ATTRAVERSIAMO (ILUSIONES 1) Capítulo 8
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Capítulo 8

Parecía que no, pero el evento pudo llegar a su fin.

El Club volvió a su programación habitual y las invitadas disfrutaron de la bebida y la música en la pista principal.

Gabriel miraba todo desde el balcón del salón VIP que se había reservado para él, sus colaboradores y sus invitados.

Todos brindaban y conversaban, celebrando una noche de éxito rutilante.

La sonrisa de Paolo, mientras se acercaba, le decía que todo había salido como quería.

—¡Brindemos! —dijo su manager y amigo, atrapando dos copas de champagne de la bandeja de un mozo.

—Brindemos por los comienzos…

—Empiezo yo —dijo Paolo— Brindo por el comienzo de una carrera soberbia del otro lado del océano. Llegaste al lugar más alto, donde cientos han soñado, solo tú lo has logrado.

—Es solo el comienzo… llegar tal vez es complicado, pero lo difícil es mantenerse.

—Tengo toda la fe en ti.

—Gracias, Paolo, amigo, por acompañarme todos estos años.

—Ha sido una aventura enorme. Dudo que alguna vez tenga algún representado como tú.

Bebieron y volvieron a brindar.

—Brindo por el comienzo de las vacaciones —dijo Gabriel, con altura y alivio.

—Bueno, de eso te quería hablar… —El gesto de Paolo no era alentador. De pronto se acordó del hijo de Paolo y su proyectado viaje a Positano.

—¿Dónde está tu hijo? ¿Lo has traído?

—No. Jetlag. No le gustan las multitudes, fue imposible convencerlo.

—Qué lástima… quería saludarlo. ¿Finalmente van a ir a Positano? —Paolo hizo una mueca y meneó la cabeza. ¿Era un sí o un no? —¿Qué pasa?

Paolo se estiró hacia un costado para atrapar del brazo a una de sus colaboradoras en redes sociales.

—¿Conoces a Carla?

—Brevemente. Hola, Carla.

—Buenas noches, Gabriel. Felicitaciones por esta noche.

—Dile a Gabriel lo que me dijiste antes de entrar al VIP… —la instó Paolo.

—Las redes sociales estallaron con tu nombre.

—Me da miedo cuando pasan esas cosas, Carla.

—Esto es oro en polvo… —Carla le estiró un teléfono y él fue deslizando la pantalla con un dedo, fotos y más fotos de él en IG, ordenadas por diferentes hashtags.

#GabrielGrecco #Gabrieltiamo #Gabrielluminoso #GabrielInnamorato #QuieroSerElla.

Presionó en la última, y vio varias secuencias de su encuentro con Lean, la chica de Edimburgo.

Repasó una por una las fotos, agrandándola, deteniéndose en los detalles, y también en los comentarios.

“Mira cómo la mira”, “Amor a primera vista”, “Love Story”, “Un sogno diventato realta” “Quien pudiera”.

—¿Y esto?

—En menos de 15 minutos las redes se llenaron de fotografías tomadas por sus fanáticas, y solo podemos verificar las que tienen cuentas públicas, debe haber cientos más con cuentas privadas.

Casi todas han subido sus propias fotos contigo…

pero lo realmente interesante es que subieron también las fotos de tu encuentro con ella.

—¿Y eso qué significa?

—Espera a escuchar su teoría… —dijo Paolo, emocionado—. Te va a encantar.

Gabriel miró a Carla, expectante, y ella se intimidó.

—Bueno, tus fanáticas viven y mueren por sus fantasías contigo, y como son fantasías, distan mucho de convertirse en realidad…

pero, si no pueden lograrlo en ellas, personalmente, por la razón que sea, quien pueda concretarla será objeto de su odio, por usurpar su lugar, o de su admiración al hacer realidad esa fantasía.

—¿Hay alguna regla?

—Eso es lo mágico, nadie lo puede controlar. Puedes gestionarlo, incentivarlo, provocarlo —Carla se señaló y luego a Paolo—, pero la reacción de las fanáticas, en su conjunto, es totalmente impredecible.

—Como apostar a la ruleta.

—Exactamente.

—Y en tu teoría… —insinuó Gabriel.

—La teoría del síndrome de Cenicienta —completó Paolo, cómplice.

—Ellas quieren que la chica de Edimburgo cumpla sus fantasías de Cenicienta, con su príncipe azul, o sea, contigo.

—¡Brillante! —exclamó Paolo, aplaudiendo. Después lo agarró de los hombros, sacudiéndolo—. Por eso tenemos que aprovechar este momento para difundir fotografías tuyas con Lean, utilizando el mismo modus operandi de CHI, para instalar la historia de amor de la fanática y el actor.

—¿Qué?

—Sí. Carla ahora mismo va a ir a buscarla y necesito que despliegues todas tus dotes sensuales…

—¿Para enamorarla?

—No tenemos tiempo para eso, Gabriel. Además, ya tengo eso cubierto por ti… ella ya está enamorada. Solo necesitamos que el mundo crea que tú también estás enamorado de ella… convirtiéndose en una deliciosa leyenda de amor que haga que Romeo y Julieta desaparezcan del ideario de amor italiano.

—¿También quieres drama y muertes? —Paolo lo miró, cansado, y le hizo una seña a Carla para que hiciera su trabajo.