13 Ethan
—Ethan, ¿estás en casa? —pregunta alguien desde el comedor. Mi madre.
—Ya salgo, sí. —respondo levantándome de la cama.
Dejo el libro encima de la cama y salgo a su encuentro.
—¡Hey! —me dice animada dándome un beso en la mejilla—. ¿Cómo ha ido el primer día de instituto?
Suspiro.
—Bien, ¿y a ti el nuevo curro? —intento eludir el tema del insti, pero es muy evidente y no lo consigo.
Mi madre me mira alzando una ceja.
—¿Tan mal ha ido? —Como me conoce.
—No, la verdad —respondo quitándole importancia—. Solo ha sido un poco aburrido, nada más.
Pero que mal miento… Parece que, de tomarlo o dejarlo, mejor lo toma.
—Ya veo…—dice suspirando—. Bueno, igual mañana es más entretenido.
Mañana lo que quiero hacer es hablar con Alex seriamente, aunque su intención de animarme la agradezco.
—A mí el trabajo, bien —me responde ella a la pregunta—. Adaptándome.
—Supongo que también es cuestión de tiempo —digo apoyándome en el marco de la puerta de la cocina con los brazos cruzados—. ¿Y papá? ¿Cuándo llega?
Mi madre mira el reloj.
—Creo que a y media acababa. —Eran las ocho de la tarde—. ¿Qué quieres cenar?
—Pues… lo que hagas, no me apetece nada así en concreto. —En realidad no tengo hambre, pero tampoco quiero hacerle el feo a mi madre.
—Illo, no me ayudas —dice mirándome acusativamente.
Yo me encojo de hombros sin saber qué más decirle. Vuelve su atención a la nevera.
—Pues sopa —sentencia.
Yo me río.
—De perita —le digo—. Voy a pegarme una ducha mientras, mamá.
Salgo de la cocina y me dirijo hacia el cuarto de baño.
Cuando acabé de ducharme me puse el pijama directamente y salí al comedor. Mi padre ya había llegado, así que cenaríamos los tres juntos.
Mi madre me dijo que fuera poniendo la mesa y así lo hice, cuando acabé, nos sentamos y nos pusimos a cenar. La verdad es que la sopa me entraba una pechá . Estaba canelita en rama.
Cuando acabamos de cenar, ayudo a mi madre a recoger la mesa y les doy las buenas noches a mis padres para irme a la habitación a intentar seguir leyendo. Como no lograba meterme en la historia, decidí cerrar el libro y me pongo a dormir.
A la mañana siguiente, me sobresalta el despertador pegándome un susto que pa’ qué . Con pereza me levanto y voy a la cocina a poner unas tostadas en la tostadora mientras me visto.
Vuelvo a la cocina y me hago un café.
Cuando acabo, dejo todo en el fregadero, cojo mis cosas y me encamino al insti. Cuando llego a clases, recuerdo lo del día anterior.
Esta vez sí hablaré con Alex. Ayer no la cogí a tiempo. Pero hoy sí.