CAPÍTULO 60
Bastian
Me marché al vestuario antes de que mi cuerpo se impusiera a mi mente y volviera a acercarme.
Me desnudé con el piloto automático encendido, completamente ajeno a la conversación que mantenían mis compañeros de equipo.
Me fui hasta las duchas y apreté uno de los grifos.
Dejé que el agua corriera por mi piel, y mis oídos se llenaron de sus latidos.
No tendría que haberlo escuchado.
Ahora no podría sacarlo de mi cabeza.
Ahora me sería mucho más difícil no rendirme a ella.
A su sonrisa. A su risa. A su forma de mirarme. A cómo reaccionaba cada vez que me acercaba, ingenua de lo que ella ocasionaba en mí
Pero, quizá… era lo único que quería.
Y aunque su sombra me planeara y su recuerdo me alertara, tal vez yo era más fuerte.
Me lo repetí a mí mismo mientras cerraba el grifo.