Aunque me dé miedo Capítulo 56
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Capítulo 56

Bastian

Deslicé el dedo por la pantalla del móvil cuando me entró un mensaje de Raúl.

Nos esperaría a las ocho en nuestro portal.

Pulsé sobre la barra del teclado para confirmarle.

Miré por el rabillo del ojo cuando las escuché reír, pero mi cabeza aisló la suya.

Intentaba seguir los movimientos mientras protestaba porque las otras dos iban demasiado deprisa.

Estuvo a punto de lograr formar algo parecido a un triángulo invertido con su cuerpo cuando el moño se le deshizo y su larga melena rubia cayó como una cascada, arruinándole el resultado.

Se dejó caer al suelo, con una risa derrotada, mientras las demás seguían con aquella rutina.

—Tío, te vas a partir el cuello. —Me giré de inmediato al escuchar la voz de Nico en mi oído. No sabía en qué momento había quitado la vista de la pantalla.

Nico me dio un pequeño codazo en el costado. Entorné los ojos.

—No creo que sea el único que corra ese riesgo —respondí al percatarme hacia dónde miraba él también.

—Ya, la diferencia es que yo no lo niego —bisbisó.

Cabeceé y volví a mi teléfono. El plasta de Raúl me había mandado cuatro insistentes mensajes más, no recordaba que me hubiera vibrado el móvil en la mano.

Le escribí una escueta respuesta y miré la hora.

La respiración se me hizo un poco pesada; tendría que haberme llamado ya.

Intenté no darle mayor importancia y me guardé de nuevo el móvil en el bolsillo.

Sin querer hacerlo, me giré sobre mi hombro. Sus ojos se cruzaron con los míos en un segundo fugaz que sirvió para encender sus mejillas y prender una chispa en mi pecho.

Debería apagarla para no quemarme.

Pero me faltaban fuerzas para extinguirla.