Capítulo 13
“Andrew tenía razón, esta máquina es una carreta”, pensó Jannie, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no cerrar los ojos mientras se encendía el procesador y luego se abría el navegador.
Pensar en abrir dos pestañas para ver algo simultáneo debía ser una utopía de otros tiempos.
Accedió a la página del Lloyds Bank, tecleó su cuenta y clave y verificó el saldo.
Tenía suficiente para cubrir el viaje, gastos, dos meses de alquiler y la renovación, y seis meses de remesas para Florence y los niños.
Y todavía tenía que recibir dos pagos y terminar tres trabajos, con eso solo ya estaría cubierta por el resto del año.
Podía hacerlo, podía darse ese lujo, premio a todo lo que había logrado en años de sacrificios, trabajo y restricciones.
—Dime los datos de tu banco.
—¡Va por correo! —gritó, del otro lado de la sala.
Bastante ebria, quiso abrir el correo en el teléfono, pero seguía muerto; se arriesgó a abrirlo en otra pestaña del navegador y, sorprendentemente, la pantalla del servidor de mensajes se desplegó con normalidad.
Tenía varios correos, cinco de ellos notificaciones del sitio de citas.
Spectre estaba ansioso. Lo sacó de su mente, no era el lugar y el momento de ponerse en un chat erótico, y mucho menos borracha.
El correo de Andrew llegó para alterar el marcador; comprobó la cuenta, los montos con los datos y desde la pantalla del banco hizo la transacción.
Lo hizo rápido, porque si lo pensaba, iba a terminar diciendo que no.
Mientras esperaba el comprobante de confirmación, leyó el correo de Florence.
“Hola, Jannie. ¿Cómo estás? Nosotros aquí muy bien, preparando la casa para la llegada del nuevo bebé. Todavía no lo podemos creer. Los milagros existen. Estamos pintando el estudio para la nursery y mudamos a Harry al ático, que ya necesita su propio espacio. Ahora cada uno tiene su propia habitación, pero Paul se quedó sin estudio; mi niño grande está con berrinche, pero ya veremos cómo se las arregla. Como verás, estamos muy organizados y por ello estamos previendo lo que vamos a hacer para Navidad. Nos quedaremos en casa y la familia se reunirá como siempre en Manchester. Seremos solo nosotros. Como siempre, estás invitada. No me respondas ahora porque sé que me dirás que no, pero piénsalo, realmente nos gustaría que estuvieses con nosotros. Eres familia. Te envío una foto actualizada para que veas qué grandes estamos. Soy la de la barriga enorme. Espero leerte pronto. Besos de todos. Florence.”
Jannie no abrió la foto, realmente no estaba de ánimos para verla, el alcohol la pondría a llorar como la tonta que era.
Decidió ir a lo seguro y abrió las notificaciones del sitio de citas.
Mensajes de Spectre. Cinco. No estaban en el cuerpo del mensaje, debía entrar al sitio.
Su cerebro lento, embotado en alcohol, todavía estaba pensando si era conveniente, pros y contras, riesgos, pero sus dedos ardían rozando el teclado.
Algo tenía ese personaje que la atraía como un centro de gravedad.
El sitio estaba casi vacío. Casi. Solo él estaba en ese salón.
Inactivo. Fue a su perfil y leyó los mensajes que le llegaron.
#Spectre# Mensaje Privado #1# Cherry. No te enojes. No te sientas presionada. No es obligatorio que nos veamos. Podemos seguir así.
#Spectre# Mensaje Privado #2# Nena. ¿Dónde estás? ¿Qué hora es? ¿Te fuiste o simplemente estás enojada? No quiero que terminemos así.
#Spectre# Mensaje Privado #3# Cherry, por favor. Responde cuando leas esto. Me quedaré pegado a la pantalla hasta que vuelvas. No es broma. Sé que puedes recibir los correos de notificación, así que te bombardearé hasta que aparezcas.
#Spectre# Mensaje Privado #4# Ok, no haré eso. Pero escríbeme. Mi correo electrónico es [email protected]
#Spectre# Mensaje Privado #5# Haré lo que digas. Me quedo con esto. No quiero perderte.
Leyó los mensajes dos veces, el tinte verdoso del monitor de Andrew le daba un aura irreal a lo que leía, como si estuviera atravesando la Matrix para comunicarse con Spectre. Dos partes irreconciliables de un mundo virtual. Tendría que haber cortado todo esto mucho tiempo atrás.
En vez de irse, avanzó.
#Cherry ha entrado a la sala#
Abrió un diálogo nuevo y escribió:
#Cherry# Hola
No recibió contestación. ¿Se habría ido y dejó la máquina conectada? Eso no era para nada el estilo de él. ¿Se habría quedado dormido? Optó por pensar que sí.
#Cherry# ¿Estás dormido?
#Cherry# Estás dormido frente a la pantalla, con los brazos cruzados sobre el teclado, la cabeza inclinada a un costado y tu perfil iluminado por la luz tenue del protector de pantalla.
#Cherry# Te ves indefenso así. Tierno. ¿Quién lo diría? Lindo.
#Cherry# Te despertaría, pero prefiero tenerte así, a mi merced. No me dejas hacerlo siempre, así que por una vez, para variar, me gusta.
#Cherry# Prefiero meter mi mano en tu pelo, despacio, una sola vez, para sentir su textura suave, su grosor.
Rozar tu cuello y apenas la línea de tu mandíbula.
Estás necesitando una afeitada, pero me gusta así, te da un aire sexy y descuidado.
Estás mucho tiempo frente a la pantalla, necesitas una vida.
#Cherry# Me inclino sobre tu espalda, pero sin tocarte, hasta llegar con mi boca a tu oído.
Inspiro. Tu aroma es limpio, sin perfume, hueles a mar abierto, a brisa salada, a mañana con bruma.
Mi voz será un susurro, nada que te despierte, apenas un murmullo como las olas de un mar calmo en una noche sin luna.
Estaba influenciada por su próximo destino, estaba romántica porque estaba borracha. Inspiró para calmarse y tomar fuerza para su última línea.
#Cherry# Solo pasaba para dejarte un beso y agradecerte tu preocupación. Estoy bien. Solo fue un día... Raro.
Y cuando estaba por despedirse, apareció como un chispazo. Y con una sola palabra, cambió todo.
#Spectre# (Despiértame)
Las burbujas de alcohol que flotaban perezosas en su sangre, de pronto cobraron efervescencia, como quien agita una botella de refresco. Las cosquillas que bajaron por su espina dorsal se clavaron como una espiral entre sus piernas.