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V a en busca de una nueva presa revisando perfiles hasta que al fin da con alguien interesante.
La sonrisa es preciosa, lleva pendiente y el pelo despeinado, con aire desenfadado.
Su mirada es pícara. Por las fotos parece camarero; de Madrid, un poco lejos, pero bien comunicado.
No descarta acabar viviendo en la capital por el hombre de sus sueños.
Jésica le escribe un mensaje: No voy a quedar hoy. Si hubiese dicho salir , vale, Dani podría ir a su casa; pero ha dicho quedar , lo que quiere decir que no quiere ni verle.
Busca su número y la llama.
—¿Qué pasa?
—¿Por qué no quieres quedar hoy?
—No tengo ganas y mi madre trabaja todo el día. Tengo que quedarme con la niña.
—Venga ya… ¿En serio? ¿Tú sabes cómo está el pueblo?
—¿Cómo está el pueblo?
—El pueblo está que arde, zorra. ¡Ja, ja, ja!
—se carcajea Dani de su propio sentido del humor: macabro—.
Han venido un montón de bomberos buenorros.
Dicen que hay fuego en el bosque. Un incendio ¡con heridos!
Y no me preguntes por los heridos. Las calles están llenas de gente chismorreando.
Esto parece una verbena y todos parecen enterados de todo y nadie sabe de la misa la mitad.
Yo solo ando por aquí para ver si me cruzo con el guapo de tu ex.
Hay un silencio. Jésica parece sopesar algo.
—No puedo quedar —concluye.
—Había otra cosa más que tenía que contarte.
—¿El qué?
—Ya sé qué es el tatuaje del autobusero nuevo. Lo he visto.
—¿Qué es?
—No, guapa, te lo cuento si quedamos.
—Dani, me da igual el tatuaje del autobusero calvo, no voy a quedar. Después de lo que pasó esta mañana, paso de salir y de ir a clases durante unos días. Voy a decir que estoy mala.
—Mala del coño. Tampoco es para tanto.
—Dani, en serio, eres un poco cabrón. Un poco bastante. Háztelo mirar. ¡Ah! Y una cosa más: borra inmediatamente el vídeo que grabaste. Como se te ocurra enseñárselo a alguien, te mato.
Cuelga.
Dani se separa el móvil de la oreja y se queda mirando la pantalla. Accede a la galería y observa el pequeño recuadro del vídeo al que se refiere Jésica. Luego piensa en la manera de romper el hielo por chat con el madrileño. El vídeo no piensa borrarlo.