7 Ethan
El sábado vamos a desayunar fuera y a recorrer un poco la cuidad, ya que conocemos bastante poco, y luego vamos a Barcelona. Así que ese es básicamente mi día.
Llegamos a Plaza Cataluña, cerca de la cual están lo que llaman «Las Ramblas».
Hay mil y una estatuas, ya sean pintadas o con trajes, pero son todas maravillosas.
Me encantaría poder pintarme la cara o hacerme esa clase de disfraces.
Lo admiro. Después, nos quedamos en un centro comercial llamado Maremagnum a comer, rodeado de mar, y al lado de un puerto.
Ya habiendo hecho la sobremesa y los cafés, vamos al Arco de Triunfo.
Ese es mi sitio, en serio. Hay un montón de tiendas relacionadas con el anime, comics, etc...
Entretengo bastante a mis padres en una de ellas, llamada Norma comics.
—Voy a hacer fideos a la cazuela para comer —dice mi madre mientras va a la cocina.
Suspiro de placer. Me encantan. Ella me oye y la veo negar con la cabeza riéndose. Yo me sonrojo al ver que se ha dado cuenta. Antes de comer me voy a la ducha; al acabar, la mesa ya está casi puesta, así que me visto rápido y salgo a comer.
Después, como tenía pensado, me echo una siesta.
Me tumbo en la cama y miro un rato el móvil.
Cuando me despierto son las 17:32. Me levanto de la cama y decido merendar algo.
Al pasar por una puerta de camino a la cocina, mi manga se engancha con el pomo de ella y casi me caigo hacia atrás al estirar tanto.
Me sale un «joder» instintivo y me desengancho la manga, entrando a la cocina.
Mis padres no están, y encuentro una nota con la letra de mi madre que dice que no tardarán en volver. Cojo pan, embutido y me hago un bocata. También saco un zumo de la nevera y vuelvo a mi cuarto, encendiendo el ordenador.
Durante esa tarde, hago una videollamada con Laura, Pol y Alberto, aunque no por mucho tiempo, ya que tienen cosas que hacer, pero al menos hablo un rato con ellos.
Les conté que empezaba el instituto, que tuve suerte de hacerlo pronto, ya que por traslado te lo ponen más fácil. No me dio tiempo a contarles mucho más.
Al hablar del instituto me acordé de la chica que se chocó conmigo allí; fue como un flash. ¿A qué clase iría? Si fuese a la mía, al menos «conocería» a alguien…
Cuando mis padres llegan, ya lo tengo todo preparado para mañana; tengo ganas de empezar la rutina y adaptarme a este sitio.
Mis padres proponen salir a cenar, aunque sea un rato, para celebrar nuestra instalación y que yo ya tengo sitio donde estudiar, así que eso hacemos.
Al cabo de una hora, llegamos a un restaurante llamado l’Estoneta, donde sirven las mejores bravas y pinchitos que he probado.
No tardamos en volver a casa, ya que madrugamos todos.
Me pongo el pijama, bebo agua y me meto en la cama.