Azufre 19
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V a en busca de una nueva presa revisando perfiles hasta que al fin da con alguien interesante.

La sonrisa es preciosa, lleva pendiente y el pelo despeinado, con aire desenfadado.

Su mirada es pícara. Por las fotos parece camarero; de Madrid, un poco lejos, pero bien comunicado.

No descarta acabar viviendo en la capital por el hombre de sus sueños.

​ Jésica le escribe un mensaje: No voy a quedar hoy. Si hubiese dicho salir , vale, Dani podría ir a su casa; pero ha dicho quedar , lo que quiere decir que no quiere ni verle.

​ Busca su número y la llama.

​ —¿Qué pasa?

​ —¿Por qué no quieres quedar hoy?

​ —No tengo ganas y mi madre trabaja todo el día. Tengo que quedarme con la niña.

​ —Venga ya… ¿En serio? ¿Tú sabes cómo está el pueblo?

​ —¿Cómo está el pueblo?

​ —El pueblo está que arde, zorra. ¡Ja, ja, ja!

—se carcajea Dani de su propio sentido del humor: macabro—.

Han venido un montón de bomberos buenorros.

Dicen que hay fuego en el bosque. Un incendio ¡con heridos!

Y no me preguntes por los heridos. Las calles están llenas de gente chismorreando.

Esto parece una verbena y todos parecen enterados de todo y nadie sabe de la misa la mitad.

Yo solo ando por aquí para ver si me cruzo con el guapo de tu ex.

​ Hay un silencio. Jésica parece sopesar algo.

​ —No puedo quedar —concluye.

​ —Había otra cosa más que tenía que contarte.

​ —¿El qué?

​ —Ya sé qué es el tatuaje del autobusero nuevo. Lo he visto.

​ —¿Qué es?

​ —No, guapa, te lo cuento si quedamos.

​ —Dani, me da igual el tatuaje del autobusero calvo, no voy a quedar. Después de lo que pasó esta mañana, paso de salir y de ir a clases durante unos días. Voy a decir que estoy mala.

​ —Mala del coño. Tampoco es para tanto.

​ —Dani, en serio, eres un poco cabrón. Un poco bastante. Háztelo mirar. ¡Ah! Y una cosa más: borra inmediatamente el vídeo que grabaste. Como se te ocurra enseñárselo a alguien, te mato.

​ Cuelga.

​ Dani se separa el móvil de la oreja y se queda mirando la pantalla. Accede a la galería y observa el pequeño recuadro del vídeo al que se refiere Jésica. Luego piensa en la manera de romper el hielo por chat con el madrileño. El vídeo no piensa borrarlo.