CAPÍTULO 50
Tenía un par de llamadas perdidas de Alfonso cuando desperté por la mañana en brazos de Marc. Seguramente sería para darme el parte de guerra de su madre.
Me despedí de él prometiéndole que en cuanto solucionase todos los asuntos que tenía pendientes volvería junto a él para seguir disfrutando de esos momentos tan maravillosos que acababa de vivir.
Lo primero era llamar a Sandy para ver qué tal iba con los niños.
—Acabo de salir del hotel, ¿tú que tal vas?, ¿te están dando mucha guerra?
—Qué va, cariño, son buenísimos, vamos, que si tuviese unos niños como los tuyos firmaría.
Me voy a ir a llevarlos al cole, y esta tarde hamburguesa y sesión de consola, ¿qué te parece?
Estos días no tengo mucho trabajo, así que me puedo permitir estos lujos, chica.
De vez en cuando me viene bien hacer de tía.
¿Tú qué tal con este? ¿Ha cumplido todas tus expectativas?
—Buff, esas y más. Parece sacado de las películas, es supercuidadoso conmigo y me trata como si fuese un tesoro.
Con Asier disfruto del sexo, pero Marc es algo más, bueno, ya te contaré bien a ver tu percepción.
¿Sabes si los niños han hablado con Alfonso?
Ahora le llamaré y luego tengo que hablar con el tío del local de jazz para lo de la propuesta.
Hay que hacerlo cuanto antes porque Sofía va a ir a por nosotros.
—Zoe, tú llámame si necesitas cualquier cosa.
—No sé cómo te voy a agradecer todo esto, Sandy. Te debo una muy gorda. Gracias por tu amistad.
Cuando colgué el teléfono se me saltaban las lágrimas. Sandy me había apoyado siempre en todas las decisiones que había tomado y eso es algo que no olvidaría jamás.
—Alfonso. —Mi segundo paso era hablar con él.
Ahora no era el momento de contarle nada porque estaría bloqueado con la historia de su madre—.
¿Qué tal todo? He visto que me habías llamado, pero estaba en una reunión.
Ahh, se me olvidó decirte que hoy he tenido que recurrir a Sandy para que esté con los niños, me ha llamado Sofía para un tema importante y tengo que estar más tiempo en la oficina.
—De acuerdo —contestó escuetamente—. A mi madre le tienen que seguir haciendo pruebas porque le han visto algo, pero no consiguen dar con ello, así que me quedaré aquí con mi padre hasta que sepamos algo nuevo.
—Si necesitas algo, llámame, por favor, y no te preocupes por los niños que está todo controlado.
—Vale, gracias.
La llamada finalizó con una frialdad infinita. Nuestra relación había llegado a su fin. Ni él ni yo teníamos ganas de seguir con algo que ya no existía. Era lo mejor. Que cada uno siguiese su propio camino y que intentase encontrar la felicidad cómo mejor pudiera.
Respiré profundamente. La llamada con Alfonso me había dejado muy mal sabor de boca y me sentía culpable.
Bueno, ahora tocaba la parte de negocios.
Tenía que llevar a mi gentleman particular a mi terreno y la única forma de hacerlo era mediante la seducción, un arma que siempre había odiado en el terreno laboral pero que, en este caso, me iba a servir para conseguir mi objetivo.
Creo que lo mejor sería escribirle un mensaje donde indicase un lugar y una hora donde se podía llevar a cabo nuestro encuentro así que me armé de valor y se lo envié sin pensármelo dos veces.
—Tú y yo tenemos un negocio entre manos. Espero que te hayas acordado de mí. Si quieres tomamos un coctel en el lugar donde nos conocimos a las 14.00. ¿Te parece? Allí te espero…
No sabía si acudiría a la cita. Era un hombre de negocios y estaría muy ocupado, pero si le interesaba estar conmigo sacaría tiempo para que disfrutásemos juntos de un momento.
Me pareció que la hora del mediodía estaría bien para quedar con él porque si elegía la tarde eso implicaba que me podría hacer la petición de ir a la cama con él y tenía que evitar eso a toda costa.
Las dos de la tarde era la hora perfecta. Tomar algo, hablar de negocios, crear en él una expectativa y volver a media tarde al hotel para volver a disfrutar de Marc.
No quería llamar a Asier, pero tenía que decirle que había estado hablando con Sofía así que ese era el tercer objetivo del día.
—¿Cómo estás? —contestó rápidamente al segundo tono que dio la llamada—. ¿Qué tal tu suegra?
—Hola, bien, bueno, están haciéndole pruebas para ver lo que tiene. No había terminado de darle una explicación cuando me interrumpió de repente.
—Zoe, te he echado mucho de menos, no sabía que nuestro encuentro en Barcelona me iba a dejar tan tocado, siento que necesito tenerte toda para mí. Sé que ahora no es el momento, pero quiero que vengas a mi casa esta noche, por favor, quiero abrazarte y sentirte otra vez.
—Ehhh. —Me había dejado completamente descolocada—. Bueno, yo en realidad te llamaba para decirte que Sofía me había llamado. Esto no lo esperaba, en serio.
—Ya, ya sé que te ha llamado. Esta tía nos quiere hacer la cama, pero ya no va a poder conmigo.
En Barcelona he encontrado la fuerza para acabar con ella y lo voy a hacer, te juro que este va a ser el principio del fin de Sofía, pero necesito que Clara y tú estéis a mi lado.
Te necesito, Zoe. En mi vida he estado con decenas de mujeres, pero nunca he sentido esto de verdad, tú no eres como las otras, Zoe, tú juegas en otra liga y quiero ganarla yo.
No podía creer lo que estaba oyendo. Asier, prototipo de dios griego, con poder para llevarse a cualquier mujer a la cama, me estaba diciendo que yo era diferente…
Ahora no, no me puedes decir esto Asier Uribe, ahora que Marc había entrado en mi vida de la mejor forma que puede entrar un hombre en la vida de una mujer, me haces la declaración de amor que he esperado tanto tiempo y que nunca había llegado.
Esto era algo ya que se me escapaba. Un choque de emociones intensas que no sabía cómo iba a gestionar y cómo esas palabras iban a influir en mí.
Lo que tenía tan claro hace unas horas se había desvanecido en un minuto y la rueda del destino me daba de nuevo la oportunidad de elegir entre dos caminos.
Uno, el de la pasión animal y otro el del amor platónico idealizado, una en Madrid y otra en Manhattan, dos hombres de negocios y una mujer normal.
¿Qué es lo que estaba pasando en mi vida? No entendía nada, y menos ahora.
Con mi cabeza totalmente nublada por todo lo que había pasado me dirigí a un parque para intentar poner mis ideas en orden.
Zoe, tienes a dos hombres que están colados por ti.
Otro más que está en camino y solo quiere acostarse contigo.
Por otro lado, tienes que cambiar el rumbo de un proyecto que tiene que ser tuyo y arrebatárselo a tu jefa.
Además, tienes que ayudar a tu compañera Clara a brillar con luz propia en la empresa y que sea valorada por lo que es.
Y, por último, y no menos importante, tienes que poner fin a la relación con tu marido y que el daño que puedas provocar por esto sea el mínimo para tus hijos.
¿Cómo salgo del abismo en el que me he metido?