Capítulo 31
Después de darle muchas vueltas al asunto, consultar con la almohada y hacer examen de conciencia, decidió que todo lo sucedido era el mensaje del universo que estaba esperando.
Qué mejor para conquistar a un huidizo corazón que en una ciudad de lujo con ochocientos habitantes, mucho mejor que en una ciudad real de cuatrocientos sesenta mil.
Menos competencia, más oportunidades. Por alguna razón Dios se la estaba enviando al Acmar Quest y él era de los que se tomaba en serio las señales divinas.
Echó un último vistazo a la pantalla del foro de citas de adultos: inusualmente activo, la gente entraba y salía, incluso intentaban mantener conversaciones con él.
Ninguno era ella. La IP de su última conexión permanecía inactivo.
Ni una señal de Cherry ahora que le había puesto otro nombre.
Levantó el teléfono y marcó el número de personal.
—Necesitaría conocer la disponibilidad de planta para solicitar licencia por vacaciones.
¿Usted cree que alguien me extrañaría? —La escuchó teclear en su computadora rápidamente, ignorando el chiste.
Ya sabía que nadie lo iba a extrañar, ahí adentro eran menos que un número y sin licencia para matar.
—Planta completa. Momento oportuno. Con la cantidad de horas extras que tiene puede tomarse dos semanas sin tocar su descanso anual.
—Es una excelente noticia.
—¿Pido su autorización?
—Sí. Dos semanas a partir de mañana.
—Puede pasar a retirarlo por la oficina de su superior y entregarlo a la salida del edificio.
—Muchas gracias.
—Gracias a usted.
Abrió su computadora personal en el sitio de cruceros, donde ya había seleccionado lo que podía pagar con su presupuesto: un camarote interior en la cubierta siete, sin balcón ni ojo de buey, y, sin embargo, el precio era un 30 % arriba de lo publicado porque no había ninguna promoción para ocupantes solos.
Se preguntó si debía mandarle un mensaje a su amigo Andrew y ver si querría compartir cabina con él.
Recapacitó. Quizá no era conveniente tentar al demonio y ponerse en sus manos, literalmente.
Con la confirmación de su asueto, cargó los datos de su tarjeta de crédito y presionó la tecla enviar.
Al finalizar su turno siguió las instrucciones de personal, retiró su permiso de licencia con su superior, lo entregó firmado a la salida del edificio y se declaró formalmente de vacaciones.