CAPÍTULO 43
Sofía había estado llamando varias veces mientras desayunábamos, pero ninguno de los tres habíamos hecho caso de ellas. Estaría desesperada. Me puse por un momento en su lugar y pensé en el estado de ansiedad que habríamos generado en ella.
Clara y yo, al fin y al cabo, seguíamos órdenes de nuestro jefe y eso nos beneficiaba. No teníamos la responsabilidad ni de coger el teléfono ni de dar ninguna explicación a Sofía, a menos que Asier nos diese orden de ello.
Abrí de nuevo la aplicación de mensajes antes de llegar a la habitación. Me había dejado una cosa pendiente que tenía que cerrar esa misma mañana antes de conocer el veredicto de la reunión.
—¿Estás ahí? He estado pensando toda la noche en ti y en lo que voy a hacer cuando te vea. Mañana ya estoy en Madrid. Si quieres que-damos y te enseño mi proyecto. Espero que sigas interesado en él. Bs
Bueno, pues otra cosa menos en que pensar.
Acababa de escribir al cliente que estaba intensamente interesado en mí.
Espero que este hombre no se haya echado atrás y siga interesado en el proyecto.
Ojalá hoy salga todo como esperamos y mañana pueda tener una entrevista con este señor.
Tengo que luchar por mis sueños y si la forma de conseguirlo es destruir a Sofía lo voy a hacer, como ella ha destruido la ilusión y los sueños de todos nosotros.
Recogí las cosas de la habitación y bajé al hall. Asier y Clara ya estaban esperando.
—Lo siento. —Pedí enseguida disculpas porque los nervios hacen que un segundo se convierta en una eternidad.
—Vamos ya que llegamos tarde. —Asier estaba nervioso y preocupado. Hoy se jugaba mucho.
En primer lugar, si firmábamos la operación volvería a recuperar el prestigio perdido en la empresa gracias a Sofía. Ella se había ocupado de tejer una tela de araña invisible en la que Asier había caído sin posibilidad de salvación.
En segundo lugar, el negocio que llevábamos entre manos supondría una inyección de dinero en la empresa de grandes dimensiones, que nos permitiría vivir sin agobio durante al menos cinco años más. Y eso, en el mundo de la publicidad y las redes sociales, era un triunfo con todas las palabras.
Llegamos cinco minutos antes de la hora a la que habíamos sido citados. El amigo de Asier bajó de nuevo a recibirnos muy amigablemente y pudimos ver que murmuraba algo al oído de él.
Su semblante cambió por completo y sus músculos faciales empezaron a relajarse hasta que esbozó una sonrisa.
Estaba claro que habíamos conseguido el proyecto.
La reunión apenas duró diez minutos. Entramos en la sala de reuniones y los cuatro miembros de la compañía que habían escudriñado escrupulosamente el proyecto comenzaron a aplaudir.
—Nos hemos quedado impresionados. Habéis dado un giro de 360 grados a esta idea y nos ha encantado. Enhorabuena, el proyecto es vuestro.
Esas palabras eran lo que había estado esperando durante tanto tiempo. Mi sueño por fin se había cumplido.
No había dado tiempo ni a sentarnos en nuestro sitio cuando Asier se acercó a mí y me besó. Madre mía, pero qué acababa de hacer ese hombre, había demostrado delante de todos que yo era algo más que un rollo entre un jefe y su empleada.
—Gracias por darme este momento, Zoe —me dijo mirándome a los ojos mientras yo me moría de vergüenza.
En ese momento no sabía dónde meterme. Me notaba como una olla hirviendo y no quería por un momento ni imaginar lo que estarían pensando de mí. Bajé la cabeza y me senté buscando en el bolso algo que no sabía ni lo que era. Me había quedado en shock.
Miré de reojo a los presentes y estaban relajados y sonrientes. Asier regresó a su sitio como si no hubiera pasado nada y sacó el contrato que nos iba a conducir al éxito.
Clara y yo no articulamos palabra. Ya bastante mal lo estaba pasando como para decir algo. Únicamente pedía que acabase la reunión e irnos cuanto antes a celebrarlo.
—Si queréis podéis esperar abajo mientras termino de firmar estos documentos.
—De acuerdo —dijo Clara buscando la salida rápidamente.
Cogimos el ascensor hacia la planta baja y en cuanto se cerraron las puertas comenzamos a gritar y a dar saltos de alegría.
Lo mejor de todo es que habíamos hecho un trabajo en equipo y había resultado perfecto.
