Capítulo 32 #2
—¡No! No, claro que no... —Mi voz perdió fuerza—. No lo sé. Estoy muy confundido. Porque yo amo a Liam.
—Nadie está poniendo en duda lo que sentías por Liam, pero llevas tanto tiempo aferrado a su recuerdo que no te permites sentir nada más. Ni siquiera contemplar la posibilidad de volver a enamorarte.
—No lo entiendes, mamá.
—Entonces explícamelo, Conor. Quiero que confíes en mí.
Guardé silencio antes de rendirme.
—A Kieran lo conozco de antes. De hecho, tuvimos algo cuando Liam y yo rompimos.
Joder... eso también me está matando. Ahora juega en mi equipo, vive en casa de Nate y Jojo y, durante meses, nos hemos estado viendo a escondidas porque lo nuestro no puede salir bien. Sería un escándalo de los gordos.
—Vaya. Ahora te preocupan los escándalos.
Levanté la cabeza para mirarla.
—Recuerdo perfectamente cómo tuve que enterarme por la prensa de que mi hijo estaba saliendo con un compañero de equipo y que, además, pensaba dejar el hockey por amor.
—No es lo mismo. Antes mis decisiones solo me afectaban a mí, pero ahora también podrían destruir la carrera de Kieran.
—¿Y le has preguntado al muchacho qué piensa de todo eso o has decidido tú solito qué es lo que le conviene?
—Uf, mamá... Uf. No se trata solo de él.
También están los Rift. Soy el entrenador y uno de los socios.
¿Qué crees que pasará si se descubre que me estoy liando con un jugador diez años menor que, además, ocupa el puesto que dejó Liam?
—resoplé—. Haré daño a la imagen del club, ese que tanto nos costó levantar, y mis amigos no se lo merecen.
—Llevas un rato hablándome de todos menos de ti.
—Yo no importo.
—Claro que importas.
Me sujetó la cara y la giró hasta obligarme a mirarla.
—Tu felicidad importa. Y la de ese chico también.
Te conozco lo suficiente para saber que lo amas.
Así que deja de comportarte como un cobarde, porque ese papel nunca te ha sentado bien.
Si de verdad albergas sentimientos por él, haz algo.
Pero no te quedes aquí sentado lamiéndote las heridas mientras la vida sigue avanzando.
—No lo comprendes.
—Sí lo hago. Y tú mejor que nadie deberías saber que el tiempo es efímero.
Supe por dónde iba antes incluso de que pronunciara su nombre.
—No vayas por ahí.
—Sí, voy a ir. Porque, si tú y Liam no hubierais sido lo bastante valientes para luchar por lo vuestro, os habríais perdido una vida increíble juntos. Eso fue lo que él se llevó, haber vivido de verdad. No lo olvides nunca, Conor, porque nadie puede volver atrás y recuperar el tiempo perdido.
Me besó la mejilla y me abrazó. Le devolví el gesto, refugiándome durante unos instantes en el cariño que siempre encontraba en ella.
—No quiero hacer daño a la gente que me importa.
—Con esto no solo les estás haciendo daño a ellos, también te lo estás haciendo a ti. Recuerda que todos los que estamos a tu lado solo queremos verte bien.
Volvió a besarme la mejilla antes de apartarse.
—Te quiero. Y me alegra tenerte en casa. —Se puso en pie—. Voy a dormir. Ya es tarde. Tómate la leche y no te quedes mucho rato aquí fuera.
—¡Mamá! —la llamé antes de que entrara—. También te quiero.
Terminé la leche, que ya estaba fría, y permanecí meciéndome en el balancín mientras daba vueltas a cada una de sus palabras.
Ya no podía seguir engañándome. Kieran no solo me gustaba; en algún momento del camino me había enamorado de él sin siquiera darme cuenta.
A Dhia .
No quería perderlo. No quería verlo hundirse mientras yo seguía escondiéndome detrás de excusas, acuerdos absurdos y todas las mierdas que mi cabeza había inventado para no afrontar lo que sentía.
