Capítulo 14
Gabriel miró subrepticiamente hacia donde estaban Lean y sus amigos, preparándose para bajar del barco; una espinilla de culpa y otra de envidia, le hicieron torcer la boca y Janette lo notó.
—Entonces… Gabriel, ¿qué idea tienes con respecto a esta entrevista?
—Pues creo que eso, en líneas generales, ya lo has pautado con Paolo.
—Si, tengo un lineamiento que voy a seguir, pero quiero saber qué quieres tú, que se diga o se destaque… o que no quieres que se cuente… —dijo, mirando hacia atrás, donde Lean ya no estaba—. ¿Vas a querer hablar de ella?
—No
—¿Y para qué vinimos aquí?
—Pregúntaselo a Paolo… —dijo Gabriel, soltando un bufido parecido a una risa.
—Yo no me quejo… amo vacacionar con todo pago en una ciudad de lujo, pero me parece un sinsentido que estemos aquí, que ella esté aquí, que dicho sea de paso, ya es casi una celebridad, y no la nombremos.
—¿Quieres hacerle una entrevista?
—La gente quiere saber quién es la misteriosa mujer que atrapó el corazón de Gabriel Grecco.
Se removió incómodo en su asiento.
—Yo creo que eso es ir demasiado rápido… nos estamos conociendo.
—Ok… no te voy a presionar al respecto.
—Me maravilla tu condescendencia. Me pregunto cuánto habrá costado —Janette se rio y le hizo un gesto interrogante — Cuándo pusiste en tela de juicio mi sexualidad con mentiras y más mentiras, no pareció importarte tanto.
—Pienso que te olvidas que soy una periodista, mi deber es informar.
—Eso no fue información, eso es prensa amarilla, barata y populista.
—Mal que te pese, sigue siendo información, y una muy valiosa, porque tú eres muy valioso. Podrá parecerte sobrevalorado el chisme, pero algunos son corresponsales en la Franja de Gaza, otros en el Foro de Davos, a mí me toca escribir sobre lo que sé, y es solo de las estrellas del espectáculo.
—”Informar” —entrecomilló en el aire— sobre el espectáculo es hablar sobre mi trayectoria, sobre mis trabajos, mis éxitos y mis fracasos, no sobre quién meto en mi cama, o peor aún, hacer una lectura sobre una foto…
—Podría decir “lo siento” ... pero no quiero mentirte. Estoy aquí para hacer un trabajo y voy a tratar de hacerlo lo mejor posible… especialmente para ti, porque para eso me han pagado.
Janette se levantó de la silla y se fue sin mirar atrás. Gabriel pensaba hacer lo mismo pero otro grupo de fanáticas esperaban a que se desocupara para pedirle un recuerdo del encuentro.