Capítulo 15
Había elegido un vestido de gasa negra, con distintos pliegues que bailaban a su alrededor cuando caminaba, liviano, etéreo.
La parte superior estaba decorada con encaje dorado que realzaba el bronceado de su piel luego de un día de sol.
Finos breteles y una cinta, también dorada, realzaban su busto.
Kier pasó el brazo por detrás de ella, apoyando la mano en su respaldo, rozando su espalda con un dedo. Eso la trajo de nuevo a la tierra. Se tensó por la sensación que ese mínimo toque había generado en su cuerpo. Él se inclinó sobre ella y susurró:
—¿Más champagne?
—No, gracias. Estoy bien. Ya tomé demasiado —Estaba segura de que si tomaba la copa y la llevaba a sus labios, él notaría cómo le temblaba la mano.
—No comió casi nada. ¿La comida no fue de su agrado? —Dios, él la había observado de verdad. Se había dado cuenta de que prácticamente no había tocado la comida.
—No tengo hambre. Ha sido un día intenso. Sol. Calor…
—¿Se siente mal? —preguntó con el ceño fruncido.
— No, no es eso. El cansancio del día… nada más…
Evitaba mirarlo directamente a los ojos, se sentía desnuda. Ese momento fue uno de los pocos en los que sus miradas se anudaron, negro con miel. El jefe de seguridad levantó una mano y llamó al camarero, luego le hablo a ella.
—¿Eligió postre?
Eira revisó rápidamente el menú y decantó por el primero que evocó su atención
—Warm Chocolate Lava Cake —El camarero se retiró asintiendo para ir a buscar la orden y chocó con los ojos de Kier, ardientes como lava.
—Le gusta el chocolate… —No fue una pregunta y ella ya no pudo disimular el calor subiendo por su cuello.
—Sí, me encanta el chocolate... —dijo, casi sin aire. Él la estaba devorando con la mirada y ella se estaba comportando como una colegiala. Se sintió casi obligada a responder al juego de seducción— En todos sus formatos. Amargo, con leche, blanco… el que sea. No me puedo resistir a él.
—Estoy tomando nota —fue su respuesta, con una sonrisa pícara.
—Ya sabe… 8039 mi camarote —agregó Eira, animándose un poco más ¿Qué estaba haciendo? ¿Coqueteando con el jefe de seguridad delante de todos? Miro alrededor por si alguien estaba viendo esa escena, pero todos estaban demasiado ocupados en lo suyo. La voz de él la asaltó, demasiado cerca.
—¿Y su formato preferido? —siguió indagando él, con interés. Ella lo miró firmemente a los ojos.
—Definitivamente líquido es como más me gusta.
Los ojos del jefe de seguridad eran tan intensos que parecían estar horadando su cráneo para meterse en su cerebro mientras hacía de las suyas; sintió que iba a combustionar en ese preciso instante.
Imágenes de ellos desnudos, cubiertos con chocolate, le vinieron a la mente.
¡Dios! ¿Qué le pasaba? ¡No podía estar pensando en eso en ese preciso instante!
Comenzó a toser para quitar esas imágenes de su mente.
—Me parece que voy a aceptar un poco más de champagne... —Necesitaba refrescarse y cambiar el tema de conversación en forma urgente.
Kier hizo señas para que le sirvieran un poco más.
—¿Por qué brindamos? —Le preguntó cuándo le extendía la copa alta llena. Ella cerró los ojos pensando en lo que más deseaba en ese momento. Poder ser ella misma, vivir sin estar pensando en los demás. Exigir por y para ella. No condicionarse. Vivir.
—Brindo por atreverse.
—Brindo por eso— dijo él e hizo tintinear su copa contra la de ella con una sonrisa maliciosa—. ¿Le gustaría un recorrido por el backstage del barco?
—Me encantaría —le respondió ella, atreviéndose.