Plim.
Plim.
El sonido de una notificación rompió el hilo de mis pensamientos. Saqué el teléfono del bolsillo y vi un mensaje de Drayton.
Conor, he cumplido con mi parte. Más te vale arreglar este desastre. Mi hermano se siente como una mierda por mi culpa... o más bien por la tuya, por idear este plan estúpido.
Sonreí y empecé a escribir.
Comienza la segunda fase.
Después abrí el navegador y busqué vuelos de Chicago a Dublín. Encontré uno para dentro de dos días y lo compré sin pensarlo demasiado.
Todavía estaba a tiempo de avisar a mi familia y organizarlo todo. Después de la conversación con mi madre tenía bastante claro que eso no iba a ser un problema.
El único obstáculo era Kieran, que quisiera venir conmigo.
Cuando recibí la confirmación por correo, cerré el navegador y abrí la aplicación de mensajes. Busqué su nombre entre mis contactos y me quedé observando la pantalla.
Lo ideal habría sido llamarlo y hablar con él, pero tenía bastante claro que no iba a responder. Solo me quedaba cruzar los dedos y esperar que, al menos, leyera mis mensajes en lugar de borrarlos o ignorarlos.
Tomé aire y comencé a escribir.
Yo
Kieran, antes de que te dejes llevar por cualquier impulso y hagas desaparecer este mensaje, léelo hasta el final.
He comprado un billete para Irlanda dentro de dos días. Aquí no habrá periodistas siguiéndote, ni titulares, ni gente opinando sobre tu vida. A nadie le importará quién eres ni lo que ha pasado estos últimos meses.
Podrás ser simplemente tú. Kieran a secas. Sin Price, sin hockey y sin toda la mierda que llevas cargando encima.
Y si eso no te convence, también puedo decirte que es uno de los países más bonitos del mundo, aunque reconozco que en eso no soy precisamente objetivo.
Vi que estaba en línea.
Y desapareció.
— Mo chreach ... —murmuré.
Tenía que hacerlo mejor o no iba a conseguir nada.
De repente apareció el indicador de escritura y me detuve.
Price
¡Basta! No quiero tu lástima ni que me mandes un billete para acallar tu conciencia. Ya te he dicho que lo de mi rodilla fue culpa mía.
Déjame.
En.
Paz.
Yo
¿Y si no quiero dejarte?
Price
Me importa una mierda lo que tú quieras.
Joder.
Como aquello siguiera por ese camino, todo el plan se iba a ir al traste.
Yo
Lo siento. Y no me refiero a lo que te dije en el estadio, sino a haberte mentido cuando fui a tu casa.
No estuve allí solo porque me sintiera culpable por lo que pasó; estuve allí porque me IMPORTAS.
Lo pongo en mayúsculas por si no le prestas la atención que merece, porque a mí me costó demasiado tiempo entenderlo.
Price
¿Esto es alguna clase de broma, Flanagan?
Yo
No, joder. Nunca he hablado más en serio en mi vida.
Price
¿Qué significa eso?
Yo
Significa que no eres el único que siente cosas. También significa que no tengo ni puta idea de qué es exactamente todo esto, pero sí sé una cosa: quiero averiguarlo contigo.
Por eso te pido que vengas a Irlanda conmigo. Solo tú y yo. Solo nosotros, intentando entender qué demonios nos está pasando.
¿Qué me dices?
Price
...
Escribiendo.
Nada.
Maldito infierno.
Solo tenía que escribir un puñetero sí.
Price
...
Me lo tengo que pensar.
Bueno, eso era bastante mejor que un no.
Vi cómo desaparecía el indicador de conexión y me recosté en el balancín mientras el aire fresco de la noche me acariciaba el rostro.
Había jugado mi baza.
Podía salir bien o podía salir mal, pero una cosa tenía clara, no pensaba rendirme.
Mi madre tenía razón. La vida era demasiado efímera para pasarla huyendo de aquello que te hacía feliz.