Capítulo 1
Un año más tarde
Lía
El verano tras mi primer año en la LUHS se acababa, y yo no tenía ninguna gana de empezar el nuevo curso.
Me había tirado todas las vacaciones en Madrid, llorando, mientras mis amigas del instituto se lo pasaban en grande en la playa, cada una en un punto diferente del país.
En lugar de disfrutar como cualquier chica de veinte años, estuve lamentándome y fustigándome cada día que me levantaba porque el capullo de Caleb, mi ex, me había puesto los cuernos.
Delante de mis narices.
En la fiesta de fin de curso.
Con una de las animadoras del equipo de vóley.
Pasadísimo de alcohol.
Ahí me dejó claro lo poco inteligente que era él y lo tonta que era yo. Durante seis meses me había tenido engañada, porque desde que nos conocimos en las prácticas del hospital, nuestra relación había sido de ensueño.
Pero me bastó un minuto para darme de bruces con la realidad.
Así que ahí estaba, tirada en mi cama, leyendo una de las tantas novelas románticas de mi lista de eternos pendientes para abstraer mi mente, cuando mi móvil vibró.
Lo cogí pensando que sería Claudia; pese a la distancia del verano, seguía en contacto con el resto de los becados.
No solo eran mis compañeros de piso; eran mis amigos. Menos el estúpido de Bastian.
Deslicé el panel de notificaciones y el corazón me pegó un vuelco al ver que me equivocaba de remitente.
Caleb:
Sé que la cagué y que no me quieres no ver
Pero llevo todo el verano pensando en ti
Te echo mucho de menos, Lía
Apreté el móvil en mis manos. Ese era el mensaje que tanto tiempo llevaba esperando recibir, pero llegaba demasiado tarde.
Lía:
Confórmate con volver a verme por lospasillos de la universidad en unos días.
Caleb:
Te prometo que no sabía lo que hacía
Lía:
Meterle la lengua a otra hasta la campanilla.
Caleb :
Lía, fue culpa del alcohol. Se me fue de madre
Sabes que sobrio jamás podría fijarme en otra chica que no fueras tú
Sabía que no debía permitir que esas simples palabras me ablandaran. Que lo único que buscaban era hacerme sentir validada. Y que la realidad de esa frase era tan triste como peligrosa. Que debería provocarme rechazo que dijera algo así.
Me mordí el labio cuando mi mente, traicionera, me llevó al recuerdo de nuestro primer beso, escondidos en la lencería del hospital.
Los paseos por las calles de Lincoln de la mano.
El cosquilleo que sentía en el estómago cuando me llegaba un mensaje suyo diciéndome que me esperaba a la salida de clase…
Otra vibración en mi mano me sacó de ese ensimismamiento.
Caleb:
Te prometo que no volverá a pasar
Dame otra oportunidad, por favor
Me quedé unos segundos mirando la pantalla. Su mensaje. Su promesa. Su propuesta. Sabía que dejarme llevar por mi corazón y no por mi cabeza era un error, y que Abril y Claudia me matarían en cuanto se enteraran.
Pero, aun así…
Lía:
No me vuelvas a fallar
Por favor