la sensación de que me estoy asando.

Y cuándo va a ser eso?

Liam

Ansiosa?

No. Es para mirar mi agenda y asegurarme de que estoy libre

Liam

Las próximas semanas estaré ocupado. La gala benéfica. Navidad.

Qué tal antes del viaje a Las Vegas?

Me vas a hacer esperar hasta finales de diciembre?

Qué crueldad

Liam

La paciencia es una virtud y tal

Te odio y tal

Liam

No, no me odias

«Pues no, no te odio», pienso, con el móvil pegado al pecho, una sonrisa boba en la cara y el corazón latiéndome con fuerza.