11
N acido en la Sierra de Aracena, el Rivera de Huelva es el río que, cortado por una presa, se ensancha y forma en Zufre el mayor embalse que tiene su cauce. Más adelante, el mismo río termina por desembocar en el famoso Guadalquivir, uniendo sus aguas para que discurran hasta el Atlántico.
Fernando mira el azul del embalse con los ojos empañados.
Ha aparcado cerca de la ribera para sincerarse con su amigo y despejar la mente mirando aquellas aguas en calma.
No quiere regresar a casa porque siente vergüenza.
Le ha contado a su amigo lo que no es capaz de contar a su propia familia.
Trabaja en una gasolinera que ha cerrado.
Lo han despedido. Ha perdido el trabajo.
Tiene cuarenta y dos años y no sabe hacer otra cosa en su vida que echar combustible y cobrar por ello.
Tiene demasiadas cosas que pagar. ¿Qué hará ahora?
—Tampoco te hundas. Saldrás adelante como todo el mundo. Yo te ayudaré económicamente siempre que pueda. No tienes que preocuparte tanto.
—Tú no debes mantener a mi familia, Lucas. Soy yo el que debe hacerlo… Dios, necesito fumarme un porro.
—¿Qué? Vamos, no me jodas. ¿Lo dices en serio? Ahora no es momento, Fernando. Tengo una sargento nueva. No quiero meter la pata tan hondo. Podría pillarme aquí contigo mientras fumas hierba.
—Mientras fumamos.
Lucas se lleva las manos a la frente.
—No me hagas esto, tío… Ni son horas ni es buen momento.
—Pues claro que no es buen momento. Es el peor momento de mi vida. ¿Tú no has empezado ya tu permiso de vacaciones? Nadie va a pasarte ningún control. Y esto es por tu culpa. Tú eres quien me pasa la hierba por medio de ese niñato motorista.
—Esto no está bien.
—Lucas, déjame en paz. Tú tienes un trabajo estable, eres funcionario, nunca sabrás lo que es estar en mi situación. Y ahora me vienes con mantener a mi familia cuando ni siquiera has podido mantener unida a la tuya. Necesito relajarme, joder.
A Lucas le molesta lo que le ha dicho su amigo, pero sabe que está pasando por una situación complicada y enfadarse con él solo la agravaría. Prefiere tragarse su orgullo, no tenérselo en cuenta y ceder a la amistad que tanto le apoyó tras su separación matrimonial.
—Prepárame uno, anda…