17 Ethan
Mi madre viene a recogerme al instituto, vamos a comprar y luego a casa. Al llegar, comemos los dos juntos y después me pongo a hacer los deberes en la habitación.
Me alegra haber hablado las cosas con Alex. Empiezo a entender su actitud recelosa, desconfiada y distante. Tampoco esperaba que me dijera que sí a quedar el viernes; fue toda una sorpresa, la verdad, y me alegré mucho.
Quiero conocerla mejor. Me parece una chica interesante e inteligente. Parece sensible y le sorprende que alguien quiera hablarle o estar con ella; no está acostumbrada. Le quiero demostrar que no todas las personas son iguales, y hacerme amigo suyo, aunque eso ya casi está.
No había muchos deberes, así que en un destello los acabo. Paso algunos apuntes a limpio y me pongo un poco al día con el temario del trimestre, para quedarme con lo que habían ido haciendo. No se diferencia mucho del de Málaga, así que me venía genial.
Cuando acabo, voy a la cocina a ver si mi madre está haciendo la cena. Cuando llego al comedor, la veo allí doblando ropa.
—¡Ey! —me dice al verme—. ¿Qué has estado haciendo? Casi ni te he visto el pelo hoy en toda la tarde.
—He estado haciendo algunos deberes que nos han mandado y pasando apuntes a limpio —le respondo perezosamente—. Creo que voy a ducharme antes de cenar.
Vuelvo a moverme en dirección al pasillo.
Mi madre asiente mientras acaba de doblar el último pantalón.
Cuando llega papá, mamá ya estaba haciendo la cena. Ponemos la mesa, cenamos los tres mientras vemos la tele y comentamos algunas cosas que nos han pasado en el día, bueno, ellos más que yo.
El día siguiente, miércoles, pasó bastante rápido, la verdad. Estuve la mañana con Alex pasándonos algunas notas y hablando, las clases se hicieron algo aburridas, pero, como he dicho, con Alex se hacían más amenas.
Cuando las clases acaban, nos despedimos y nos vamos a casa.
Para el día siguiente tenía deberes de Matemáticas, así que esa fue mi tarde, descifrando cómo hacerlos.
Finalmente los acabé, así que por fin podía descansar un rato, aunque no duró mucho, ya que pronto tuve que ayudar a mi madre a poner la mesa.
Después de cenar, veo un rato la tele con mis padres y luego entro en la habitación habiéndome despedido de ellos para dormir.
Ahora estoy con el móvil hablando con Laura y otros amigos, lo que hace que el tiempo se me pase volando.
Laura me hace reír con sus tonterías de siempre, además de contarme cómo les va la vida y la búsqueda de universidades y otros temas.
Nos pasamos hablando media hora o así, hasta me despedí de ellos, ya que tengo que madrugar. Dejo el móvil a un lado cargando y me duermo.
Al día siguiente, el despertador me suena sin ninguna piedad a las 6:50 de la mañana, lo cual me hace gruñir a la nada. Sabiendo que el aparato no escuchará mis lamentos, me pongo en pie y empiezo el día.
Después de vestirme y desayunar, voy de camino al instituto.