Capítulo 17
En el otro extremo de la mesa también empezaban a servir el postre.
Paolo revisaba su teléfono, tal vez solamente para evadir la curiosidad de Andrew durante la cena.
No perdió ni una chance que el manager le dio para indagar las razones de su presencia en el barco, y parecía que iba de nuevo a la carga.
—Entonces, Paolo, ¿quién era la mujer con la que hablaba Gabriel?
—¿Quién? —Vursky levantó la mirada y vio la espalda de la misteriosa mujer— ¡Ah! Ella es Janette Cassini, la periodista que va a llevar adelante la entrevista.
—¿Ella eligió el crucero como locación? —Paolo miró a Jannie, concentrada en la conversación e ignorando al camarero con el carrito de postres.
—¿Vas a comer?
Jannie se dio la vuelta y se le hizo agua la boca con toda la oferta. Pero tenía que elegir uno. Buscó uno llamativo.
—¿Qué es eso?
—Berrymisú —dijo el camarero— Una variante de la especialidad del chef del postre italiano pero con salsa de berries y Baccardi.
—Quiero ese.
—Señor… —le dijo a Andrew.
—El lava cake —contestó, sin mucho interés, y la mirada clavada en Paolo, que no terminaba de responderle. Y este parecía mucho más interesado en su plato.
—¿Y el señor?
—¿Qué pediste? —le preguntó, queriendo desviar la atención de Andrew. La obligó a contestar con la boca llena.
—Berrymishú…
—¿Puede prepararme ese postre para llevar a la habitación?
—Por supuesto, señor —dijo el camarero, que ya tenía cajas listas para esa petición.
Cuando tuvo su caja, levantó la vista hacia donde Gabriel estaba levantándose en ese momento, en compañía de Lean.
—Bueno, —dijo, delatando su cansancio— Me voy a retirar a mi camarote. Seguramente nos encontraremos en el barco. Espero que tengan una hermosa travesía.
—Buenas noches, Paolo.
El hombre se fue caminando exactamente por el mismo lugar por el que desaparecieron Eira y uno de los hombres del capitán. ¿Y el capitán? ¿Y Cat?
—Bueno, calabacita, parece que solo quedamos tú y yo.
—¿Te vas a comer el lava cake?
—Sírvete… —le respondió, empujando su plato.
Y ahí estaba, en la historia de su vida, sentada en una gran charla bañada en cantidades de alcohol, con el amigo sexy y gay, comiendo un postre tibio relleno de chocolate.
No. La historia de su vida no había sido tan buena…