38.
A causa de la conversación no bebí mucho durante la cena.
Algo me había dejado inquieta. No es solo la actitud de Pearl, que ya se sentía totalmente intrusiva, sino la mención de los dos Brads.
Creo que era solo un ejemplo que ella usó en su maquinación mientras hablaba, pero me creó la pequeña sospecha de que ella sabía algo más.
¿Y si ella había visto mi móvil mientras yo me duchaba? ¿Y si había visto mi conversación con Brad de Finance? Debería haberla borrado al momento, o haberlo bloqueado directamente. Pero quizás ya no puedo hacer eso, porque va a ser un colega de oficina a partir de la semana que viene.
Comencé a darle vueltas a los detalles mientras cenaba.
Probablemente Tanya estaba todavía en la habitación cuando yo me había ido a duchar.
No creo que Pearl se hubiera metido a rebuscar en mis cosas.
Pero también es verdad que Tanya enseguida se salió a hacerse la comida y, entretanto, la otra podría haber aprovechado el momento para introducirse en mi cuarto. Estoy pensando las cosas demasiado.
¿Y si Tanya estaba compinchada con Pearl y mi móvil estuvo a su alcance durante un tiempo? No creo que sea el caso ni que hayan hablado de esas cosas ellas dos, pero me hizo sentirme inquieta y un poco ausente en la cena.
—Brenda, ¿estás bien? —me preguntó Brad.
—Sí, es solo el cansancio del día —dije con una sonrisa a la que le siguió inmediatamente un bostezo.
Al no haber ningún juego planeado esa noche, algunos se empezaron a retirar a los dormitorios para descansar.
Nos quedamos Santi, Pearl, Brad y yo. Además Yijing apareció cuando la mayoría se estaba yendo y se quedó con nosotros mientras apuraba las sobras.
Había estado todo el día discutiendo con el novio y ahora estaban peleados.
—No me apetece verlo ni hablar con él —dijo.
—Déjame que lo adivine. ¿Es por esa cuestión de los padres otra vez? —conjeturó Santi.
—Exacto. Tenemos puntos radicalmente opuestos.
Y de hecho comprendo el suyo igual que comprendo el mío, y sé que no le falta nada de razón.
Sin embargo esta vez no es cuestión de razón, sino de obligación.
En fin, no me meto en detalles, pero cada vez más me hace dudar.
En verdad los opuestos no se atraen, o si se atraen, no funciona.
—Tampoco hace falta generalizar —opiné.
—No es un factor determinante —añadió Santi—, excepto cuando lo es.
—Eso equivale a no decir nada —intervino Brad.
Santi miró a Brad como si le estuviera leyendo la mente. De verdad, estos dos se conocen muy bien. Le preguntó con voz guasona, como acordándose de algo:
—Te recuerda a algo, ¿verdad?
Brad, ya bebido, se rió y habló con ironía:
—¡Sí, a la universidad!
Ahí los cuatro se pusieron a hablar de profesores, de materias, de cursos, de posgrados y más. Probablemente Brad aún necesitaba desahogarse con el asunto, pero en esta ocasión el alcohol le encendía aún más. Los otros no dejaban de expresar su opinión:
—Tú tiras la toalla con ese departamento —dijo Pearl—, pero son ellos los que se lo pierden.
—¿Esperaban que le hicieras un favor a alguien, o qué? Así se consiguen muchos trabajos ahí —Santi se reía con los ojos hinchados.
—Ni aunque me lo regalasen querría estar ahí —dijo Yijing.
—Cada uno tiene el derecho de buscar su perdición. Pick your poison —respondió Santi.
—Brad, dales tiempo a que noten que te has ido —aconsejó Pearl mientras le servía otra copa—. Lo van a lamentar.
—En unos meses acaba mi beca, y después… —Brad bebió un sorbo grande—. Después veré qué hago. Por primera vez en muchos años.
Así habló. Después se hundió en el sofá y se quedó pensativo, de repente sumido en una profunda reflexión, hasta el punto de cerrar los ojos y roncar.
Hubo un momento de silencio.
—¡Se ha quedado dormido! —exclamó Yijing mientras se levantaba—. Con suerte Jin-Hyuk también está durmiendo. Yo estoy que me caigo. Buenas noches.
—¡Vaya! Esta cosa es potente —dijo Santi cogiendo y mirando la botella—. Tampoco ha bebido tanto.
—Brad… ¿Y si lo llevamos a su habitación? —propuse yo.
Ellos me miraron como dándose cuenta de que yo también estaba ahí. En efecto, había estado callada durante los últimos minutos.
—Sí —resolvió Santi—. Este ya no se levanta. Ayudadme a llevarlo, por favor.
—Voy yo —saltó Pearl.
—G-gracias —masculló Brad.
Ocurrió muy rápido. Cogieron a Brad por los brazos y lo arrastraron hasta su habitación. En seguida vi que Santi salía del cuarto:
—Anoche no pude dormir en una cama, pero hoy van a cambiar las cosas —me dijo, y se metió en el que era el cuarto de Pearl.
¿Y Pearl? No salía del cuarto de Brad y la puerta ya estaba cerrada.
Yo me había quedado sola en medio del salón de esa casita en West Hurley.
En un momento se había dado la vuelta al plan de lo que iba a ser la noche.
En vez de irme yo al dormitorio de Brad, era Pearl la que estaba pasando la noche con él.