Capítulo 15
Dan y Paolo bajaron en Córcega. Gabriel tenía una reunión con la periodista y después iría al Spa, así que podía prescindir de su manager devenido asistente personal.
Rentaron un jeep y decidieron hacer un recorrido general saliendo del Porto Vecchio en Bastia, en el norte de la isla, rumbo oeste por la costa hasta Ajaccio, luego hacia el sur hasta Bonificación, después ascender por la costa este para luego adentrarse en el interior hasta Corte y de ahí nuevamente a Bastia.
Era un recorrido fácil con las carreteras mejoradas, dijo Paolo, que oficiaba de copiloto con el mapa en la mano, como en los viejos tiempos.
Había tratado de mantener la cabeza abstraída del evento ocurrido en la piscina, quiso compartimentarlo como a sus pesadillas, pero la mezcla de recuerdos y realidad se le metió en la sangre rápido como el alcohol.
Pararon en un mirador sobre la reserva natural Scandola, patrimonio natural de la humanidad, con sus vistas descomunales a lo más natural del mar Mediterráneo.
Se sentaron con una botella de vino que compraron en el mercadillo y algunos fiambres cortados en una tabla de madera que se llevarían de souvenir.
—Sabes… Creo que tuve un encuentro cercano en la piscina con tu chica de Edimburgo.
—Define cercano… —le dijo Paolo, entre risas.
—Bueno… salía de la piscina y se cayó encima de mí.
—¿En serio? Sus amigos hicieron todo un espectáculo que escandalizó a más de uno.
—Lo vi…
—Como para no hacerlo —Dan omitió deliberadamente el incidente de las cicatrices, aunque las imágenes le venían como coletazos de tormenta, y lo llenaban de preguntas.
¿Qué le había pasado? Su cabeza no podía parar de pensar en Amber y en su futuro.
Todavía le quedaban al menos diez operaciones estéticas, en diferentes momentos, a medida que crecía, para reducir las consecuencias del accidente, pero en el mientras tanto, cómo llevaría su vida era una pregunta que lo despertaba en la mitad de la noche.
Volviendo a Bastia, para subir al crucero, siguiendo la línea del atardecer, Dan disminuyó la velocidad y le habló a Paolo.
—¿Crees que este plan tuyo con la fanática, dará resultados?
—Los está dando. Mis equipos en Roma están monitoreando los comentarios sobre Gabriel y publicitando las fotografías y videos de los fans en el barco, y el ratio de click por enlace se ha incrementado en un 500 %.
—No entendí nada.
—Está dando resultado, y solo ha pasado un día. Tal vez podamos suspender todo antes de bajar del barco.
—¿Suspender?
—Quiero decir…
—Ni me lo digas. ¿No te preocupan las consecuencias?
—No pienses en eso, Dan. No estamos haciendo nada de malo. Gabriel sabe lo que tiene que hacer y cómo manejarlo.
—No lo sé… creo que está mal… muy mal.
—Te prometo que no pasará nada malo.
Dan meneó la cabeza, como si la promesa de Paolo no fuera suficiente.