Atardecer en Texas (Amor bajo el cielo del oeste nº 2) Capítulo 20 #3
92%

Capítulo 20 #3

—¿Ves? —le susurró al oído—. Te dije que todo saldría bien.

Ella se apartó y sonrió.

—Tengo la fuerte sospecha de que estabas al tanto. ¡Sabías que esto iba a pasar!

Se rio al ver cómo se encogía de hombros sin darle importancia y miró a su nuevo prometido, que estaba estrechando la mano de su padre y abrazando a su madre. Mason notó su mirada, se volvió y le sonrió con los ojos brillantes de felicidad.

Alice se acercó y le tomó la mano izquierda. Tocó el anillo con reverencia.

—Este era el anillo de bodas de mi bisabuela —miró a Rachel a los ojos—. Ya empezaba a preocuparme de que no tendría a quién dárselo.

Le apretó la mano.

—Bienvenida a la familia, cariño.

A Rachel se le humedecieron los ojos y abrazó a su futura suegra con fuerza.

Cuando soltó a Alice, Rachel abrazó a Burt, que lucía una sonrisa satisfecha y un brillo en la mirada.

—Bienvenida a la familia. No podría imaginar a nadie mejor para mi hijo. Es un orgullo que te unas a nosotros.

Por último, Rachel se acercó a Cody.

—Gracias, Cody —susurró, y sonrió al ver que él agachaba la cabeza con timidez.

—Esto merece un brindis —anunció Burt, que rodeó su sillón reclinable y cogió una bandeja con seis vasitos de chupito, una botella de bourbon y una lata de ginger ale. Le dio a Cody un vasito y la lata de refresco, sirvió bourbon en los demás vasos y los fue repartiendo entre los presentes.

Al fijarse en que la bandeja estaba preparada, Rachel intervino: —Vaya, Burt.

Qué casualidad que tuvieras vasos de chupito y whisky listos en el suelo, esperando la ocasión perfecta.

—Él sonrió con suficiencia pero no dijo nada mientras le entregaba un vaso lleno—.

Casi parece que sabías que esto iba a pasar —bromeó.

Charlie le dio un empujón en el hombro, casi haciendo que derramara el whisky. —Deja en paz a tu futuro suegro. —Señaló a su alrededor—. Si te hace sentir mejor, todos estábamos al tanto. Así que dale la bronca a él —continuó, apuntando a Mason—. Porque fue quien orquestó todo.

Ella iba a soltar un comentario sarcástico, pero se calló de golpe cuando Mason le tapó la boca con la mano. —¡Tenemos que hacer un brindis, Princesa! —Sonrió al ver su ceño fruncido y levantó el vaso mientras la miraba a los ojos.

—Por nosotros —anunció, con el corazón en los ojos—. ¡Que seamos felices, prósperos y tengamos éxito en todo lo que hagamos!

—¡Salud! —corearon todos mientras los vasos chocaban entre sí.

—Bueno —comenzó Mason mientras dejaba el vaso. Se frotó las manos—. Ahora solo tenemos que decidir cuándo nos casamos.

Rachel se echó hacia atrás y le lanzó una mirada severa.

—Frena un poco, vaquero. Acabas de soltarme esto encima.

—Agitó el dedo anular hacia él—. Dame un día o dos para asimilarlo y hablaremos de plazos.

Además... —Suspiró—. Si no le aviso a Leah, me mata, y sabes que ella y Lucas querrán estar aquí para esto.

Mason la miró un momento y asintió. —De acuerdo. Hablaremos en un par de días. Pero te aviso, prefiero que esto sea oficial cuanto antes.

Ella arqueó una ceja. —Te escucho, y hablaremos de ello más tarde.

—¡Vaya, mira qué hora es! —exclamó Alice antes de que ninguno de los dos pudiera soltar una réplica mordaz—. Son casi las nueve. —Miró a su marido—. ¿A qué hora esperaban que pasara Papá Noel? A las nueve y media, ¿no?

Burt asintió con aire de sabio. —Creo que tienes razón.

Alice miró a Cody, que seguía merodeando junto al árbol. —Creo que será mejor que te vayas a la cama antes de que llegue y te pille despierto.

Cody se puso las manos en las caderas en una postura familiar, igualito a su padre. —Abuela, sabes que ya no me trago esa tontería de Papá Noel.

—No le contestes mal a tu abuela —respondió Mason, y le dio un azote en el trasero a Cody—. Vete a la cama como te ha dicho.

Cody refunfuñó entre dientes un momento y luego dio las buenas noches antes de irse a la cama con Fergus pisándole los talones. Alice bostezó y miró a Burt. —¿Nos vamos a dormir, cariño?

Burt le devolvió el bostezo y asintió, despidiéndose con la mano mientras salían de la habitación.

Después de rellenar los vasos con bourbon, Mason, Rachel y Charlie se quedaron en un cómodo silencio, contemplando el baile del fuego en la chimenea.

Mason le tomó la mano a Rachel, sonriendo para sí mientras jugueteaba con el anillo en su dedo.

Alzó la vista y la encontró observándolo con atención.

—Queda perfecto —murmuró mientras le besaba la mano.

Nunca le había hecho un gesto tan íntimo, y por un momento ella pensó que se le derretiría el corazón.

—Uf. —Charlie levantó el vaso y apuró la bebida de un trago—. Me voy a la cama antes de que vosotros dos empecéis. Si no me duermo primero, el ruido me tendrá despierto toda la noche. —Pasó junto a ellos hacia las escaleras y empezó a subir.

—No te preocupes —dijo Mason mientras Charlie subía—. Seguro que nos oyes.

Rachel soltó una carcajada y Charlie les hizo una peineta mientras recorría el pasillo abierto hacia su habitación.

—Buenas noches —canturreó Rachel mientras Charlie cerraba la puerta.