Los tres juntos tomando en cuenta todas las opiniones e ideas.
Esto era la combinación de trabajo, humildad y confianza, tres cosas de las que carecía Sofía y que a nosotros nos había funcionado.
—Esto lo tenemos que celebrar por todo lo alto. Me voy a coger un pedo que no me vais a reconocer. —Clara estaba pletórica, pocas veces la había visto con esa energía y llena de vida.
—Ja, ja, ja…, todavía queda mucho día para emborracharnos que no son ni las doce.
—Yo tenía pensado agarrarme la misma borrachera que Clara, pero teníamos que volver a Madrid y antes tenía que pasar por casa porque en estos días me había olvidado por completo de mi familia—.
Si quieres vamos a disfrutar de nuestra primera copa de vino juntas en el bar de enfrente.
Voy a enviar un mensaje a Asier para decirle que estamos allí.
Habíamos terminado de pedir cuando Asier entró en el local. Estaba guapísimo y lleno de luz. Incluso se había quitado años de encima. Se dirigió hacia nosotras y me volvió a besar. Clara ya había normalizado esta situación entre los dos y al ver la escena sonrió.
—Hoy es el día más feliz de mi vida, chicas, y ha sido gracias a vosotras.
Una cerveza por favor, doble —pidió su consumición, eufórico—.
He esperado que llegase este momento durante años y por fin ha pasado.
Desde que Sofía hundió mi carrera no he vuelto a ser el mismo.
¡Hija de perra! Intentó acabar conmigo y filtró al dueño de nuestra compañía mi metedura de pata en la empresa anterior y por la cual se fue a la quiebra.
He llevado a partir de entonces un peso que no me correspondía y por el cual me he sentido culpable hasta hoy.
¡Sofía, tiembla porque el nuevo Asier Uribe ya está aquí!
Ya no hacía falta indagar sobre lo que le había pasado a Asier con Sofía.
El mismo lo había desvelado. ¿Una empresa en quiebra?
¿Filtración de datos? Y seguramente un amor no correspondido.
Me cuadraba todo. No me parecía propio de una mujer como ella el llevar a cabo ese juego sucio, pero, una persona enamorada es capaz de cualquier cosa y, sobre todo, si ese amor no es correspondido como ella hubiese deseado.
Ahora empezaban a encajar todas las piezas de este laberinto.
Sofía siempre estaba intentando coquetear con Asier y llamar su atención.
Asier se habría enterado por terceros de que Sofía le había traicionado y quería venganza.
¿Pero cómo iba a matar dos pájaros de un tiro?
Por un lado, tenía que encontrar una persona lo suficientemente resuelta para llevar un proyecto al éxito, y segundo, tenía que seducir a esa persona y enamorarla para hacer caer a Sofía al más profundo abismo del infierno. ¿Y quién era esa persona? Zoe Valdés.
Por un momento pensé que era una locura lo que se me acababa de pasar por la cabeza, pero a medida que tomaba forma me parecía que era un plan lo suficientemente creíble para llevar a cabo y hacer que Sofía desapareciese del mapa para siempre.
—¿Otro vino, Zoe? —Asier me besó en la mejilla y se acercó a mi oído—. Quiero repetir lo que hemos estado viviendo en Barcelona Zoe, ¿me has entendido?
Sonreí y me acerqué de nuevo a sus labios rozándolos suavemente pero no se me podía quitar de encima mi repentina teoría.
Tendría que contrastarlo con Clara, que a partir de ahora sería mi confidente, pero si se confirmaba no sé lo que sería de mí.
Había puesto todas mis ilusiones en un hombre que, posiblemente, ni estuviese enamorado de mí y que únicamente pretendía volver a tener su sitio en la empresa.
Cierto, que ese puesto era merecido, pero no a costa de arrasar con mis sentimientos y dejarme completamente destruida.
Tenía que apartar de mi mente ese monstruo que había aparecido de repente sin pedir permiso para entrar en mi cabeza y apoderarse rápidamente de mis inseguridades y para sembrar una nueva duda sobre los verdaderos sentimientos que tenía Asier por mí.
¿Pero qué podía hacer? ¿Olvidar que esa idea podría ser verdad? ¿Dejarme arrastrar por él hasta que me dijese que él no me podía querer como yo merecía? ¿Hacerme un daño irreparable que cortase mi sueño de encontrar el verdadero amor?
Muchas dudas que tenía que resolver para poder avanzar en ese sueño imposible.