ATTRAVERSIAMO (ILUSIONES 1) Capítulo 10
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Capítulo 10

Superado el inconveniente con el equipaje de Cat, solucionado inmejorablemente por Eira, las chicas se preparaban en su camarote.

Lean había optado por un elegante vestido de bustier de encaje negro, con mangas y un profundo escote, talle de cintura alta y una lánguida falda de satén tornasolado que combinaba de manera impecable con unos stilettos color ciruela tipo cocodrilo.

Los zapatos eran su perdición y estos Jimmy Choo, eran elegantes y cómodos; Lean era de la idea que el calzado y las carteras hacían la diferencia en el resultado final.

Jannie había elegido un vestido sobrio en negro, con la espalda descubierta, anudada en un moño de raso que caía junto con la falda de gasa opaca. Sus zapatos eran negros y su maquillaje limitado a los ojos.

Cat y Eira llegaron un rato después, deslumbrantes.

El vestido de Cat era una oda a las sirenas: en seda de diversos tonos de turquesa, con escote corazón, más corto adelante y largo por detrás, le daba una apariencia de amazona moderna que tanto le gustaba cultivar.

Las sandalias, altísimas, eran plateadas y hacían juego con sus exclusivas alhajas y el bordado del vestido.

La combinación acentuaba el efecto de destacar sus piernas torneadas, en extensos caminos de promesas de placer.

Eira había elegido un vestido negro de gasa con bordados dorados, combinado con sandalias brillantes de Jimmy Choo. El vestido era elegante y delicado, lejos de las estridencias sexis de Cat pero con una suave caída que acariciaba sus curvas al caminar.

Como única regla para esa noche, insistieron en llevar ropa interior para el infarto, como para enviarle un mensaje al universo que estaban preparadas para recibir sus regalos en forma de muchachos con dotes y ganas para divertirse.

Cat las asesoró hábilmente sobre las mejores opciones de maquillaje de cada una. Para Lean fueron labios neutros y ojos bien oscuros, deslumbrante cuál estrella de cine.

—¡Wow, Lean! Creo que en este momento estarías a la altura de competir con cualquiera de las mujeres que Gabriel llevaría a su lado. ¡Te ves tan hermosa que si él tuviera la oportunidad de verte en este instante se enamoraría sin dudarlo!

—Gracias, Cat, pero ambas sabemos que eso no es posible.

Él es una estrella, una muy inalcanzable, que me ha encantado conocer y ya.

Ahora llegó el momento de olvidar eso y divertirnos juntas.

Nunca he estado en una cena de gala y menos en la mesa del capitán —Lean no quiso ahondar en el tema.

Era importante para ella dar un paso adelante y dejar el pasado atrás—. Parece muy buenmozo, ¿verdad?

—¡Sí! Un bombón comestible. Igualmente, yo estoy con la cabeza abierta a descubrir un mundo nuevo de hombres, preferentemente sin problemitas. ¡Los quiero a todos conmigo! ¡Vengan a mí! —dijo, girando en el espacio reducido entre las dos camas, como en trance.

Jannie se asomó desde el balcón, con una botella individual de cerveza en la mano. Todavía no se había calzado.

—¡Ja ja ja! ¿Ya perdiste el control?

—No, querida amiga, estoy enviando un mensaje al universo que solo quiero hombres fuertes, lindos y que sepan coger como le place a cualquier dama que se precie.

—¿Me estabas llamando, corazón?

Andrew se asomó detrás de Jannie, con una cerveza en la mano y solo una toalla en la cintura. Eira lo fustigó.

—¡Andrew! Para ti también es la noche de gala. Ve a vestirte o no llegaremos a tiempo y te recuerdo que la mesa del capitán es la más importante. Ve a ponerte lindo.

—Eira… Eira… yo seré la estrella de esa mesa esta noche, ¡No podrán creer cuando me vean en esmoquin!

—¡Entonces ve a vestirte, galán!

—Lo de la regla de la ropa interior para el infarto también es para ti… — le dijo Cat con un guiño sensual.

—Mmm… Permíteme no coincidir contigo esta vez. En mi caso será mejor que no lleve nada. —Todas aplaudieron, saltaron y rieron al mismo tiempo mientras Andrew desaparecía por la puerta que conectaba ambas habitaciones.

—¡Ve a vestirte! ¡Ya! —Lean lo empujó por la puerta y cerró— ¡Estamos casi listas y tú aún en traje de Adán!

—¡No lo podrán creer! ¡Deslumbraré! —se escuchó del otro lado.

Quince minutos pasaron con las chicas vestidas para el éxito y Andrew no aparecía.

—¿Estamos como para ir por unos tragos a la barra de las piscinas, antes de pasar al comedor? —Cat se miraba en el espejo ubicado al costado del escritorio— Cuando Andrew esté listo se nos sumará.

—¡Listas! —exclamaron antes de salir.