Azúcar, Mantequilla y Nosotras 5
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Esa noche, Ellie y su madre prepararon la cena juntas. Cuando era más pequeña, cocinaba pegada a su madre todo el tiempo. Pero con el pasar de los años eso dejó de ocurrir; Ellie se sintió más segura en la cocina y su madre confiaba en que ella no quemaría ni rompería nada, así que la dejó ser.

Sin embargo, cuando Ellie regresó del entrenamiento con la caja de brownies vacía y le dijo que Blake vendría a cenar, su madre se levantó de un salto y le dijo que debían cocinarle algo rico juntas entonces.

Le pareció extraño, pero no lo cuestionó, extrañaba cocinar con ella y pasar un lindo momento de madre e hija.

—¿Qué están cocinando? —preguntó Logan, apoyándose contra el marco de la entrada de la cocina.

—La cena —respondió su madre.

—Sí, pero… ¿qué están cocinando para la cena?

—Comida.

Ellie presenció la situación y tuvo que morderse el labio inferior para aguantarse la risa.

—Estamos preparando ravioli de verdura con crema —decidió contestarle a su hermano.

—Suena rico.

—Lo es.

—¿Cuándo va a estar? Me muero de hambre.

Ambas mujeres lo fulminaron con la mirada.

—No dije nada —levantó ambas manos—. ¿Es una ocasión especial? ¿Por qué cocinan juntas?

—¿Por qué haces tantas preguntas? —le respondió la joven pelirroja.

—Porque estoy aburrido.

Finalmente, el chico se fue a la sala y se puso a jugar unas partidas en Madden. O al menos eso fue lo que su hermana asumió, no podía escucharlo jugar.

Volteó a mirar a su madre, que ya estaba añadiendo los primeros ravioli a la olla llena de agua hirviendo.

—Puedes decirle a Blake que preparaste todo tú sola.

—¿Por qué le diría eso? Los hicimos juntas.

—Sí, pero… digo, por si quieres impresionarla.

En ese momento, algo hizo click en la cabeza de Ellie.

—¿Crees que a mí me gusta Blake?

No se había dado cuenta de cuanto había levantado la voz. Su madre le hizo una seña con las manos para que bajara el tono.

—A mí… yo, no…

—Está bien, está bien —le dio una palmada en el hombro—. No me molesta que te gusten las chicas, tampoco que te guste Blake.

—Mamá…

—Adoro a Blake, en serio. Más de una vez me las imaginé casándose. De verdad que hacen una pareja preciosa.

La imagen cruzó la mente de Ellie y no pudo evitar sentir una pequeña chispa de emoción en el pecho, una chispa de la que trató de liberarse rápidamente.

—No estoy interesada en Blake. ¡Es la mejor amiga de Logan!

—¿Qué tiene eso de malo?

—Que jamás saldría con una amiga de mi hermano.

Su madre se quedó en silencio un segundo. Levantó la vista y señaló con el mentón hacia la entrada.

—Llegó.

—¿Quién?

—Blake. Acaba de sonar la puerta. ¿Qué tal si vas a recibirla?

Ellie sintió los nervios haciendo de las suyas en su estómago. Se peinó el cabello con los dedos, acomodó la falda de su vestido y avanzó para abrir la puerta. Detrás estaba Blake, usando un jersey deportivo con su número, pantalones holgados y el cabello peinado hacia un costado.

—Hey —la saludó, levantando una mano.

—¡Hola! —respondió Ellie, gritando.

Blake se sobresaltó y lanzó una carcajada al aire.

—¿Me esperabas muy emocionada o qué?

—Siempre es bueno tenerte... cerca. Sabes que te queremos mucho en casa.

A Ellie no le salía muy bien eso de "actuar natural". Menos cuando su corazón parecía no conocer el significado de estar tranquilo.

Se hizo a un lado, dejando pasar a la capitana. Blake saludó a Logan a y la madre de ambos hermanos.

El jersey que estaba usando la pelinegra dejaba al descubierto sus brazos. Esos brazos marcados que Ellie no podía dejar de mirar desde la puerta.

Su madre se le acercó por detrás, tocándole el hombro y sacándola de la hipnosis en la que parecía haber entrado.

—Ya está todo listo —se inclinó hacia ella, modulando exageradamente los labios.

—Te entendí bien —le respondió, frunciendo el ceño.

—Ah, perdón. Es que parecías tan centrada en Blake que pensé que ni me prestarías atención...

Frunció incluso más el ceño, arrugando todo el rostro, pero aun así no pudo evitar que sus mejillas se sonrojaran.

Ignoró las palabras de su madre y volvió a la cocina, donde empezaron a preparar todo junto a Logan para la cena.

Para su mala suerte, Ellie terminó sentada junto a Blake, quien había pedido que le sirvieran una cantidad exagerada de comida.

La pelirroja se mordió el labio, aguantándose la risa al ver el plato tan lleno.

—¿Qué? Tengo hambre —alzó los hombros y le dio un leve golpe en el hombro.

—No dije nada. Solo estaba mirando mi obra maestra.

Mientras comían, Logan hablaba sobre los últimos entrenamientos que habían tenido y que Blake había inspirado a otra chica a intentar entrar al equipo.

A Ellie le costaba seguirle el ritmo a la conversación, tantas personas hablando y ella sin sus audífonos... no podía leerles los labios a tantas personas a la vez. Sin embargo, se centró en comer y en asegurarse de que Blake siguiera sentada a su lado.

Cuando estaban terminando, sintió un roce leve debajo de la mesa. Luego otro.

Mantuvo los brazos quietos, ambas manos apretando la tela de su falda, y juntando coraje hasta donde no sabía que lo tenía, apartó una de sus manos del vestido y la movió hacia Blake.

Sus dedos se rozaron debajo de la mesa. Pensó que tal vez no lo había notado, que ella la había rozado accidentalmente. Hasta que la pelinegra movió apenas la mano, cubriéndole la palma y entrelazando sus dedos.

El corazón de Ellie golpeó con fuerza contra su pecho. Respiró profundo y trató de calmarse.

No se dio cuenta de que, a su lado, Blake estaba exactamente igual que ella.