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U na vez reducida la amenaza, busca a Belén y a Lucas con la mirada.
Desde su posición ve las piernas de la joven que está tumbada en la tierra y sin moverse, y a Lucas llorando sobre el cuerpo de su hija.
A Yohanna se le encoge el corazón y se acerca a toda prisa.
Cuando llega hasta ellos puede ver las lágrimas de Lucas caer sobre su niña, y a Belén con una mano secando las lágrimas de las mejillas de su padre. Está viva y le consuela:
—Tranquilo, papá, estoy bien…
Lucas llora de alegría. A pesar de estar ambos muy malheridos, han sobrevivido.