ATTRAVERSIAMO (ILUSIONES 1) Capítulo 11
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Capítulo 11

Eira contó y lloró su pena en voz alta, narrando la pelea, su historia en común y su pasado. Lean le ofreció consuelo en su abrazo, Jannie le alcanzó los pañuelos y Cat le brindó su consejo emancipado. Andrew les ofreció bebidas.

Cuando hubo repartido las copas, completó el pentágono en el que estaban sentadas y se erigió como voz del destino

—Yo sé que ustedes no creen mucho en esto de las alineaciones y las estrellas, pero hay algo mucho más poderoso que todos nosotros, que nos reúne y nos orienta, una energía disponible que depende solo de nosotros tomarla.

Esa energía está aquí —dijo, abarcándolas con un gesto que lo incluyó— Depende de ustedes tomarla y hacer algo con ella, moldearla, crear.

Cat y Eira lo miraban como si estuviera hablando en turco. Lean entrecerró los ojos, negó resignada y tradujo:

—Andrew piensa que debemos ir a Roma y aprovechar la “invitación” —encomilló al aire— de Vursky.

—¡Es lo que yo digo! —dijo Cat, levantando ambos brazos, entendiendo todo.

—¿Estás segura de que no eres hombre? —le retribuyó el gesto, inclinándose sobre ella y metiendo la mano entre sus piernas. Sin sobresaltarse, Cat apoyó su mano sobre la de Andrew y presionó.

—No toques si no vas a consumir.

—Verte me dan ganas de ser hetero otra vez... —Cat soltó su mano y le dio un beso suave en los labios— Solo para cogerte, no te emociones. Me casaría con Lean.

Todas exclamaron y aplaudieron la osadía, pero Andrew recibió un almohadazo de Eira.

—¡Oye! ¡Estás lastimando mi ego! ¡Otra vez!

—Está bien, a ti te adoptaré, mi pequeña pervertida que le excita llamarme papito —Andrew recibió más almohadazos y expresiones equitativas de amor y odio, entre lágrimas y risas. De costado miró a Jannie, no muy seguro de que hacer con ella, pero ella estaba cómoda siendo ignorada.

Cuando se repusieron, siguieron bebiendo y retomaron la línea de conversación.

—¿No lo ven? No encuentran la alineación, la congruencia...

—Esta es la parte en la que saca el mapa y el compás —dijo Lean por lo bajo, antes de beberse el resto de su copa e ir por más.

—Lean recibe la amistad de Vursky y la invita a Italia. Cat queda cesante, Eira se separa y a Jannie la abandona su compañera de cuarto. Pequeños milagros...

—¿Milagros? Interesante definición —dijo Eira con los ojos muy abiertos.

—¿Y ahora que las detiene para irse? Una crisis es una oportunidad para crecer.

La única capaz de abrazarla a pesar del dolor fue Cat.

Bueno, el universo les está dando un empujoncito para que tomen la decisión.

—Andrew esperó a que sus palabras calaran en la audiencia y siguió— Lean no irá sola, necesita compartir este viaje con ustedes. Y ustedes necesitan este aire fresco.

—¿Y tú cobras la comisión del agente de viajes?

—Yo, mi querida escéptica —le dijo a Jannie, apretándole la nariz— seré su guía, su chamán. Su... Detonante.

Las palabras de Andrew eran hipnóticas, o quizás era el alcohol, quién sabe, a esa hora de la madrugada ya se habían metido en la sangre todas las bebidas que había en esa casa, y no eran pocas.

Quizás era la mezcla, pero la idea iba tomando forma ante sus ojos como un dios invocado, flameando en volutas de humo translúcido que entretejía sus voluntades.

El único hombre en la sala caminó alrededor del círculo de mujeres, meciéndolas con la cadencia de su voz.

—Y yo tengo una idea perfecta. Soy un ser de luz generoso y les voy a regalar mi viaje soñado. Estaba organizando mis próximas vacaciones en un crucero por la Costa Amalfitana, saliendo de... "TaDa" —vocalizó, sobresaltándolas— de Civitavecchia, Roma. ¡Pasen y vean!

Andrew trajo consigo su laptop para mostrarles una carpeta llamada "Acmar Quest".

—¿Qué es eso?

—Acmar, según investigué, es la estrella más brillante visible desde las latitudes meridionales de Grecia. Pero para nosotros… es destino.