CAPÍTULO 48
Entramos de nuevo en el Café Comercial. Parecíamos un par de adolescentes que tienen la primera cita y no saben lo que decirse. No podía dejar de mirarle. Era una sensación extraña. Tener a una persona delante con la que has compartido parte de tu vida y sentir que no la conoces de nada.
Respiré profundamente de nuevo. Tenía que dar una oportunidad a lo que habíamos estado viviendo.
No podía tirar por tierra todo eso. Ahora mi relación con Asier estaba tomando forma y necesitaba poner en orden todos mis sentimientos para ver qué tipo de amor quería en mi vida.
Asier me daba adrenalina, pasión y vida, mientras que Marc podía darme estabilidad y esa tranquilidad que tanto necesitaba.
—No sé por dónde empezar, Marc, la verdad. En ningún momento creí que iba a quedarme tan paralizada al verte.
—Zoe, me has impresionado. Eres una mujer muy sexi. —Parecía un hombre muy tímido. En nuestras conversaciones no daba para nada la impresión de estar cohibido por una mujer, pero estar frente a mí le había dejado en una posición de indefensión total.
No era capaz de mantener la mirada y sus ojos no se atrevían a mirarme. Rodeé su cintura con mis manos. Su cuerpo desprendía el calor del nerviosismo y traspasaba los pequeños poros de su jersey negro.
—No te preocupes que no te voy a comer. —Sonreí mientras le acariciaba la mano para que no se sintiese tan intimidado por mí.
Tenía que aparentar seguridad en mí misma y parecer la misma Zoe que se había mostrado en los mensajes, pero la verdad es que estaba hecha un flan.
Me temblaban las piernas y un sudor frío recorría todo mi ser.
Con Asier todos los poros de mi piel abrasaban, mientras que con Marc el hielo había recorrido por un momento todo mi cuerpo.
Fuego y hielo; dos formas de concebir el amor totalmente opuestas y que ahora mismo podía manejar a mi antojo.
Zoe, ¿qué es lo que quieres en el amor? Da una oportunidad al hombre que tienes frente a ti porque él te abrió los ojos a un amor puro y merece ese respeto por lo menos hasta que veas cuáles son tus verdaderos sentimientos.
—La verdad es que… —empezó de nuevo a balbucear—. En ese momento le vi débil e inspiró en mí un sentimiento de ternura y de cariño—. He esperado tanto tiempo este momento que ahora me he quedado en blanco.
Estaba totalmente bloqueado.
—Ahora mismo lo que más me interesa es que hablemos de nuestros sentimientos —le dije mirándole a los ojos.
Quiero saber qué sientes por mí, si solamente te atraigo para pasar un buen rato cuando estés aquí, o puede surgir algo más entre nosotros.
Esta es la primera vez que me pasa algo así.
Nunca he tenido ningún encuentro en una plataforma de citas, Marc, no sé cómo se hace eso, es algo raro lo que estoy sintiendo porque, por un lado, estoy enamorada al mil por mil de un hombre que ha creado mi imaginación y que tengo que fusionar con la persona que estoy viendo ahora mismo enfrente de mí.
—A mí me pasa lo mismo. Mi trabajo ha ocupado gran parte de mi tiempo.
Mi negocio ha sido mi vida y es lo que he vivido, hasta que has llegado tú, Zoe.
A partir de ese momento he vivido una vida a través de tus ojos, de tu sonrisa, tus abrazos y de nuestros cuerpos unidos en nuestras mentes.
Los encuentros han sido reales, Zoe, mi cabeza solo piensa en tí y…
fuck…, no sé cómo decir esto, pero eres especial.
—Marc, eso es muy bonito, no sé qué decir. —En un momento me había dejado noqueada.
—Te escribí esa carta antes de venir. Al verte he dudado si darla.
—Diciendo esto me extendió un papel escrito en inglés.
I think you are the woman of my life, Zoe; I have never felt what my body has just feeling. I don’t know what I am saying right now but I think I am in love with you.
—Marc, ¿quieres ir a un sitio donde estemos los dos más cómo-dos?
—La declaración de intenciones que acababa de hacerme era tan bonita que solamente me apetecía abrazarle.
Era como un niño indefenso que busca el afecto de unas cálidas emociones que pudieran reconfortarle—.
¿Quieres que te bese? —le susurré al oído mientras mis brazos rodeaban su cuello.
—Sí, por favor, necesito sentirte, Zoe, quiero que nuestros besos se hagan realidad esta noche.
Nuestros labios se derritieron encontrando por fin a los verdaderos Marc y Zoe, dos personas atrapadas en una montaña rusa de sensaciones nuevas, dos almas gemelas cómplices de un amor sin barreras que comenzaban una nueva historia romántica rodeados de almas literarias que aplaudían el triunfo del amor por encima de todo.