Atrapados en la nube CAPÍTULO 54
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CAPÍTULO 54

La puerta de la oficina se abrió y apareció Asier. Se notaba que estaba pletórico.

—Buenos días —pronunció en alto.

Bajé la cabeza y ni contesté. Con todo el jaleo se me había olvidado escribir a Marc para darle los buenos días.

—Buenos días, ¿has dormido bien? Hoy tengo mucho lío en la oficina, pero no te escapes que apareceré cuando menos te lo esperes. Bs

Quedaban unas horas para que él abandonase la ciudad y fuese de nuevo al otro lado del océano, así que había pensado buscarle y pasar esos últimos instantes con él.

Si el final de la película no se alargaba mucho pediría a Asier que me dejase salir antes.

Tenía la excusa de mi suegra así que seguramente no pondría ninguna objeción a ello.

En la vida muchas veces dejamos pasar los barcos frente a nosotros, observándolos, mirando en la lejanía como van pasando por nuestros ojos sin desviar nuestra mirada ni lo más mínimo.

Es el camino fácil de atajar las cosas. Verlas como si se tratase de una película que no tiene nada que ver con nosotros para seguir en nuestra zona de confort eternamente.

Pero, ¿no es más bonito luchar por nuestros sueños, aunque, en el camino tengamos que perder muchas batallas?

¿Es mejor quejarnos de todo lo que nos pasa sin hacer nada para cambiar la situación?

Todo eso era lo que había aprendido durante estas intensas semanas, sumergida en el caos con Asier y con Marc.

Que hay que luchar por nuestros sentimientos y que, el sufrimiento que tengamos hoy será la felicidad del mañana.

No podía predecir si mi relación con estos dos hombres iba a seguir en un futuro, lo que sí que había encontrado era el ser yo misma y no dejarme llevar por los demás, y eso, os puedo asegurar, que es la sensación más placentera del mundo.

10.00

Asier y Sofía entraron en el despacho con una puntualidad impecable. Los dos mostraban un gesto serio. Los dos sabían a lo que iban y no iban a tener piedad el uno con el otro.

No habían pasado ni cinco minutos desde que se habían cerrado las puertas cuando se oyeron los primeros gritos de Sofía.

—¡No tienes ni idea de negocios! —La reunión había empezado fuerte—. ¡A ver si te vas a creer señorito que porque estés bueno y vayas seduciendo a todo bicho viviente por ahí te va a servir conmigo!

Clara y yo nos miramos. Sofía iba a poner toda la carne en el asador. Era de esperar. Su trabajo empezaba a estar en entredicho y eso era algo que no iba a permitir.

La voz de Asier apenas se oía. De momento él tenía la situación controlada y el hecho de que ella hubiese perdido los nervios tan pronto le beneficiaba.

A los diez minutos Sofía abandonaba el despacho dando un portazo. Primer objetivo conseguido.

10.21

Asier salió del despacho en dirección al office. Su porte de vencedor le hacía todavía mucho más atractivo.

No me atrevía a mirarle a los ojos. Me daba la impresión de que, si cruzábamos alguna mirada, la gente empezaría a sospechar que tramábamos algo juntos y no debíamos levantar la liebre por ningún sitio.

A los pocos minutos regreso con un café en la mano y volvió a cerrar la puerta del despacho.

Sofía mientras tanto se había refugiado en su sitio sumergida en una pila de carpetas de las que trataba de obtener toda la información necesaria para dar caza a Asier.

Se veía que estaba desesperada, pero lo mejor estaba por llegar.

Al fin y al cabo, el proyecto de Barcelona era algo en lo que no había estado implicada personalmente y mira cómo había salido la cosa.

Y aún quedaba la guinda final del pastel: el que uno de sus proyectos se fuese literalmente a la mierda. En unos minutos esta mujer se vería en una situación que no deseaba para nadie.

10.55

La llegada del segundo objetivo era inminente. Clara no dejaba de mirar el reloj mientras emitía un suspiro entrecortado y un pequeño golpe de aire salía de su boca emitiendo un sonido nervioso.

Miré a mi alrededor y todo parecía calmado. Sofía continuaba absorta en sus pensamientos y en sus papeles en busca de alguna pista para que el proyecto de Barcelona volviese de nuevo a sus manos. Asier no había salido del despacho. Tenía que tener todo bien atado a la hora de defender mi proyecto.

Yo estaba tranquila. Quizás era una de las pocas veces en mi vida que me sentía segura de que mi trabajo estaba bien hecho y Asier lo defendería de una manera impecable.

En los minutos previos al caos tenía la sensación de que el final de una etapa en mi vida iba a terminar y se abrirían nuevos horizontes a mi vida personal y profesional.

Todo tiene un por qué. Todo pasa por algo.

En la vida esperamos que la suerte venga a nosotros sin más, pero muchas veces, detrás de esa aparente suerte hay un esfuerzo diario por sacar lo mejor de ti mismo sin que la gente de tu alrededor te haga invisible.

Y eso es lo que nos había pasado a Clara y a mí.

Dos personas a las que se les había ido apagando la luz porque una gran muralla había impedido que brillasen con luz propia.

El corazón oscuro tenía que morir y quedaban pocos minutos para que un nuevo horizonte se abriese ante nosotras.